Viernes, 25 Septiembre 2020 02:27

Tambo: el precio de la leche cruda pierde la carrera contra la inflación

El horizonte del tambo pintaba muy negro hace cuatro meses por el efecto combinado de la pandemia, la sequía, el aumento de los costos -la mayoría dolarizados- y la erosión de la inflación en el precio de la leche cruda, el que le pagan las industrias lácteas a los productores en la tranquera del campo. Los datos de agosto del Sistema Integrado de Gestión de la Lechería Argentina (Siglea) - de la Subsecretaría de Lechería de la Nación- confirman que la inflación le ganó por goleada al valor de la leche cruda, que en promedio fue de $ 18,65 en las principales cuencas lácteas. Es un aumento del 2% en comparación con julio y de un 21% respecto de agosto del 2019.

Este último es el dato clave y el que muestra que la leche cruda no le siguió el ritmo a la inflación que corre al 48% / 50% anual en la Argentina. Los tamberos, como pasa en otros rubros de la economía, perdieron entonces un 27% de lo que valía la leche hace un año.

“A la ecuación también hay que sumar el impacto del aumento de la soja en los arrendamientos, en el expeller y en la harina que se utiliza en la ración de las vacas lecheras”, le explicó a Clarín Rural Jesús Vanzetti, coordinador de la Comisión de Lechería de la Confederación de Asociaciones Rurales de la Tercera Zona (Cartez), la filial de CRA en Córdoba.

En Santa Fe, Marcelo Dándolo, coordinador de Lechería de Carsfe (la filial santafesina de CRA), recordó que el 70% de los insumos del tambo están dolarizados. “En este momento el kilo de soja está más caro que el litro de leche y eso enciende todas las alarmas”, advirtió.

Pero la verdad es que los tamberos esperaban una película de terror para este momento del año. Cuando comenzó la pandemia, reconoció Dándolo, se proyectaba que en la salida del invierno “íbamos a estar al horno más IVA”.

En parte, el efecto se amortiguó porque el consumo interno no cayó, salvo los quesos. Entre enero y julio, por ejemplo, la venta de leche fluida -la que se compra en la góndola- aumentó un 13% y la leche en polvo un 11%. El consumo de quesos, en cambio, bajó un 1% en este período, siempre comparando con la misma etapa del 2019.

“La gente prioriza los alimentos para los chicos (las leches y los dulces) y recorta más en los quesos, que también están afectados por la caída en el rubro gastronómico (bares y pizzerías con restricciones o cerradas). Por eso las pymes queseras están con problemas”, resumió Dándolo.

Vanzetti suma un factor más que mitigó el difícil escenario para el sector lechero: las exportaciones repuntaron. Según la Subsecretaría de Lechería, las 182.899 toneladas que se vendieron al mercado externo entre enero y julio de 2020 representan un 29% más en volumen, que lo que logró el sector el año pasado. En total son U$S 564 millones de dólares.

Y una variable más que está influyendo es que por la sequía el ritmo de producción de leche no pegó un salto significativo. Los 1.015 millones de litros de leche cruda que se ordeñaron en agosto son un 5% más que los de julio y un 8% más que en agosto del año pasado.

“En otro escenario climático, la producción hubiera sido mayor y seguramente habría golpeado todavía más el precio de la leche cruda”, explicó Dándolo. Pero el problema es que en este contexto forrajero, quienes no tienen reservas de silo propias van a tener que salir a comprarlas con un sensible aumento de los costos.

“Más allá de la coyuntura, la mayor dificultad es que en la Argentina siempre hablamos de la lechería, y otros sectores de la economía, como si fuera el minuto a minuto de un partido de fútbol y lo que se necesita es un plan lechero sólido para crecer en serio”, concluyó el dirigente de la lechería santafesina.

Clarín – Gastón Neffen