Jueves, 24 Septiembre 2020 02:28

El biodiésel en alerta: proyectan que la producción argentina caerá a su nivel más bajo en diez años

El clúster argentino de biodiésel, que generó exportaciones por más de U$S 1.200 millones en el 2017, encara el último trimestre del año con una proyección que preocupa: se estima que producirá 1,4 millones de toneladas en el 2020, la cifra más baja en diez años. Hay que remontarse al 2009 para encontrar una volumen de producción inferior (1,1 millones de toneladas, según las estadísticas de la Secretaría de Energía de la Nación) y es la mitad del récord del 2017, cuando se produjeron 2,8 millones de toneladas. Durante la última década, el volumen de producción osciló entre las 1,8 y las 2,8 millones de toneladas, según un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR).

En la coyuntura de este año influye la caída en las exportaciones por la pandemia y el congelamiento de la fórmula para actualizar el precio del biocombustible en el mercado interno (la Ley 26.093 establece un corte obligatorio del gasoil del 10% de biodiésel).

“En el 2019, la Argentina produjo 2,1 millones de toneladas de biodiésel, pero este año proyectamos 1,4 millones de toneladas. Se estima que 770.000 toneladas irán al mercado interno y 650.000 toneladas a la exportación”, precisó Luis Zubizarreta, presidente de la Cámara Argentina de Biocombustibles (Carbio), en diálogo con Clarín. Si se cumple la proyección, es una caída del 33% en el mercado interno y del 36% en las exportaciones, en comparación con el 2019, según la entidad.

El mercado argentino de producción de biodiésel se divide en dos: por un lado están las empresas grandes, como Dreyfus, Bunge, Cargill, Renova y Cofco -entre otras-, que están volcadas a la exportación y se agrupan en Carbio. El otro sector lo conforman las pymes (con capacidad instalada menor a 50.000 toneladas anuales) que trabajan para el mercado interno y se agrupan en Cepreb. “Son unas 30 empresas y están todas paralizadas. Las últimas cerraron en agosto”, le aseguró a Clarín Francisco Jauregui, director ejecutivo de esta cámara.

Las pymes, que florecieron a partir de la ley 26.093 que les asegura un cupo de ventas en el mercado interno, surgieron en Buenos Aires, Santa Fe, La Pampa, Entre Ríos, San Luis y Santiago del Estero en los últimos cuatro años como una inversión interesante para agregar valor a la soja y contribuir al corte del gasoil con biodiésel.

“La ley estableció una fórmula para calcular el precio que se incumple desde diciembre de 2019 y eso volvió inviable una actividad en la que hubo un fuerte aumento en el principal insumo, el aceite de soja, que representa más del 80% de los costos.”, explicó Jauregui. Las pymes producían casi 1 millón de toneladas anuales que se destinaban en forma exclusiva al mercado interno.

Las empresas grandes también están complicadas. “El primer trimestre el flujo de exportaciones fue el habitual pero a partir del segundo se derrumbaron, especialmente en Europa. Además sigue cerrado injustamente el mercado de Estados Unidos y también el de Perú para el biodiésel argentino”, recordó Zubizarreta.

En mayo del año que viene caduca la ley de promoción de biocombustibles (26.093) y hay cuatro proyectos que ya están circulando en el Congreso. Las pymes, en primer lugar, quieren que se actualice la fórmula para calcular el precio -para volver a poner en marcha el sector- y que se prorrogue la ley que les garantiza la posibilidad de vender en el mercado interno. “Es un régimen de promoción que permitió que surjan industrias, valor agregado y empleo en zonas que nunca habían accedido a todo este desarrollo industrial”, insistió el director de Cepreb.

Las empresas grandes creen que es necesario un nuevo marco normativo, que preserve a las pymes pero también les permita competir y vender en el mercado interno.

El debate es interesante para el horizonte de un sector estratégico de la cadena sojera, el principal complejo exportador del país, que está funcionando muy por debajo de su capacidad instalada para producir biodiésel, que supera las 4 millones de toneladas anuales.

Clarín – Gastón Neffen