Lunes, 28 Septiembre 2020 02:28

Recuperación en la industria metalmecánica

La pandemia pateó el tablero de la economía a nivel global y obligó a cambiar la jugada. Las diferentes actividades productivas tambalearon frente al nuevo escenario protagonizado por el distanciamiento social y los protocolos sanitarios y el nacimiento de una crisis de consumo que impactó de forma diferente para cada sector, pero que también fue mermando y transformándose con el correr de los días. La fabricación de maquinaria agrícola y de productos de la línea blanca comenzaron a moverse en un terreno más amigable y salir del parate que enfrentaron los primeros meses de pandemia. Es más, el despegue llega a tal punto que hay empresas que están tomando más personal, algunas para cubrir trabajadores con dificultades por el Covid-19 pero muchas otras por el incremento genuino de la producción.

Hay casos que es tan alta la demanda que tienen comprometidas entregas hasta los primeros meses del año que viene. Sin embargo, el costado no tan colorido del momento es que la mayor actividad no es sinónimo de mayor rentabilidad.

En días que se conocen indicadores en rojo saber que algunas actividades logran saltar la crisis es alentador para el resto. El Producto Bruto Interno (PBI) retrocedió 19,1% durante el segundo trimestre del corriente año respecto a igual lapso de 2019, en medio de las medidas de aislamiento sanitario dispuestas para morigerar el avance del coronavirus, según los datos que informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec).

Además, el efecto económico de la pandemia profundizó la crisis del mercado laboral. El desempleo en el Gran Rosario saltó al 17,9% durante el segundo trimestre del año. La tasa de desocupación de la región se elevó 7,3 puntos porcentuales respecto de un año atrás. Es la más alta desde la crisis de 2002, cuando llegó al 24,3%. En números absolutos, la cifra es impactante: al mes de junio había en la región 102 mil desocupados, 36 mil más que hace doce meses.

Este marco de la primera mitad del año toma un color diferente en los meses que corren hasta llegar al fin de 2020, al menos para dos sectores clave de la economía de la región como es la producción de maquinaria agrícola y de productos de línea blanca por la alta presencia de empresas por estas Pampas.

El ministro de Agricultura de la Nación, Luis Basterra, dijo que “los complejos de la metalmecánica agropecuaria están trabajando intensamente, con varios meses por delante para satisfacer los pedidos”.

Orlando Castellani, titular de la firma Ombú, brindó un pantallazo de la realidad del sector de la maquinaria agrícola, una de las actividades que venía golpeada durante los años de Macri especialmente por las altas tasas de interés para la financiación de los equipos.

“Hasta diciembre veníamos al 50%, después empezó a tomar algún color con la baja de las tasas de interés pero llegó la pandemia. En marzo y abril fueron meses muy difíciles en general para toda la industria metalmecánica. Mayo y junio fue más heterogéneo”, relató Castellani.

El empresario recordó que desde el principio Buenos Aires registró una gran cantidad de casos de coronavirus y muchas empresas no pudieron operar con normalidad, también mencionó el efecto que tuvo sobre la industria la inactividad de Vaca Muerta y las autopartistas el parate de las automotrices.

Castellani apuntó que el escenario para los fabricantes de bienes de capital comenzó a cambiar través de la buena cosecha del campo y por la llegada de un precio sostenido. “Se trata de invertir, de equiparse, algo que antes por la tasa de interés no lo hacía, y viene mejorando la actividad. Hoy estamos en un nivel general de la prepandemia. No es para tirar flores pero si tenemos en cuenta la caída que tuvimos, es más o menos bueno”, subrayó.

El fundador de Ombú dijo que ahora se está registrando una buena demanda en maquinaria agrícola, remolques y en pick up o camiones. “Hay importantes ventas, muchas fábricas tienen entregas programadas para diciembre, enero, febrero e incluso en marzo. En nuestra región se está dando que algunas empresas están necesitando personal”, precisó.

Castellani se mostró más esperanzado sobre el cambio de tendencia si se ponen en marcha las líneas de financiación que fueron anunciadas desde la cartera productiva a nivel nacional. “Eso va a favorecer mucho, esperamos que en esta pandemia venga algo que la puede solucionar y cuidándonos con los protocolos podamos tener una reactivación en ese aspecto”, señaló. Destacó que la financiación para capital de trabajo es necesaria para muchas empresas que no cuentan con la calificación que demandan las entidades bancarias.

