Miércoles, 18 Noviembre 2020 08:58

Maquinaria agrícola: la máquina que ajusta una vuelta de disco más el barbecho

Todo comenzó cuando un gran productor de poroto del norte de Salta no podía seguir el proceso de la siembra directa, porque luego de la cosecha debía hacer un laboreo a fin de acondicionar el suelo para la próxima implantación de maíz, soja u otro cultivo. "En la búsqueda de alguna solución se encontró con videos de Australia en donde utilizaban una metodología diferente en un laboreo superficial del terreno hecho con una rastra distinta y nos trasmitió la idea", contó Osvaldo Giorgi, directivo de la fábrica Giorgi, que tiene su base en la localidad de Fuentes (en Santa Fe).

Con esa idea en la mira, desarrollaron un nuevo producto: la rastra de discos encadenados, que logra emparejar el suelo para que la sembradora trabaje sin problema.

"Fue un desarrollo exitoso, ya que hemos generado más de 30 puestos de trabajo y horas extra, más allá de los problemas conocidos como el aislamiento consecuencia de la pandemia y la reducción de la actividad económica", destacó el directivo.

Los usuarios de estas rastras multipropósito han logrado, además, hacer un control mecánico de malezas efectivo, un detalle que valoran quienes buscan una agricultura con menor uso de químicos y acorde con zonas cercanas a los pueblos.

Y el otro aspecto, es que la rastra se paga con el ahorro en el de costo en químicos que se genera, cuando se hizo una cantidad de hectáreas, sin interrumpir el proceso de la siembra directa. Ello se debe a que hace un trabajo superficial del suelo, que llega a unos tres centímetros de profundidad, que consume una reducida cantidad de gasoil por hectárea con una elevada capacidad de trabajo.

"No olvidemos que la primera inmovilización de capital que realiza el productor en cada ciclo es en agroquímicos y semilla a fin de continuar con el proceso del cultivo. Y son productos pagados en dólares, a valor de mercado, no a valor grano, lo cual significa una notable desventaja", recordó Giorgi.

La tecnología también es muy útil ante los casos de resistencia a los herbicidas, incluso a sus cócteles, que dan potencia a las aplicaciones, y levantan el costo de la producción por hectárea.

En varias zonas productivas han probado estas rastras y nos envían videos referidos a los trabajos hechos y los resultados logrados, donde surgen los nuevos usos que se van encontrando.

Otro beneficio del que los productores hablan es la oxigenación de la capa superficial lo cual genera más quintales por hectárea de rinde versus la situación de no pasar la rastra. Al ser rasgada esta capa, se favorece la infiltración del agua y la entrada del oxígeno al suelo, sin remover la cobertura vegetal que demanda la siembra directa.

Asimismo, Giorgi contó que los productores les comentan: “Donde pasé la rastra se me heló mucho menos el cultivo y donde no la pasé se me heló el 80% de lo que había sembrado”.

"Todo ello nos ayuda a mantener la producción más allá de que el sector de la maquinaria agrícola ha trabajado de manera sostenida durante prácticamente lo que va de al año. Y así hemos entregado sembradoras de distintos anchos de trabajo, de 16 a 60 cuerpos, con sistemas de distribución de semillas neumáticos y electrónicos que permiten la dosificación variable y el corte por cuerpo", precisó el directivo.

Y en carpeta tienen nuevos modelos que en transporte se pliegan centralmente como un libro hacia adelante sobre su barra de tiro, que conducen la semilla desde su tolva central hasta los surcadores, mediante un flujo de aire a presión generado por una turbina.

Clarín – Juan B. Raggio