Miércoles, 16 Septiembre 2020 02:26

Innovación ganadera. El manejo holístico ya muestra sus bondades productivas y ambientales

De a poco, la ganadería se asoma a un nuevo paradigma. Ya no alcanza con producir la carne más rica del mundo, ahora hay que hacerlo reduciendo la huella ambiental: lo piden los consumidores y los mercados. En ese camino hay investigadores y productores de todo el país midiendo, probando y corrigiendo manejos. En el noreste, por ejemplo, donde los pastizales cubren alrededor del 40 por ciento del área total y están compuestos por especies estivales -en el invierno el crecimiento es muy bajo a nulo-, la gran pregunta es cómo aprovechar mejor esa oferta forrajera despareja para mejorar los índices productivos al tiempo que se mejoran los servicios ecosistémicos.

En ese sentido, el establecimiento “El Rincón de Corrientes” está obteniendo algunos resultados muy interesantes. Pasando una parte de su rodeo del manejo tradicional con pastoreo continuo a lo que llaman un “manejo holístico” lograron aumentar la carga animal y mejorar los índices de destete al tiempo que capturaban más de dos toneladas de carbono por hectárea extra por año.

“Una conclusión algo elemental pero poco tenida en cuenta es que el manejo es determinante en el impacto en el ambiente. Lo que buscamos es mejorarlo permanentemente pero siempre con datos para demostrarlo. Sin dogmas ni fanatismos, encontramos una manera de manejar el campo que se adecua mucho a nuestras necesidades y a nuestra visión de empresa”, explica Santiago Angelillo, administrador de la firma.

La base del manejo holístico proviene de la visión del ecólogo Alan Savory, quien observando las manadas de animales silvestres en África concluyó que cuando la capa terrestre se rompe y las partes vegetales muertas se incorporan al suelo, se descomponen rápidamente y dan paso al crecimiento de nuevas plantas. “Entender esto induce a utilizar a los animales de manera que imiten el impacto de grandes manadas silvestres y así mejorar la salud del suelo. El suelo desnudo es el enemigo número uno, por eso buscamos tener un sustrato dinámico, con la mayor actividad biológica posible, con cobertura, raíces vivas, hongos, insectos, carbono”, dice Angelillo.

¿Cómo se imita a las manadas silvestres?

En el Rincón de Corrientes decidieron dividir una parte del campo en siete células, grupos de potreros donde rota un determinado grupo de animales, de entre 1.200 y 1.700 vacas. “En la etapa de crecimiento de pasto están entre cinco y siete días por potrero; el objetivo es que no estén más de tres, ya que buscamos dejar descansar los lotes entre 55 y 110 días, según el nivel de degradación o desnudez del suelo. Lo que se busca en esta etapa es darle descanso a las plantas el tiempo suficiente, es decir, lograr un balance y que cuando las vacas regresen a ese potrero el pasto no esté pasado, ya que las especies de la zona pierden mucha calidad”, detalla el productor.

Los resultados productivos no tardaron en hacerse evidentes, pero el motor de todo el cambio era la cuestión ambiental. Por eso, para obtener datos que permitan conocer el impacto real del manejo, colocaron monitores en todo el campo para poder tener registros evolutivos. En eso trabajan junto a técnicos del INTA y bajo un estándar llamado EOV (Ecological Outcome Verification) que es parte del programa del Savory Institute.

“El objetivo es tener datos evolutivos y diferenciarnos. La idea es estar preparados para poder acceder al mercado de bonos de carbono”, explica Angelillo, y agrega: “El INTA ha hecho un trabajo formidable comparando el impacto ambiental en potreros con manejo tradicional y potreros con manejo holístico y los resultados son asombrosos. Logramos secuestrar 2,1 toneladas de carbono más por hectárea por año”.

De esta manera se confirmó que el manejo holístico produce mejoras significativas en la mayoría de las propiedades naturales del campo, y le abre la puerta a la empresa a un mercado especializado que ya existe en el mundo, que es el de la carne carbono neutra. “El ambiente mejora ya que al darle el tiempo necesario a las plantas para volver a ser consumidas por los animales, éstas almacenan reservas en sus raíces para luego hacer una nueva descarga de carbono. Este ciclo mejora nutrientes, carbono, actividad biológica y se promueven las especies más valiosas”, describe el productor.

A su vez, el cambio trae aparejados otros beneficios en materia de bienestar humano y animal. “El personal se luce más en su trabajo, ya que el cuidado y la atención en las recorridas se hacen más fáciles, rápidas y eficaces porque las vacas están juntas. En cuanto al bienestar animal, se observa una notable mansedumbre de los animales, se acostumbran a comer juntas y a los movimientos, comen parejo y a horarios similares, se aprovecha más el pasto. Se generan mayores y uniformes cantidades de bostas”.

Y en cuanto a lo productivo, según explica Angelillo, la mejora viene del hecho de aumentar la producción de pasto y como consecuencia el aumento de la carga animal por hectárea, a lo que se suma una reducción en las pérdidas entre preñez y destete (del 7 al 4,4 por ciento), con lo que se producen más terneros por hectárea.

“Durante el proceso se registran indicadores fundamentales como condición corporal, avance de parición, mortandad, consumo de sales minerales, intensidad de pastoreo, tacto de anestro, complicaciones, etc. Los registros son claves para el futuro, son el “big data” del cual nos nutrimos para las nuevas planificaciones -remarca-. Hemos logrado producir casi el doble de pasto que en pastoreo continuo y aumentar casi proporcionalmente la carga, logrando un 60 por ciento más de terneros por hectárea”.

En las 12.300 hectáreas ocupadas por el manejo holístico, la carga instantánea llega a 0,86 equivalente vaca por hectárea, cuando históricamente no superaba los 0,50.

Uno de los principales objetivos para el mediano plazo en El Rincón es evitar hacer destete precoz y reducir la dependencia de insumos externos. Para esto, aumentarán la superficie bajo manejo holístico, achicarán los potreros para aprovechar mejor el pasto y agregarán una suplementación proteica invernal, buscando que la condición corporal de las vacas no caiga tanto y así poder capitalizar los excedentes forrajeros.

Así, con datos, manejo y un horizonte claro, la ganadería correntina se pone al día con las nuevas exigencias.

Clarín – Lucas Villamil