Miércoles, 16 Septiembre 2020 02:27

Una ingeniera agrónoma salió de su “zona de confort” y desde hace 6 años está revolucionando la agricultura en la Patagonia

Magalí Gutiérrez, con 32 años, es otra de las jóvenes que con ideas y liderazgo de ganó su lugar en el sector agropecuario. Es productora pero también está al frente de Sistema Chacras de Aapresid en la región Norpatagónica, que junto a productores líderes, buscan potenciar la producción agrícola. Nació y se crió en la localidad bonaerense de Bahía Blanca, su lugar en el mundo. Viene de una familia de productores agropecuarios, que manejan 1.100 hectáreas propias en el sur bonaerense. Ya desde muy chica apasionada por el campo, decidió estudiar agronomía en la Universidad Nacional del Sur pero mientras cursaba las materias, se hizo cargo de un campo familiar. Luego, del total de la superficie de la familia, junto con su hermano, también ingeniero agrónomo, le alquilaron 480 hectáreas a su mamá.

En ese campo producen trigo y especialidades en rotación, como semillas de vicia. Más adelante, analizó, quieren sumar otro cultivo para producir semilla. “Hay muy pocos que siembran. Prácticamente no llueve y los suelos son someros”, explicó Magalí las característica de la región donde produce.

Sin embargo, una vez que se recibió de ingeniera agrónoma, se dio cuenta que no le demandaba tanto tiempo la producción, comenzó a sentir inquietudes por aprender cosas nuevas y salir de su “zona de confort”.

Lo más barato es acceder a la tierra pero para poder producir, se necesita de una importante inversión en equipos de riego para llevar el agua del río al lote.

Lo más barato es acceder a la tierra pero para poder producir, se necesita de una importante inversión en equipos de riego para llevar el agua del río al lote.

Así, buscando nuevos horizontes para su vida profesional, se enteró que se necesitaba un coordinador para el Programa Sistema Chacras de Aapresid con el fin de trabajar en investigación y desarrollo a campo en la región Norpatagónica.

“Pasé del campo donde produzco, donde casi no llueve, a la región Norpatagónica que tiene un ambiente agroclimático excepcional, con agua de riego de primera calidad, y donde se pueden lograr los mayores niveles de productividad de Argentina”, comparó dando a entender que era una gran posibilidad laboral.

Los comienzos en la provincia de Río Negro no fueron fáciles para Magalí. Una vez que ingresó en 2014 como gerente técnica de la Chacra Valles Irrigados Norpatagónicos (VINPA), se alejó de su ciudad natal y vivió dos años en dicha región. “La zona es muy grande. En cada gira semanal recorría 800 kilómetros entre campo y campo”, describió Magalí cómo fueron sus comienzos en el puesto.

Según recordó, esas recorridas, al principio, lo hacía con un Peugeot 306 que había heredado de su abuelo pero al tener que transitar caminos de ripio, y con el agregado de que no hay señal para comunicarse, sentía mucha adrenalina cada vez que visitaba a un productor.

“Una vez me quedé sin combustible luego de perforar el tanque y tuve que caminar 5 kilómetros hasta llegar al campo. Pero en la zona hay tanta buena gente que siempre me esperaban y me asistían”, contó como anécdota, que sin duda la fue forjando como persona y en lo profesional.

Así, luego de vivir dos años en la región, una vez que le permitieron, volvió a su lugar de origen y ahora desde Bahía Blanca (está a 300 kilómetros de distancia) hace entre dos o tres giras mensuales.

Para Magalí, la zona Norpatagónica es nueva y hay mucho por hacer pero advirtió que para que se siga desarrollando se necesita mejor infraestructura y facilidades para los productores.

“Lo más barato es acceder a la tierra pero para poder producir, se necesita de una inversión importante en equipos de riego para llevar el agua del río al lote y que no se pierda en el mar. No hay facilidades de créditos para riego y diferenciación impositiva”, explicó agregando que para desarrollar una hectárea se debería invertir entre 6.000 a 8.000 dólares.

“El productor debe tener una escala competitiva porque para llevar un contratista que te de un buen servicio, tenés que tener muchas hectáreas porque por 300 no va nadie”, aclaró.

El norte patagónico, que comprende el Valle Medio, Valle de General Conesa y Valle inferior, en la provincia de Río Negro, tiene un potencial de desarrollo de área aledañas al río de 200.000 a 400.000 hectáreas. Sin embargo, solamente hay alrededor de 30.000 hectáreas trabajadas.

“Es una zona muy árida, llueve entre 250 a 300 milímetros pero hay mucha radiación solar porque los días son largos, sobre todo en verano. ”Con riego suplementario y la bomba de sol dando energía todo el día lo convierte en una zona altamente productiva”, definió Magalí.

Manejo de los cultivos

Las fechas de siembra se corren en relación a lo que sucede en región pampeana. Según describió, hay un periodo libre de heladas entre 23 de octubre y 9 de abril con un 10% de riesgo. Entonces, el maíz se siembra entre 15 y 20 de octubre y la soja, dentro de la primera quincena de noviembre. “Los cultivos deben desarrollarse muy bien porque durante la segunda quincena de marzo baja la temperatura y la radiación solar”, destacó.

Mientras que el trigo, como fecha más temprana, es entre 10 y 15 de junio. “Obtuvimos buenos resultados y nos vamos a ir animando a ir más temprano todavía”, detalló.

Según comentó, la rotación que se perfila como adecuada en la zona es trigo, vicia, maíz y soja.

Y los resultados están a la vista. En maíz, el rinde alcanzado fue de 15.000 kilos pero observan un potencial de 19.000 a 20.000 toneladas; en trigo, alcanzaron los 10.100 kilos sin embargo el potencial está por encima. Se encuentran en pleno estudio porque solamente hay trabajos en el cereal de 3 años, pero remarcó que tranquilamente se pueden superar estas cosechas; Y en soja, la productividad puede superar los 5.000 kilos.

A propósito de este último cultivo, comentó que para seguir desarrollándolo necesitan de grupos cortos que en el mercado de Argentina no hay disponibles y en este ciclo tuvieron que traer desde Estados Unidos variedades genéticamente no modificadas.

Lo que le espera

Mirando ya hacia el futuro, Magalí adelantó que tiene varias cosas en mente que está definiendo por estos tiempos. Señaló que le gustaría continuar gestionando la zona Norpatagónica productiva mientras “le pueda sumar valor al productor”.

“Continúo con este trabajo por los productores que me encontré. Ellos fueron los que contagiaron el entusiasmo, las ganas y la pasión. Uno lo adapta y lo incorpora y le pone garra por ellos que hace 10 años que apostaron a la región”, sostuvo.

Luego, indicó que "le encantaría" poder asesorar a los productores que se vuelquen a producir en la región para que la zona siga creciendo.

Y por otro lado, quisiera seguir produciendo en la zona de su querida Bahía Blanca. “Me gustaría producir mi propia producción en el norte patagónico pero necesito ahorrar más para comprarme un campo”, cerró entre risas.

Clarín – Esteban Fuentes