Jueves, 22 Octubre 2020 02:29

Raquel Chan. La creadora del trigo resistente a la sequía rechaza críticas a su desarrollo: “No podemos perder la oportunidad de ser líderes en algo”

Los transgénicos están nuevamente en boca de todos. El Gobierno argentino aprobó hace pocas semanas el primer trigo genéticamente modificado del mundo, un desarrollo local que aprovecha un paquete de genes del girasol para otorgarle al cereal resistencia al estrés hídrico. De avanzar sería sin dudas un hito en la agricultura mundial, ya que el trigo es el principal cultivo en superficie sembrada, el pan es el alimento básico de la humanidad y dicho evento biotecnológico, llamado HB4, viene arrojando aumentos de rendimiento promedio del 20 por ciento en los ensayos a campo.

Pero Bioceres, la empresa detrás del desarrollo, no podrá vender la semilla hasta que el gobierno de Brasil, principal comprador del trigo argentino, no dé el visto bueno. Y la primera señal no es positiva: Abitrigo, la cámara que agrupa a la industria molinera brasilera, lo rechazó de forma contundente. "Abitrigo se opondrá a la comercialización tanto de harina transgénica como de trigo y solicita a las entidades gubernamentales brasileñas que no autoricen la comercialización de estos productos en Brasil", afirmó la entidad en un comunicado.

“Brasil todavía no dio su dictamen y eso va a llevar un tiempito. Lo que hay son tomas de posición de determinados grupos, no tengo la menor idea de cuánto peso tienen sobre las decisiones de Brasil”, dice en diálogo con Clarín la doctora Raquel Chan, directora del Instituto de Agrobiotecnología del Litoral (IAL), dependiente del Conicet y la Universidad Nacional del Litoral (UNL), quien encabezó la investigación del HB4 desde su inicio, en 1993.

-Uno de los argumentos que esgrimen los detractores de la biotecnología es que el trigo es un producto de consumo humano directo, a diferencia de la soja y el maíz, cultivos en los que los transgénicos ya son casi la norma.

-Pero los subproductos de la soja y el maíz están presentes en gran parte de los alimentos que consumimos, y en Brasil ya hay caña de azúcar y porotos genéticamente modificados para que tengan resistencia a diversos virus.

-Entonces, ¿por qué persiste tanto miedo a los transgénicos?

-Creo que la mayoría de la población no está informada sobre qué es un organismo genéticamente modificado. El primer organismo genéticamente modificado de uso masivo en la humanidad es la insulina. La insulina es un transgénico, se obtiene de bacterias transformadas con el gen humano. Históricamente se obtenía de páncreas porcino, pero eso generaba rechazo en algunos pacientes, entonces lo que se hizo fue aislar el gen de la insulina y ponerlo en una bacteria para que fabrique insulina. Es un transgénico que hoy utiliza un porcentaje alto de la población y que viene a solucionar un problema. Agroquímicos es una palabra que la población conoce mejor, y en la mente de la gente hay una asociación lineal entre esas dos cosas. El problema del herbicida es otro, no hay que asociarlo directamente con el organismo genéticamente modificado. Estoy de acuerdo que es un problema que hay que estudiar, cómo hacer para disminuir e incluso hacer desaparecer su uso. Actualmente se usan herbicidas para trigo igual que para cualquier otro cultivo. Los productores no van a producir sin herbicidas porque les rinde la quinta parte. Aunque prohíban el uso del trigo HB4, se van a seguir usando.

-La asociación entre transgénicos y agroquímicos no es casual. El antecedente más conocido es el de la soja resistente a glifosato, que tuvo como efecto un aumento exponencial en el uso de ese producto. En el caso del trigo HB4, además de la resistencia a sequía se incorpora tolerancia al herbicida glufosinato de amonio. Si el evento fuese solo de resistencia al estrés hídrico, ¿tendría el mismo nivel de rechazo por parte de la sociedad?

-Tendría la mitad. Por lo que vengo leyendo, están los que rechazan cualquier cosa que sea modificada genéticamente. De hecho, no hay por qué usar el glufosinato. Pienso que muchas de las declaraciones no están fundadas correctamente. El transgénico no debería venir acompañado de un aumento en el uso de agroquímicos. Al productor no le conviene usar más de un producto que es caro.

-Usted buscaba lograr un cultivo resistente a sequía. ¿Por qué se hace el lanzamiento del evento con el agregado de la resistencia al glufosinato de amonio?

-Lo que hacemos en el laboratorio es transformar una bacteria, y esa bacteria agregarla a la planta. Es un proceso muy complejo e ineficiente: una de cada mil plantas, con suerte, es transformada, y solo unas pocas de las que sobreviven tienen el gen que se le agregó a la planta. La única forma de seleccionar a las que tienen el gen es tirándoles algo que solo resistan las que tienen esa construcción genética. El gen HahB4 es muy difícil de ver, entonces se les tira “basta”, que es un glufosinato más fino, y se mueren todas las que no tienen esa construcción genética. De las mil, queda una, dos o tres. Sin la resistencia al herbicida el trabajo llevaría unos cinco años más y sería mucho más costoso. Siempre se usa algún marcador de selección. En otras plantas usamos resistencia a antibióticos. Le tenemos que poner eso al principio porque la técnica te lo exige, si no es casi inviable. No es algo que haya inventado yo.

-La oposición a la aprobación de la nueva tecnología no es solo brasilera. En el ámbito local ya hubo varias entidades que expresaron su desacuerdo. ¿Cuáles son sus razones?

-Hay un grupo de mucho poder que rechaza el evento por otras razones que no tienen nada que ver con lo ambiental, porque de hecho son productores sojeros y están usando glifosato. Son los que están preocupados porque puede bajar el precio del trigo. El trigo puede bajar de precio o puede no venderse el trigo tradicional, como cuando sale un nuevo producto y otro pierde. En el camino siempre hay alguien que está perdiendo. Si tenés más oferta, el precio baja, el tuyo vale menos. Los argumentos son poco sólidos.

-¿Cómo cree que impactará en su carrera profesional la eventual decisión de no aprobar para la comercialización el trigo HB4?

-Yo no vivo de esto y no me voy a morir si mañana deciden que no aprueban nada. Me va a dar tristeza porque es algo en lo que una laburó durante mucho tiempo y se va al tacho, probablemente no haga un transgénico nunca más en mi vida. Pero como país me parece medio triste, si esto lo hubiera sacado Estados Unidos nadie hubiera dicho nada. Puedo asegurar que la tecnología es muy buena para tolerancia al estrés hídrico. Espero que Argentina pueda superar esta grieta y no perder la oportunidad de ser líderes en algo”.

Clarín – Lucas Villamil