Jueves, 12 Noviembre 2020 02:26

Miel orgánica: buscan aprovechar un mercado que paga hasta 30% más

En el mercado internacional, la demanda de alimentos orgánicos representa un nicho importante para atender, tanto en volumen como en precio. Los consumidores que buscan el sello de orgánico exigen alimentos producidos, envasados y comercializados sin contaminantes, químicos ni aditivos. Y para ello están dispuestos a pagar entre 20% y 30% más que los alimentos convencionales. La miel orgánica sigue las generales de la ley y su precio internacional se mantiene frente a las oscilaciones que sufre la miel convencional.

“El orgánico es un mercado muy estable, porque siempre se vende en igual cantidad y a un precio similar. Con el orgánico, el productor tiene estabilidad y proyección”, señala Lucas Andersen, gerente de Argenmieles, firma que inició el camino hacia la producción orgánica de miel en 2017 con un proyecto conjunto entre el gobierno de Chaco y las cooperativas apícolas del norte de esa provincia.

A partir de entonces realizaron un fuerte trabajo de capacitación con los productores -en su mayoría emprendimientos familiares de 300 colmenas- para reconvertirlos y trabajar bajo los estándares que exigen las certificadoras internacionales. Como comercializadora, la firma se comprometió a comprar y vender la totalidad de la cosecha de miel orgánica chaqueña y eso dio el impulso necesario para que los productores iniciaran este camino. Para obtener el certificado orgánico, la miel tiene que estar alejada de centros de agricultura intensiva, de centros urbanos, y contar con napas sin contaminación.

“Nosotros también tuvimos que reconvertirnos como exportadores de orgánicos y empezar a trabajar con otros mercados. Compramos toda la producción chaqueña orgánica certificada, a todas las cooperativas al mismo precio. Empezamos a venderla a granel y ahora estamos fraccionando para EEUU. En estos tres años exportamos a Francia y Alemania, y este año estaremos llevando más de 200 toneladas de miel orgánica”, agregó Adersen. Incluso están trabajando en desarrollar mercados para vender los subproductos de la apicultura orgánica, como el polen y la cera.

En la actualidad, apuntan a desarrollar proveedores orgánicos para cumplir con su objetivo de crecimiento entre un 10% y un 15% anual. Es un gran desafío ya que no hay muchas regiones del país que cuenten con todas las condiciones para tener colmenas lejos de todo tipo de contaminantes. Por otra parte, los apicultores también deben aprender a realizar un manejo sanitario con productos naturales. “Ya tenemos un nuevo proveedor en el norte de Córdoba y estamos desarrollando otro en Río Negro. Queremos replicar el trabajo que hicimos en el Chaco en diferentes puntos del país”, sostuvo el directivo.

Campolitoral (Santa Fe)

 

Crean gel de propóleos para tratar infecciones en la piel

Elaborado por las abejas, el propóleos tiene una composición que depende de las plantas que rodean la colmena. Este insecto lo elabora de las resinas de los brotes y los emplea para sellar su colmena y protegerla de bacterias, hongos e insectos.

A partir de caracterizarlo y estudiarlo “pudimos determinar que el propóleo inhibe el crecimiento de bacterias Gram-positivas y Gram-negativas y, los niveles de concentración que se necesitan para producir la inhibición, son bajos”, explicó María Inés Isla, investigadora y directora del Instituto de Bioprospección y Fisiología Vegetal (INBIOFIV) dependiente del CONICET y de la Universidad Nacional de Tucumán, y docente investigadora de la Facultad de Ciencias Naturales e Instituto Miguel Lillo.

Los resultados expresados “sugieren que la formulación tópica podría usarse como un producto apiterapéutico, antioxidante y antibacteriano”, resaltó Luis Maldonado, jefe de grupo Agroindustrias, Agregado de Valor, Mercados y Socioeconomía del INTA Famaillá –Tucumán–.

Esta formulación tópica “mostró buenos resultados en el ensayo de liberación de los principios activos mediante el uso de la celda de Franz”, una prueba para medir la liberación del fármaco a partir de cremas, pomadas y geles, recientemente publicado por el equipo de profesionales en un artículo científico publicado en Journal of Apicultural Research.

Si bien el propóleos está incorporado en el código alimentario argentino como un suplemento dietario, “en la Argentina resulta un producto natural muy poco aprovechado a diferencia de lo que sucede en Brasil, que lo comercializa y exporta a diferentes lugares del mundo”, indicó Maldonado.

Además de caracterizarlo, “lo que nos propusimos era otorgarle un valor agregado y hemos alcanzado, entre otros desarrollos, este gel hidroalcohólico con propóleos argentinos”, señaló Isla. Al referirse a este hidrogel con extracto de propóleos que mantuvo su estabilidad química, física y microbiológica, así como sus propiedades biológicas durante más de 1 año de almacenamiento.

A partir de evaluar la actividad del propóleos en estudios in vitro y en diferentes tipos de ensayos conocidos como bioautográficos, los investigadores pudieron observar que tenía actividad frente a varios microorganismos.

Otros ensayos permitieron analizar la concentración necesaria del extracto de propóleos para inhibir el crecimiento de microorganismos o la concentración necesaria para eliminarlo. En lo que se conoce como concentración inhibitoria y bactericida mínima.

En el trabajo publicado por Isla y Maldonado, junto con Ana Lilia Salas, Iris Catiana Zampini, Myriam Arias, María Inés Nieva Moreno, Antonella Santillán Deiú, Walter Bravo, todos del INBIOFIV, CONICET, Facultad de Ciencias Naturales e IML – UNT, Florencia Correa Uriburu (becaria INTA-CONICET) y Virginia Salomón, del INTA Famaillá, se presentaron los resultados de desarrollo del hidrogel antibiótico y antioxidante que contiene extracto de propóleo nacional.

“Se buscará transferir este conocimiento en un desarrollo comercial que se trabajará y llegará al mercado a través de organizaciones presentes en la provincia, como es el caso de la Cooperativa Apícola Norte Grande”, indicó Maldonado.

Desde el INTA ya se avanza junto con la cooperativa y la universidad en la construcción de una planta piloto para la industrialización de este y otros productos que esperan por su transformación y certificación sanitaria.

En lo que se conoce como la ecorregión del monte y exclusiva de la Argentina, por arriba de los 1.400 metros SNM, “nos encontramos con propóleos con calidad biológica excelentes”, dijo Isla.

Una investigación de 20 años

Esta línea de investigación “abarca la caracterización físico química de prácticamente los propóleos de todo el país”, resaltó Maldonado, dando a entender la importancia de un trabajo con énfasis en la actividad biológica de esos propóleos. La conformación de la propoleoteca es el resultado de más de 20 años de investigaciones y ensayos en distintas regiones país.

Tanto Maldonado como Isla coincidieron en que “es un producto que en Argentina no lo aprovechamos como sí sucede en otros países” que lo comercializan, ya no como producto crudo, sino como fitoterapéuticos o en otras presentaciones disponibles para el mercado.

“Si bien los propóleos se producen de forma natural en las colmenas, también existen métodos para producirlos y con mejor calidad ya que no están expuestos a posibles contaminantes”, explicó Maldonado.

Campolitoral (Santa Fe)