Martes, 22 Septiembre 2020 02:28

Por las nuevas normas del Banco Central, los agroexportadores alertan que habrá una retracción en el ingreso de divisas

“Es una situación insostenible”. Así calificaron las empresas agroexportadoras a las nuevas restricciones de acceso al dólar que impuso el Banco Central la semana pasada. Y alertaron que habrá una fuerte retracción en el ingreso de divisas para lo que resta del año, que ya viene en caída en este año. “Lo que hizo el banco central fue obligar a un default empresarial masivo”, criticó una fuente del sector consultada por Clarín ya que según la normativa de la autoridad monetaria, las empresas que registren vencimientos de capital programados entre el 15 de octubre y el 31 de marzo del año que viene podrán acceder al mercado de cambios solamente el 40% del monto de capital que vencía mientras que el 60% lo tendrán refinanciarlo o  comprarlo en el mercado blue o en el contado con liqui, que cotiza por estos días varía en 137 pesos (una brecha del 85%).

En este sentido, hay compañías del sector agroindustrial que han hecho inversiones muy importantes en los últimos años, como el de la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA) que invirtió alrededor de 140 millones de dólares para construir su propio puerto y Aceitera General Deheza (AGD) que desembolsó 120 millones de dólares también para concluir su puerto, ambos ubicados en Timbúes.

Más allá del problema específico para renegociar sus pasivos, agregaron que desde que salió al norma oficial, los bancos internacionales “cerraron cualquier tipo de financiación a las empresa agroexportadores” lo que profundiza aún más la situación de cara a lo que viene.

Los bancos internacionales ya venían “molestos” con Argentina por la fallida expropiación a Vicentin por parte del Gobierno, hasta conformaron un Comité Ejecutivo esos banco para tratar esta situación. “Las últimas medidas del Central fueron la gota que rebalsó el vaso, dijeron desde el sector.

Por otro lado, las restricciones a la moneda estadounidense también complica la prefinanciación de exportación que hacen las empresas para poder comprar la mercadería (granos) a los productores, que ronda por año en unos 25.000 millones de dólares.

“Se paga normalmente con el embarque pero si no tenés un mercado que fluya en venta de granos y un mercado de granos estabilizados, es imposible que se pueda pagar. Y si no pagás, hay que contraer deuda y tomar otro crédito para pagar esa deuda. Es un círculo muy negativo”, alarmó otra fuente del sector.

En este sentido, remarcó que ante contexto económico negativo y ante las medidas del Banco Central, los productores frenaron la venta de granos a los agroexportadores, sobre todo de soja que es el principal generador de divisas.

Según datos del Ministerio de Agricultura, hasta el 11 de septiembre, los productores vendieron por encima de las 31 millones de toneladas de soja de las casi 50 millones de toneladas que se produjeron en el ciclo 2019/20. Esto es 5 millones de toneladas menos si se compara contra los 36 millones de toneladas que habían comercializado la campaña pasada a misma fecha, lo que representa a Valor FOB (434 dólares por tonelada) unos 2.000 millones de dólares que no ingresaron hasta el momento.

Los agroexportadores liquidaron hasta agosto 13.400 millones de dólares contra los 15.200 millones que se habían liquidado a igual período de 2019, según datos de Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (CIARA), la organización que nuclea a las empresas del sector.

Según una encuesta del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral reveló que solamente un tercio de los productores ya han vendido todo. Prácticamente la mitad de los productores manifiestan tener guardado hasta la mitad de la producción, y casi un 15% los que todavía guardan más de la mitad.

Si bien en muchos casos se presumen cuestiones especulativas, la mitad de los productores manifestaron que es la reserva que permitirá cubrir alquileres y otros gastos de producción, mientras que menos de un 10% respondió la expectativa de precios más alto.

Clarín – Esteban Fuentes