Lunes, 14 Septiembre 2020 02:26

Caso productivo. Nuez pecán: el desafío de seducir paladares argentinos

Cultivar nueces también requiere cultivar la paciencia… al menos los primeros años en los que hay que poner y no se obtiene nada. Los casi 10 años que le lleva al nogal afianzarse en una producción comercializable (ya entre el quinto y sexto año hay algo de producción) requieren también espaldas financieras. Puesta bajo el análisis de los consumidores, la nuez está dentro de los llamados alimentos funcionales, con muchas características nutricionales para destacar.

En 2012 (en realidad habían empezado antes) se formó la Cooperativa de Productores de Nueces Pecán del Litoral (Coopelit), que es la primera del país en este rubro. El objetivo inicial de los productores fue diversificar su actividad, otros, directamente se salieron de la producción tradicional de commodities, que a baja escala no les era rentable. Así desarrollaron una cadena de agregado de valor en origen para ir desde el árbol a las góndolas, de manera eficiente y donde el productor sea participe en toda la cadena productiva.

“Nos asociamos para tener más fuerza, y de a poco fuimos consiguiendo cosas, arrancamos con la nuez con cáscara, después la nuez partida, después garrapiñada y bañada con chocolate blanco y negro, tenemos un producto local, con mano de obra local que se vende en Argentina pero también se exporta porque en Argentina hace falta una mayor difusión respecto del consumo de nuez todo el año”, resumió Daniel Matteucci, productor de nuez pecán y síndico de Coopelit.

Dicen que quien introdujo la nuez pecán en Argentina fue Domingo Faustino Sarmiento, que trajo semillas de Estados Unidos en uno de sus viajes en 1868. Se pensó inicialmente como árbol ornamental.

Coopelit, que actualmente nuclea a 10 productores (habían arrancado 30), surgió del grupo Cambio Rural, motorizado por el INTA. Allí se reunieron un grupo de productores que por sí solos no podía alcanzar el volumen necesario para hacer cosas grandes. “Aprendimos a manejar la nuez pecán, originaria de Estados Unidos, algo más alargada y dulce que la nuez de Castilla que estamos acostumbrados a ver en Argentina”, contó Matteucci. Al pie, y reforzando esa idea, el presidente de Coopelit, Ariel Torassa, contó: “Antes que nada somos productores y lo que hemos ido logrando se debe mucho al esfuerzo personal de cada uno”.

Las maquinarias para hacer separación, selección y envasado, así como la sala de secado y la cámara de frío están en Arocena, en el centro-sur de Santa Fe. De la cooperativa forman parte productores santafesinos, pero también de Entre Ríos. Al estar todos juntos, se hace más fácil la compra de insumos, maquinaria y mercadería. Así, y con la ayuda de créditos, lograron comprar una peladora, una máquina que elimina las impurezas, y hasta una envasadora.

“Nos da mucho orgullo saber que llevamos nuestras nueces a la planta y que esas bolsas que después llegan a la gente son nuestras, no necesitamos de terceros, hacemos todo el proceso”, se enorgulleció Torassa.

Crecimiento lento

Los primeros frutos en un nogal aparecen en el quinto-sexto año. Pero para tener una producción rentable de pecán hay que esperar 8-10 años. “Ese tiempo de gastos sin poder tener retorno es lo más difícil para un productor que quiere arrancar, hay que tener espaldas financieras porque mientras tanto hay que hacer trabajos de poda, control de plagas y enfermedades y fertilización”, contó Matteucci, que también reconoció que después de ese tiempo se empieza a recuperar bien la inversión. Los primeros años el riego es fundamental, así como cuidar la planta de hormigas, insectos voladores y liebres.

El nogal produce durante 100 o 150 años. Puede alcanzar una altura de entre 20 y 30 metros y un diámetro en la copa entre 10 y 15 metros, por eso, hay que sembrarlos con una separación de, por lo menos 10 metros. Algunos productores, intersiembran pasturas, o ponen durazneros, también tienen animales, y se usa mucho la oveja.

Actualmente, Argentina es el segundo banco genético después de Estados Unidos en variedades de nuez pecán. Nuestro país ya ha desarrollado dos variedades propias.

La plantación es entre junio y agosto y se cosecha desde fines de abril hasta fines de mayo. Aunque cuenta con la ventaja de tener un envase natural, la cáscara, la recolección, clasificación y procesamiento de la nuez requiere de ciertos cuidados. La cosecha es manual (a veces, se ayuda de un “shaker” o sacudidor, que agita los árboles para favorecer la caída del fruto) y el almacenamiento debe ser hecho en cajones con espacio para la circulación de aire, que serán guardados en un galpón para contar con un ambiente seco, incluso con refrigeración si hiciera falta.

Para ser independiente en todo, contar con la maquinaria propia y poder pagar las tareas y el acondicionamiento, un productor necesita como unidad unidad mínima de 45 a 50 hectáreas. Sin embargo, para los productores más pequeños, agrupados en la Cooperativa, Matteucci, estimó que la unidad de producción mínima puede rondar las 10 hectáreas en las que se pueden plantar unas 1000 plantas.

