Miércoles, 14 Octubre 2020 02:26

Agrónomo sub-40: buscando facilitar su trabajo creó una agtech de proyección global

A veces la incomodidad es el mejor estímulo para moverse, para buscar soluciones, y a veces, esas soluciones que eran una necesidad individual se terminan transformando en herramientas globales y en motores del crecimiento personal. Hace algo más de siete años, Agustín Rocha era un ingeniero agrónomo recién recibido, oriundo de Rawson, un pueblo cerca de Chacabuco, que se había asociado con otros colegas para ofrecer el servicio de monitoreo y asesoramiento de campos. Recorrían lotes y ayudaban a los productores a tomar decisiones, y para eso usaban papel, planillas, luego pasaban los datos a un excel, después hacían informes y los pasaban a una página web.

“En el campo éramos 6 o 7 personas recorriendo lotes todos los días y anotando en libretas. Pasar todos esos datos a la página web nos llevaba bastante tiempo y empezamos a buscar la forma de acelerar o simplificar el proceso”, recuerda hoy, en diálogo con Clarín Rural, el profesional de 31 años.

En ese camino se encontraron con otro grupo de agrónomos e ingenieros en sistemas que habían desarrollado una app para la recolección de datos a campo, y de la unión de la app y la página web que ellos ya tenían surgió SIMA (Sistema Integrado de Monitoreo Agricola), una de las empresas de AgTech que, a fuerza de beneficios reales para el productor, está logrando instalarse en el país y trascender fronteras. “La herramienta en principio fue pensada para solucionar un problema propio y facilitar el día a día”, reconoce Rocha.

En 2014 lanzaron el sistema al mercado en una tienda de apps y empezaron a tener usuarios, y a través del mismo feedback de productores y asesores fueron puliendo y mejorando la herramienta, ya no solo para el monitoreo sino también para control de siembra, cosecha y otras tareas. El objetivo: digitalizar por completo los datos tomados a campo, eliminando el papelerío y logrando una circulación de información más rápida y eficiente, con datos analizables y trazabilidad.

“Fuimos sumando usuarios, productores, creciendo año a año, pasamos de zona núcleo a otras zonas del país y luego nos internacionalizamos. Comenzamos a vender el servicio en Colombia, México, Brasil, Paraguay, Uruguay”, describe Rocha.

Hoy superan los 3 millones de hectáreas monitoreadas con la versión pro de la herramienta, y otro tanto con la versión gratuita. Y entonces aparecieron nuevas metas inimaginadas en un principio.

“En este último tiempo fuimos agregando muchas funciones basadas en el aprendizaje con machine learning a partir del gran volumen de datos que se fue generando, para generar conocimiento y agregar valor a partir de esa información”, explica el joven profesional, quien está a cargo del área de Big Data de la empresa. Algunas de las prestaciones que ya están desarrollando son alertas zonales, recomendaciones, sugerencias, pronósticos y modelos predictivos.

“El agro argentino tiene unas dimensiones suficientemente relevantes para permitirnos crecer bien en las primeras etapas. Es un mercado relevante a nivel mundial en materia de granos. Además, los recursos humanos son muy buenos en sistemas y en la parte agronómica”, dice respecto de las características que convierten a la Argentina en un terreno fértil para el desarrollo del sector agtech, y agrega que, paradójicamente, “la incomodidad y la permanente necesidad de buscar mayor eficiencia es un gran caldo de cultivo para la innovación, en contraposición con otros países que están en una zona de confort”.

Por supuesto que los desafíos también están a la orden del día. El mercado de capitales, fundamental para el crecimiento de las startups o pequeñas empresas, no muestra ningún fanatismo especial por las firmas argentinas, y la inestabilidad financiera y económica dificulta la internacionalización. Pero SIMA ya logró poner un pié en los países de la región y el contexto internacional entusiasma a Rocha.

”Las demandas de sustentabilidad hoy se plasman en proyectos e iniciativas reales, incluso en movimientos en las empresas más antiguas que hoy están adaptándose a las demandas de la sociedad en general. Ya no es algo del futuro, es algo concreto que está ocurriendo y es una buena noticia, está evolucionando la manera de producir alimentos”, dice. Y en el plano del agtech, destaca una positiva convergencia de diferentes tecnologías de diversos países y regiones. “Esta competencia global genera cosas más interesantes y va a potenciar la productividad en general”, asegura.

Clarín – Lucas Villamil