Jueves, 17 Septiembre 2020 02:28

Biotecnología argentina. Uruguay avanza en la autorización de HB4 en trigo y soja

El trigo y la soja HB4, resistente a sequía y a salinidad, desarrollos argentinos de la empresa Bioceres, la Universidad del Litoral y el Conicet, fueron aprobados por el Gabinete Nacional de Bioseguridad (GNB) de Uruguay, lo que abre el paso al cultivo de estos granos el año próximo en ese país. La autorización para realizar ensayos a campo, informada en el sitio web del ministerio uruguayo de Ganadería, Agricultura y Presca (MGAP), es la instancia previa a la autorización. Uruguay, como Brasil y Estados Unidos, tiene un proceso más expeditivo que en la Argentina.

En este sentido, el sistema de regulación biotecnológica de nuestro país otorgó dos autorizaciones a la soja y el trigo HB4, por parte del SENASA y de la Comisión Nacional de Biotecnología (Conabia), y resta el aval de la secretaria de Bioeconomía y Alimentos, a cargo de Marcelo Alós, que depende a su vez del ministro de Agricultura, Ganadería y Pesca, Luis Basterra.

El GNB uruguayo informó la aprobación de seis solicitudes para ensayos a campo y una solicitud para producción de semillas para exportación. Todas sobre semillas genéticamente modificadas.

Además de las referidas, se aprobaron las solicitudes, para ensayos e investigación, de un maíz resistente a los herbicidas glifosato, dicamba y glufosinato de amonio y otra semilla también de maíz, el T25, tolerante al glufosinato de amonio, con el fin de "producción de semilla para exportación".

La aprobación se da en un contexto de sequía en América del Sur, que le da más pertinencia a esta innovación biotecnológica; aunque en campañas de humedad normal el HB4 también muestra rendimientos de primera línea.

Un equipo liderado por la científica Raquel Chan, de la Universidad del Litoral y el Conicet) logró el primer trigo modificado genéticamente, al que se le insertó el paquete de genes que explica la tolerancia a la sequía del girasol.

En el camino se acopló una compañía de semillas francesa, cuyos materiales dieron pie al gran salto de rendimientos que está atravesando el trigo en la Argentina. Ese germoplasma ahora cuenta con este sistema de defensa contrafáctico: en lugar de colocar genes defensivos, que hacen que la planta responda a la falta de agua cerrando estomas, lo que hace es ignorarla. Sigue lozana y en consecuencia no paga el peaje de la escasez de lluvias. Y cuando llega el agua, está intacta para expresar todo el potencial.

En el caso de soja, en Bioceres esperan un aval explícito de China, principal comprador global de la oleaginosa, en los próximos 12 meses.

Clarín