Lunes, 28 Septiembre 2020 02:25

Los países ponen sus condiciones para comprar alimentos: cómo será el comercio mundial en los próximos años

Ser sustentable ya no es algo que se pueda decir livianamente y al pasar. Hoy ya hay protocolos, programas de gobiernos, proyectos y mediciones que le dan al concepto una mayor exhaustividad. Sin embargo, siguen los cuestionamientos y quienes se arrogan ser los “más sustentables del barrio”, como si otros u otras prácticas no lo fueran. Dicho esto, hay que reconocer que es bueno que esté en la agenda y sobre la mesa para establecer puntos de partida en común. En este contexto, días atrás, durante el Lanzamiento de la campaña de granos gruesos 2020/21 organizado por la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, se ahondó en estos temas durante un panel integrado por diferentes voces del sector público y privado del mundo respecto del comercio de alimentos y el ambiente.

La Unión Europea busca imponer el ritmo en estas cuestiones y ya ha desplegado algunos indicios de cómo quiere que sea la cosa: no sólo para los propios productores y consumidores europeos, sino también, para los proveedores que quieran seguir exportando al viejo continente.

La “carta magna” es el Pacto Verde, que tiene dos programas principales: recuperar la biodiversidad y “De la granja a la esa”. “Es un cambio de paradigma que se presenta como una revolución verde de similar ambición a la que tuvo antaño la revolución industrial”, disparó, como primer concepto fuerte la Embajadora de la Unión Europea en Argentina, la francesa Aude Maio-Coliche, quien reconoció que se trata de “producir y consumir de manera diferente” y que “tendrá un impacto más allá de la UE porque estamos vinculados con el mundo a través de los cambios comerciales”.

Vale recordar que la Unión Europea representa un mercado de 500 millones de habitantes/consumidores, alcanza el 16% del comercio agroalimentario mundial y según las últimas cifras de 2019, Argentina fue le quinto proveedor de alimentos de la UE después de EE.UU., Brasil, Ucrania y China por un valor de 6.000 millones de dólares.

Maio-Coliche recordó que, en gran parte, el Pacto Verde surgió como resultado de las elecciones parlamentarias de 2019 en la Unión Europea, en la que “en todos los países ganaron muchos representantes de los partidos verdes”. También es el impulso de quien preside la Comisión Europea actualmente, Úrsula von der Leyen, que tiene prioridad para estos temas.

En lo que respecta a la biodiversidad, se busca reducir los factores que la afectan, promoviendo el uso sostenible de los suelos y mares, evitando la sobreexplotación de los recursos naturales y la contaminación. Entre otras medidas, se prevé transformar el 30% de las tierras y mares en zonas protegidas y administradas con eficacia. Se prevé para esto un desembolso de 20.000 millones de euros cada año para contribuir a la biodiversidad.

En lo que respecta a la línea “De la granja a la mesa”, se facilitará la transición a un sistema alimentario sostenible, buscando la seguridad alimentaria, asegurando el acceso a dietas sanas, reduciendo la huella ambiental y climática, y estableciendo las estrategias para favorecer a 2030 la economía circular.

Entre los objetivos de corto plazo, para dentro de diez años, lo sabido y repetido: reducir un 50% el uso de plaguicidas, un 20% menos de uso de fertilizantes, un 50% menos de antimicrobianos usados en ganadería y acuicultura, y alcanzar un 25% de tierras agrícolas dedicadas a la agricultura ecológica. Objetivos a priori difíciles, pero con los que la UE está decidida a avanzar.

“Para esto, los acuicultores, ganaderos y agricultores europeos, recibirán un apoyo de la PAC (Política Agraria Común) y la PPC (Política Pesquera Común), se trata de hacer de la sostenibilidad una marca y estamos convencidos que esto abrirá nuevas oportunidades de negocio y diversificará las fuentes de ingresos”, dijo Maio-Coliche.

“Es indispensable que este ambicioso plan esté acompañado por el resto del mundo porque condicionará también lo que vamos a poder importar en la UE en el futuro”, advirtió la embajadora. Y cerró: “Por eso la UE va a propender trabajar de manera bilateral y multilateral con los países productores de alimentos”.

Argentina: “Dialogar para evitar para-arancelarias”

“En Argentina tenemos una Ley de cambio climático, pero nos queda mucho por avanzar en su cumplimiento, hay una cuestión ética porque tenemos que cuidar nuestro ambiente no sólo por exigencias internacionales o normativas sino porque si queremos asegurar el progreso no podemos dejar de pensar lo ambiental como parte de esto”, expuso Rodrigo Rodríguez Tornquist, Secretario de Cambio Climático, Desarrollo Sostenible e innovación del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible de la Nación.