El nogal produce durante 100 o 150 años. Puede alcanzar una altura de entre 20 y 30 metros y un diámetro en la copa entre 10 y 15 metros, por eso, hay que sembrarlos con una separación de, por lo menos 10 metros.

El nogal produce durante 100 o 150 años. Puede alcanzar una altura de entre 20 y 30 metros y un diámetro en la copa entre 10 y 15 metros, por eso, hay que sembrarlos con una separación de, por lo menos 10 metros.

“Menos también se puede hacer, pero es más difícil ser rentable, si lo tenés como negocio único, aunque muchos lo usan como segundo negocio o como alternativa y ahí sí va muy bien”, apuntó Matteucci. Cada planta produce entre 10 kilos (los primeros años) y 30-40 kilos (cuando madura la planta) de pecán por año.

Se calcula que en Argentina hay implantadas alrededor de 8.000 hectáreas, aún no todas están en producción, pero se espera que, los próximos años, cuando plantaciones nuevas maduren, sí pueda ingresar un gran influjo productivo. La base está.

Potenciar el consumo

Al igual que otras producciones de nicho, los pecaneros buscan darle difusión a las bondades de la nuez en distintas comidas. Pero les falta poder de tracción para llegar a los consumidores y, probablemente les falta volumen para inundar las góndolas (al menos por ahora). Pero ¿Qué es primero? Porque si hay mucho pecán y no hay paladares ávidos por comprarlo, se sabe que se derrumban los precios.

“Nos gustaría motivar a la gente para que salga de la estacionalidad de consumo, algo que viene por tradición de Europa, vino con los inmigrantes, porque en realidad, nosotros la terminamos consumiendo en la misma época que ellos, pero allá hace frío, igual que en Estados Unidos y todo el hemisferio norte, y acá hace más de 30 grados, por lo que no es el mejor momento para consumirla”, resumió Matteucci. Aunque agregó: “Por suerte las nuevas generaciones están tomando conocimiento de esto y la están injiriendo en distintos momentos del día y en distintas preparaciones”.

Coopelit desarrolló 5 líneas de productos: pelada entera, con cáscara, garrapiñada, pelada partida y pecán con chocolate. Por ahora, la mayor difusión es el boca a boca. Los productos están en las dietéticas y almacenes barriales, pero el gran desafío es llegar a los supermercados. Una parte del trabajo es cubrir la cadena hasta la góndola, la otra parte es despertar el interés de los consumidores y ser elegidos. En Argentina, se ha avanzado, pero aún falta mayor conocimiento.

Dicen que de cada 100 gramos de pecán, 73 gramos son de aceites oleicos, de los cuales más del 80% son ácidos grasos monoinsaturados, que son los que reducen el llamado colesterol malo y aumentan el bueno. Contienen Omega 3 y Omega 9, tiene muchos antioxidantes, y contribuyen a reducir triglicéridos y la presión arterial. Además, como tienen bajo contenido de sodio constituyen un alimento excelente para quienes tienen dietas con restricciones de sal o sodio (hipertensos, etc.).

En cuanto a la exportación, que representa el 60% del volumen producido por Coopelit (que en total son 30 toneladas), llega a China, Tailandia, en algún momento a Emiratos Arabes y algo a Rusia. Están en tratativas con Brasil, Arabia Saudita e Indonesia. “Pero no tenemos la cantidad que muchos de estos mercados enormes nos piden, por eso vamos de a poco, también estamos en Cappecan (la Cámara Argentina de Productores de Pecán), que agrupa a todos los pecaneros, y un cluster de Entre Ríos, y ahí nos vamos apoyando”, explicó Matteucci.

“El año 2019 convenía exportar, pero hoy, que te pagan a dólar oficial pero los insumos están a dólar libre, no te conviene exportar, más allá de que el mercado interno esté deprimido”, contó Torassa.

El futuro

El desafío es poder aprovechar el máximo de capacidad que tiene la planta que es de 200 toneladas anuales. Pero hay que esperar que las plantaciones alcancen sus niveles óptimos. “En 5 años estimamos que todos los productores de la cooperativa estaremos multiplicando por tres la producción actual, para llegar a las 100 toneladas propias, a lo que habría que sumar que los productores a los que le compramos, que representan un 15-20% del flujo de mercadería que procesamos, que también van a crecer”, se entusiasmó Torassa.

“También queremos cambiar el packaging, y llegar a los supermercados sería la frutilla del postre para acceder a clientes más masivos”, argumentó Torassa. Y pidió: “Necesitamos un poco más de presencia del Estado, que nos ayuden, no te digo con subsidios en la situación que está Argentina, pero sí créditos blandos para comprar maquinaria”.

Al igual que con los insumos, la idea no es que cada productor tenga su tractor, fertilizadora, pulverizadora y sacudidora, sino comprar una de cada una y usarla entre todos.

Por su longevidad, el nogal es un árbol que dejará producción para la posteridad, hijos y nietos. Su crecimiento inicial lento retribuye el buen manejo con kilos y certeza productiva. Los productores de Coopelit pudieron entender que solos no podían, pero querían. Se agruparon y hoy están llegando al mundo con sus productos.

Clarín – Juan I. Martínez Dodda