Jueves, 27 Agosto 2020 02:28

Entrevista a Pelegrina, SRA: "Necesitamos un plan económico que permita recuperar la moneda"

La pandemia de coronavirus y la cuarentena para evitarlo tiene al sector agropecuario en funcionamiento casi pleno, dado que fue declarada una actividad esencial. Con tareas de siembra, cosecha y manejo de los rodeos ganaderos, los hombres de campo no obstante no están exentos de las preocupaciones sobre incertidumbres surgen de la política macroeconómica y donde el tipo de cambio es un factor clave. Daniel Pelegrina, presidente de Sociedad Rural  (SRA) cree fundamental que se despejen esas incertidumbres macro para que el campo despliegue todo su potencial y vuelva a ser el motor de la recuperación. En diálogo con El Cronista, el dirigente que integra la mesa de enlace de las cuatro entidades de productores rurales, esbozó un escenario hacia la pospandemia dominado por un mundo que demandará más alimentos pero que a la vez será más exigente por lo que Argentina “tiene que estar muy atenta no solo para ganar mercados, sino también para no perder los que tiene”. 

- ¿Cómo ve a Argentina tras cinco meses de cuarentena?

- El impacto de coronavirus trajo temor e incertidumbre en la economía mundial, y en Argentina en particular por el contexto de una macroeconomía muy complicada desde hace mucho tiempo. No tenemos moneda, tenemos un gran déficit fiscal, apenas se comienza a solucionar el tema de la deuda y se viene la negociación con el FMI. 

- Esa incertidumbre impacta en las decisiones de los productores…

- Diría que como a toda la sociedad. Hoy el tipo de cambio y la inflación son las principales preocupaciones, porque la brecha entre el dólar oficial y el paralelo en el sector trae por lo menos incertidumbre incertidumbres. Eso trae perjuicios en las importaciones de insumos y derivan en costos mayores de cara a la próxima campaña, porque los precios de los insumos importados tienden a ir al tipo de cambio libre, y eso trastoca cualquier previsión y complica mucho pensar en un clima de inversiones necesario para crecer. 

Resolver el tipo de cambio, que sea competitivo y que sea uno solo, es fundamental. Después viene todo el tema del financiamiento tanto para el corto plazo, como comprar la semilla para la nueva campaña, como para la inversión de largo plazo, como sería un proyecto de ganadería que tiene otros tiempos antes de ver los resultados. Pero todo acompañado de un sistema impositivo no asfixiante y que de previsibilidad. Porque hoy por hoy hay perspectivas muy inciertas en cuanto a la carga tributaria, si puede o no haber aumento de retenciones, entre otros.

- Usted fue convocado varias veces a reunirse con el Presidente, sea con la mesa de enlace o como integrante del g6, ¿qué les dice ante estos planteos? 

- El Presidente entiende, acepta y considera que el campo es un sector muy importante, y un motor de la economía. Pero con fotos no alcanza, se necesita una política agropecuaria acorde. Y después tenés señales que no ayudan, señales de políticas equivocas. Arrancando por el tema de volver a las juntas nacionales de granos, después se sumó la reforma agraria, después el intento de intervención y expropiación de Vicentin, que fue una pésima señal para la inversión, ahora todo lo que tiene que ver con la reforma judicial, un tema que no estaba en agenda pero que va a tener impacto en el humor social, en la economía y en el clima de inversiones también. 

- ¿Si se logra sortear esas dificultades o al menos el impulso a las exportaciones, qué escenario puede darse?

- Creo que si hay señales claras en el sentido de sacarle el freno de mano, va a poder responder y a partir de ahí el resto de la agroindustria y la economía en general. Hay una oportunidad para crecer, el mundo va seguir demandando alimentos. En medio de la pandemia, las exportaciones de Brasil son récord, a la Argentina le está yendo muy bien en materia de carnes y lácteos. Demanda va a haber, pero habrá que trabajarla. 

- ¿A qué se refiere con trabajar la demanda externa? 

- Es que el mundo ya no va a consumir como hasta ahora. Es más creo que el consumidor va a empezar a exigir cómo producimos esos alimentos, con normas de cuidado ambiental que ya hay una exigencia y también cómo se produce teniendo en cuenta el factor social. Es algo que se viene y para poder seguir produciendo y expandiendo nuestros alimentos al mundo, se necesita un contexto macroeconómico estable y una política agropecuaria acorde. 

- Europa cerró su mercado a los cítricos argentinos bajo el amparo de una cuestión fitosanitaria, aunque parece algo más comercial, ¿cree que ese tipo de proteccionismo puede profundizarse? 

- Creo que sí, porque el mundo va a tratar de encontrar todos los vericuetos para proteger un poco más a su agricultura, a sus capacidad de producir alimentos, en el fondo proteger su empleo. Por eso creo que hay que estar muy atentos con el trabajo de Cancillería. Especialmente con las nuevas licencias que mencioné, la ambiental y la social, porque se pueden transformar en barreras para-arancelarias. Y si das motivos, es peor, cómo pasó con los famosos diferenciales (de la soja y sus derivados) que fueron observados por EE.UU. y Europa para el biodiesel. Si no se tiene cuidado, te terminan imponiendo sanciones, porque les dejaste picando la pelota en el área.

- El Gobierno parece decidido a rehabilitar esas retenciones segmentadas por agregado de valor, incluso el flamante Consejo Agroindustrial Argentino (que reúne medio centenar de entidades de la agroindustria) parece apoyarlo, ¿por qué SRA no está en ese nucleamiento? 

- Desde SRA trabajamos junto con otros sectores de la economía, en el G6 y en el Foro de la Convergencia Empresarial.  Tras el fracaso de la experiencia del Foro Agroindustrial, se intentó el año pasado en Rosario y luego en Palermo la construcción de un espacio impulsor de políticas para el agro. En el medio aparece esta propuesta (del CAA), que no conocemos que no abrieron, y que no es menor comprometer llegar a u$s 100.000 millones en exportaciones y generar 700.000 puestos de trabajo. Hay que ver el proyecto, cómo se construyen y a qué se llama estabilidad fiscal que propone, porque eso no tiene que ser a costo de un esquema de retenciones, que es regresivo. 

Si se va a construir un escenario que caiga sobre la espalda de los productores, y sin base de confianza, nos pareció prudente quedar afuera. Eso no quiere decir que cuando el proyecto sea público, lo analicemos y si coincidimos podemos sumarnos.  Llama la atención al receptibilidad que tiene el CAA, con gobernadores, ministros, presidente, cuando por ejemplo algunos pedidos de audiencia por el tema seguridad rural que hicimos de la mesa de enlace, que es una construcción de más de 12 años, no fueron siquiera contestados. 

- ¿Sirve un consejo económico y social para trazar la salida a la pospandemia?

- No tengo dudas que hay cuestiones muy trascendentes en Argentina que requieren el aval de toda la sociedad. Un planteo económico que permita recuperar la moneda es una política de Estado que debemos estar todos detrás. Imaginarnos el norte al cual el país tiene que tender y desarrollarse y crecer, también tiene que ser consensuado. 

Ese tipo de acuerdos tienen que lograrse con diálogo, consenso y confianza. Hay muchos proyectos dando vueltas sobre diálogo social que implican tal vez tiempos que no creo que tenga Argentina. Tal vez debamos pensar más un consejo económico y social de emergencia, que permita salir de la coyuntura, tal vez una reedición de la mesa de diálogo argentino, que en un momento de crisis cumplió un servicio muy importante.

El Cronista – Paula López