Viernes, 02 Octubre 2020 02:27

Mancha amarilla en trigo: control eficiente sin resistencias

Uno de los temas centrales de la actual campaña agrícola es la mancha amarilla en trigo. Por ello diversos especialistas advierten y plantean la importancia de efectuar un control eficiente de la enfermedad sin generar resistencias. El clima no es la única amenaza que afecta al trigo en esta campaña. Las enfermedades foliares que avanzan cada vez con mayor incidencia son otra señal de alarma para los productores. Y en una zona tradicionalmente triguera como es el sudeste y sudoeste de la provincia de Buenos Aires, la mancha amarilla va tomando la delantera.

Es una región en la que es muy común el monocultivo de cereales de invierno, lo que determina un escenario propicio para la aparición de mancha amarilla.

Temperaturas templadas y cálidas

Es fundamental que la aparición de la mancha amarilla en trigo se presenta mayormente con temperaturas de templadas a cálidas. Por ese motivo, Ariel Faberi, investigador de la Universidad Nacional de Mar del Plata (UNMdP), insistió en la necesidad de concentrar la atención en los lotes con trigo como antecesor.

“Es una enfermedad que prefiere temperaturas de templadas a cálidas, entre 10 a 30 grados aproximadamente. En tanto, para que se produzca la infección el rango de humedad de mojado de hoja debe ser entre 6 y 48 horas”, explicó el profesional.

Además advirtió tener en cuenta estos datos para conocer el momento ambiental en que puede aparecer la enfermedad para alcanzar así un control más eficiente.

Recomendaciones para analizar

Entre las recomendaciones, ambos especialistas coincidieron en la necesidad de elegir materiales de buen comportamiento y perfil sanitario. “Es muy importante también realizar los análisis de semillas correspondientes para excluir la incorporación de patógenos”, agregó Faberi.

Por otro lado, entre las sugerencias también se incluyó un estricto monitoreo de los lotes y el manejo de una correcta nutrición nitrogenada que evita la proliferación de la enfermedad.

“La mancha amarilla arranca con un diagnóstico bastante impreciso, porque surgen manchas pequeñas e irregulares que comienzan en la parte baja y en la medida en que van apareciendo nuevas hojas va infectando y colonizando todo el cultivo. Allí es cuando se desarrolla la sintomatología típica de la enfermedad”, informó el docente de la UNMdP.

La importancia de un buen control

Para lograr un buen control de la enfermedad es clave partir con un tratamiento de semillas adecuado. En ese sentido, los técnicos destacan que aunque las carboxamidas se presentan como herramientas muy efectivas, también es necesario hacer un buen uso de este tipo de tecnologías para evitar la generación de resistencias.

“En Brasil ya se confirmaron resistencias en el cultivo de soja”, añadió y recordó el estudio elaborado por Francisco Sautua y Marcelo Carmona, investigadores de la Cátedra de Fitopatología de la Facultad de Agronomía de la UBA, quienes demostraron la resistencia de mancha amarilla a las estrobilurinas en general y también cepas resistentes a algunos triazoles.

“Las típicas mezclas de estrobilurinas con triazoles que aplican los productores de la zona ya no son una medida eficiente para el control de enfermedades”, avisó el docente.

Es por ello que repasó los distintos factores que llevaron a la actual situación: la elección continua de los mismos agentes químicos y los distintos criterios de aplicación (sub-dosificación, sobre-dosificación y aplicaciones tardías en los lotes).

Ante estos mecanismos de acción sito-específicos que actúan solo sobre una parte de la célula ejerciendo una presión de selección, Faberi contrapuso los beneficios de los fungicidas multisitio.

“Este tipo de productos atacan e interfieren en distintos procesos metabólicos de la célula fúngica, entonces es menos probable que el patógeno pueda producir mutaciones simultáneas. Por eso hay un riesgo bajísimo en la generación de resistencias”, explicó el investigador marplatense.

ABC Rural – Lucas Mich