Sin embargo, la mayor actividad no es sinónimo de mayor rentabilidad. “El año va a terminar con una más actividad, pero con rentabilidad escasa”, indicó Castellani.

Durante el segundo trimestre de este año, los 16 sectores de actividad disminuyeron su producción respecto del mismo período del 2019. Afectado por la cuarentena, los rubros que más cayeron fueron hoteles y restaurantes, con el 73,4% interanual. La industria manufacturera bajó 20,8%; la construcción el 52,1%; la explotación de minas y canteras el 18,3%, y la producción agropecuaria, aunque estaba exceptuada de la cuarentena, el 10,7%.

Gustavo Crucianelli, CEO de Crucianelli, coincidió con que “la maquinara agrícola está pasando un buen momento” y citó varios motivos.”Uno es que venimos de años anteriores con buenas cosechas, otro es que es una manera de refugiar el dinero, las inversiones en maquinaria siempre le sirven al productor, están ligadas al dólar oficial, y es una manera de salvaguardar sus ahorros en bienes. Además el sistema de comercialización de granos tuvo algunos altibajos y guardar los granos quizá no sea lo más utilizado. Esos tres escenarios hicieron que hoy la maquinaria agrícola viva un momento diferente”, subrayó.

Además, dijo que hoy se aprovecha alguna financiación bancaria que comienza a aparecer, más las líneas directas que brindan las fábricas. “Hoy hay una mejor tasa y se pueden endeudar en pesos”, precisó.

Crucianelli destacó que “el año en ventas ha sido un año excepcional, uno de los mejores años de nuestra historia” pero “desde lo productivo fue un año con muchos problemas de abastecimiento y, como priorizamos la salud de nuestra gente y equipo, trabajamos pero no con el personal total”. La empresa hoy cuenta con 280 trabajadores y tomó nuevo personal para atender la alta demanda y suplir las dificultades que se dan por el Covid-19

“Hoy estamos planteando la campaña 2021 y programando la planta porque tenemos fechas de entrega para el primer trimestre”, relató Crucianelli sobre el ritmo de producción en la planta de Armstrong para la que estiman un aumento de la producción del 40% para el año que viene.

El CEO de Crucianelli reconoció que “es un plan ambicioso” pero se mostró optimista con “la recuperación de la economía y la perspectiva para el agro”.

Línea blanca

La línea blanca es otro de los sectores con síntomas positivos de reactivación. Roberto Lenzi, presidente de la Cámara de la Industria de la Refrigeración y Aires Acondicionados (Caira) y titular de la firma Briket, recordó que el año estuvo marcado por la incertidumbre ante el desabastecimiento de materias primas para producir, una situación que se dio a nivel global por el parate de la producción en todo el mundo. Pero ahora se mostró esperanzado por el giro en el consumo.

“Hay un repunte de la actividad. Fueron muchos meses de las plantas cerradas, muchos comercios se quedaron sin stock y hay una demanda atrasada debido al no gasto, el que no compró nada durante muchos meses. Vemos una reactivación de la venta, aunque esto es dinámico y veremos cómo sigue”, indicó.

El nuevo escenario los encontró reincorporando trabajadores suspendidos y retomando la actividad pero a un ritmo lento. El tema de la falta de insumos dificulta algunas operaciones. “Volvimos a incorporar personal, teníamos procesos preventivos de crisis, acuerdos realizados con el gremio y los reincorporamos a todos y estamos tomando algún personal adicional. No sabemos si esto es un veranito o algo más confiable, es la época de mayor demanda de los productos de refrigeración, veremos qué pasa”, manifestó Lenzi.

Con una demanda insatisfecha y atrasada, dijo que en Briket operan al 80% de la capacidad de producción para abastecer los canales de ventas que “se quedaron sin nada”. Es que los comercios siguieron vendiendo cuando no había producción. “No hay stock en los canales”, precisó. Y dijo que es vital vender aún cuando los precios de venta no subieron al mismo ritmo que la inflación.

“Soy optimista, le ponemos el pecho, lo veo en mis colegas tomando gente con todo el riesgo de que todavía existe . Ahora se empieza a mover el mercado, veremos”, señaló. Lenzi destacó las limitaciones a las importaciones de productos de la línea blanca con características similares a los que se fabrican en el país que puso en marcha el gobierno ayuda a la producción nacional.

La Capital (Rosario) – Patricia Martino