Lunes, 09 Noviembre 2020 02:29

Con Biden al mando, crece la esperanza de recuperar exportaciones perdidas durante la era Trump

Confirmada la victoria de Joe Biden y convertido ya en presidente electo de los Estados Unidos, los funcionarios del Gobierno relajaron el bozal al que habían sido sometidos para no dejar entrever su favoritismo por el candidato demócrata. El fin del hermetismo alrededor de la carrera a la Casa Blanca les dio respiro para confirmar un secreto a voces: la expectativa de relanzar el vínculo político y económico con la administración que asumirá a mediados de enero próximo. La llegada de Joe Biden al poder, un hombre con amplia experiencia en relaciones internacionales, hace pensar a los funcionarios aquí en Buenos Aires y a los apostados en Washington que la Argentina podría beneficiarse moderadamente del cambio de rumbo político que adoptará la primera economía del globo, y así recuperar terreno perdido durante el cuatrienio del republicano Donald Trump. 

El asunto más concreto por reencauzar con la nueva administración es la exportación de biodiesel, un ítem sustancial en la balanza comercial con el mercado estadounidense, que había llegado a demandar u$s 1200 millones promedio, con picos en 2016 y 2017. Sin embargo, Trump cortó de plano el comercio entre ambos países al imponer unilateralmente, y a pedido de los productores locales, aranceles punitivos desalentaron la demanda local, tras alegar que la Argentina subsidiaba el precio de venta. 

Siquiera la supuesta buena relación del expresidente Mauricio Macri sirvió para destrabar el conflicto, que en mayo pasado tuvo otro revés cuando el Departamento de Comercio de ese país confirmó el recargo de 146% en los derechos de exportación. Ahora, en la Cancillería hay “una moderada expectativa” de destrabar el conflicto.

Los productores afectados, representados en Carbio, tienen abierta una apelación en la Corte de Comercio Internacional de Nueva York, en un proceso independiente del que gestiona el staff de la embajada. “Esperamos con las nuevas autoridades encontrar un canal de diálogo político que pueda llevar a un acuerdo de acceso a mercados para el biodiesel argentino, como el que alcanzamos con la Unión Europea”, comentó Víctor Castro, director de la gremial empresaria. 

En otro orden, el cambio de administración supone el desafío de justificar la permanencia en el Sistema Generalizado de Preferencias (SGP), un mecanismo al que Argentina regresó en 2018 tras haber perdido esa condición en 2012, durante el segundo mandato de Cristina Fernández de Kirchner, siendo entonces presidente estadounidense Barack Obama. Mediante el SGP, cientos de bienes provenientes en su mayoría de las economías regionales quedan liberados de los derechos de importación. La embajada en Washington está en gestiones para asegurar la permanencia e incluso ampliar la lista de productos alcanzados, siendo que este plan es exclusivo para países en vías de desarrollo y renta per cápita baja.

Tensiones a un lado Más allá de los casos técnicos, el triunfo de Biden supone un voto de confianza al sistema multilateral de comercio, vapuleado durante la era Trump, y el fin de la lógica del toma y daca bilateral que había encarnado esta administración. 

Para la Argentina, esto supondrá un beneficio en tanto se destrabe el impasse en el que se encuentra la Organización Mundial del Comercio (OMC) como entidad rectora de las transacciones globales, y de dar fin a las discusiones en los foros internacionales para bajar las barreras paraarancelarias.  

A su vez, el fin de la aplicación unilateral e intempestiva de aranceles al comercio (la llamada “guerra comercial”) eliminaría las tensiones con China y aumentaría las perspectivas de crecimiento de una economía que ha elegido a la Argentina como un socio clave en materia de alimentos. Para otras industrias sobresaltadas durante el cuatrienio de Trump, como el acero y el aluminio, también supondría una reducción de riesgos. 

“Biden puede dar fuerza a los foros multilaterales, reactivar el mecanismo de solución de controversias, que Trump congeló, y estabilizar la guerra comercial y tecnológica con China, dando más previsibilidad a los precios de la soja”, analiza Gustavo Idígoras, miembro del Consejo Agroindustrial Argentino (CAA).

En una óptica regional, Biden renueva la oportunidad de recuperar el rol del Mercosur en la región y el compromiso de sus socios, que habían sido tentados con concesiones en desmedro del conjunto, como es el caso de Brasil, y en menor medida de Paraguay y Uruguay, que clamaban por abrir importaciones y avanzar con acuerdos diferenciados con otros países o bloques. 

Ahora bien, el cambio de signo político en Washington pone interrogantes sobre el plan de inversiones que la Casa Blanca había lanzado este año para seducir a sus vecinos hemisféricos. A través de la iniciativa “América Crece”, la administración Trump había acercado a la Secretaría de Asuntos Estratégicos, a cargo de Gustavo Béliz, un fondeo estimado en u$s 1500 millones para proyectos de infraestructura y energía, aunque atados a la solución amistosa de la renegociación de la deuda con los acreedores privados y el Fondo Monetario Internacional (FMI). 

Si del FMI se trata, se descuenta que la relación continuará siendo fructífera bajo la nueva administración y en tanto se mantenga abierto el canal abierto entre la directora gerente del organismo, la búlgara Kristalina Georgieva, y el ministro de Economía, Martín Guzmán, quien fue el único funcionario en manifestarse abiertamente por Biden, durante una entrevista radial. 

Al respecto, el embajador argentino en los Estados Unidos, Jorge Argüello, dijo a El Cronista que "existe la expectativa de que esta administración mantenga las condiciones propicias para lograr un entendimiento por el problema de la deuda, y que esta sea renegociada de un modo sustentable y que no conspire con la necesidad de crecimiento".

El Cronista – Ezequiel M. Chabay