Asimismo, reconoció que será cada vez más una condicionante para acceder al financiamiento internacional, de modo que “no es algo voluntario, sino que hay un imperativo mayor”.

Uno de los temores es que los nuevos estándares ambientales internacionales den lugar a barreras para-arancelarias. “Debemos darnos un diálogo maduro y responsable con nuestros socios comerciales para que esa transición ecológica se de en un marco justo, entendemos que la única forma de poder avanzar en una agenda robusta es promoviendo el diálogo para lograr los consensos”, dijo. Y agregó: “Hacia afuera, con los distintos países, pero también interno, tenemos un trabajo doméstico importante con los distintos sectores sobre cómo construir una visión común”.

Mencionó también la apuesta por la “agroecología” que está haciendo el gobierno, un término o concepto polémico entre los productores porque algunos refieren sólo agroecología a pequeñas producciones o al no uso de transgénicos y fitosanitarios.

Del otro lado, los productores que sí usan esas herramientas para ser más eficientes sienten que también están haciendo agroecología cuando usan siembra directa, puentes verdes o pulverizaciones selectivas para reducir el consumo de herbicidas.

También adelantó Rodríguez Tornquist que están trabajando en la idea de comedores escolares sostenibles, que tiene como objetivo acercar a los frutihorticultores con los comedores sociales y merenderos.

“La pandemia nos humilló, nos hizo más humildes y quedó en evidencia que nuestra suerte está atada a la salud del ambiente, que ya no debe pensarse como algo externo sino como parte de nosotros”, cerró el funcionario.

Green-Commerce

A su turno, Crispin Conroy, director de la Cámara Internacional de Comercio (ICC), un organismo fundado en 1919 para la reconstrucción de la post Primera Guerra Mundial apuntó a la necesidad de la Organización Mundial de Comercio (OMC) de aggiornar y “agilizar su funcionamiento reglas comerciales aptas para una economía más moderna”.

“Para todos es un reto la degradación ambiental que enfrenta el mundo y tenemos que ser resilientes y promover una reducción en el impacto”, dijo Conroy. Y agregó: “Lo cierto es que las conversaciones de la OMC sobre comercio y medioambiente son limitadas”.

Sin embargo, Conroy dijo que hay una serie de países y grupos externos a la OMC que ya integraron el tema ambiental a sus trabajos. “Hay una creciente conciencia de que las cuestiones comerciales no pueden tratarse aisladamente y que el sistema de comercio internacional no puede mantenerse en un espacio aislado de la sostenibilidad”, sentenció.

Como cierre, anticipó que algo se va a presentar en la reunión MC12, la conferencia ministerial de la OMC respecto de este vínculo entre el comercio con el ambiente y la sustentabilidad. Este encuentro estaba programado para junio de 2020 pero se realizaría en 2021 por la pandemia. Se piensa en una reconstrucción de las economías, pero de manera más ecológica.

Brasil: “Tudo bom”

Para cerrar, la Coordinadora de Relaciones Internacionales de la Confederación de Agricultura y Ganadería (CNA) de Brasil, Camila Sande, repasó los números de Brasil como productor y proveedor de alimentos y se mostró “tranquila” porque “los productores brasileños respetan el medioambiente y estamos preparados para afrontar estos cambios”.

“Para nosotros, la tecnología es la solución”, dijo un par de veces durante su charla en la que recordó que Brasil es el tercer exportador de alimentos del mundo, primer exportador mundial de azúcar, café, jugo naranja, soja, carne de pollo y vacuna; tercero de maíz; y cuarto de carne de cerdo.

Según Sande, la tecnología ha sido la llave para aumentar la productividad agrícola en un 200%, junto con la producción en un 430 % y sólo aumentando un 70% el área implantada. “Con estos números podemos decir que la producción en Brasil es cada día más sustentable, y seguimos así”, dijo. También mostró los números de la ganadería que aumentó un 56% la cantidad de cabezas por hectárea y disminuyó el área de producción en un 14%.

La funcionaria habló de siembra directa, recuperación de pastos degradados, forestación, fijación de nitrógeno y costas de río protegidas. “Para nosotros el capítulo de desarrollo sostenible es fácil porque ya cumplimos con gran parte de lo que se propone desde el Pacto Verde”, cerró.

Clarín – Juan I. Martínez Dodda