Jueves, 27 Agosto 2020 02:26

Tecnologías: cuantificar la innovación para conocer el beneficio

“Muchos ven lo que viene con un poco de miedo e incertidumbre, pero saben que va a ser la salida del futuro, en realidad del presente, hoy un robot puede hacer prácticamente todo en el campo, las máquinas de hoy ya están robotizadas”, contó el consultor referente del INTA en agricultura de precisión, Andrés Méndez durante el XXVIII Congreso Aapresid. Y aseguró: “La robotización va a permitir hacer aplicaciones en zonas periurbanas con total seguridad, y va a permitir que productores pequeños y medianos la incorporen a bajo costo para ser competitivos”.

Todos estos temas, además de la amortización de los equipos y de la incorporación de tecnologías en los mismos, fueron los que Méndez desarrolló durante su disertación sobre robótica en el agro.

“Ninguna tecnología es mala, la hacen mala quienes la utilizan mal”, disparó Méndez, casi como declaración de principios, en el comienzo de su charla en la que la posibilidad de usar pulverizadores robots para hacer aplicaciones periurbanas ofrecería el “seguro” de que las cosas se van a hacer bien: “No hay intervención humana, si el clima no lo permite, el robot no aplica”, contó el consultor. Esto sería una gran solución para los problemas que hoy recaen sobre los productores y el uso de fitosanitarios. Tanto para los que hacen las cosas bien como para los que hacen las cosas mal".

“Hoy tenemos tractores, cosechadoras y pulverizadoras que hasta giran en cabeceras y se autorregulan, podrían ir solas pero por legislación y control va una persona arriba”, dijo Méndez para quien el camino hacia la digitalización en agricultura es irrefrenable: “Vamos a saber qué pasó en cada lugar del campo”.

Robot multipropósito

“Hoy ya tenemos un robot sembrador con seis cuerpos de siembra, que puede adaptarse para convertirse en pulverizadora y fertilizadora permite que un productor chico, de 100-150 hectáreas sea competitivo sin tener que comprar tres máquinas, tiene todas en una, ese robot puede hacerle todo”, contó Méndez.

“Este robot multipropósito puede hacer una aplicación sobre malezas en cultivos implantados, es un robot que con 12-15 metros de ancho de labor que cuesta 140.000 dólares y ese robot va a hacer todo bien, no va a haber deriva, no va a haber producto químico demás, va a ser un trabajo muy prolijo”, explicó Méndez.

¿Se recupera la inversión?

En lo que se refiere a la recuperación de la inversión, no es lo mismo para un productor que para un contratista. Uno maneja sus costos y mide en rindes. El otro, cobra lo que le pagan, y queda a merced de lo que quieran o puedan pagarles los productores.

“Al contratista le cuesta más recuperar la inversión porque tiene que justificarla y que se la reconozcan, dificultando el repago de las mismas”, opinó Méndez. Y agregó: “Para el productor es distinto porque si hizo bien la cuenta de las hectáreas en la que la va a poner a trabajar y el beneficio que obtiene la recuperación se da rápido”.

En el caso de pulverización, Méndez toma como parámetro una máquina de 25 metros de ancho de labor, que puede costar unos 150.000 dólares. “Si vos le tenés que agregar equipamiento para, por ejemplo, hacer aplicaciones sitio específicas que permiten reducir el uso de herbicidas tenés que calcular otros 160.000 dólares, o sea, el mismo valor que la máquina en sí”, repasó Méndez.

Y dijo: “En este caso el contratista tiene que saber vender esa tecnología porque el productor va a estar usando un 80% menos de herbicidas en promedio según la zona y la cantidad de malezas que haya, y tiene que hacer valer ese ahorro económico pero que también es un beneficio para el suelo y la sociedad”.

En siembra, Méndez se refirió al corte de sección, la dosis variable o las tecnologías que permiten hacer una siembra más rápida sin perder calidad de siembra. “Es una inversión de 5000 a 6500 dólares de inversión por surco que también el contratista tiene que saber vender y cuantificar”, dijo. En el caso el productor que incorpora estas tecnologías de siembra recupera la inversión rápidamente porque le permite obtener un plus de 2000 kilos/ha de maíz en zonas de alto potencial.

El futuro de la robótica

Al ser consultado por Clarín Rural sobre los desafíos que se vienen para las AgTechs y los robots, Méndez consideró que sería interesante hacer algo más guiado, “que los que están en startups de innovación conozcan más las necesidades de todo el sector de agronegocios, no sólo de productores o contratistas, que serían los usuarios finales, también de la industria de alimentos, o instituciones del gobierno como Senasa, y la industria metalmecánica”.

Eso, por un lado, tender más puentes entre desarrollo y necesidades. Por otro lado, una participación activa del Estado para ayudar a estas startups a lograr sus objetivos. “De lo contrario, es como pasa con el fútbol, en donde muchos se preparan y sueñan con llegar pero sólo llegan unos pocos”, comparó.

Para Méndez, Argentina está bien posicionada y a la par de los principales usuarios del mundo en materia de tecnología de producción extensiva. “Los productores de punta están usando lo mismo que los farmers norteamericanos o los granjeros europeos, quizás se han quedado un poco atrasados en lo que son tecnologías vinculadas al medioambiente, en donde Europa lidera y Estados Unidos está decidido a subirse, y cuando lo hacen logran cambios rápidos”, resumió.

En el debe está la incorporación de más tecnologías para las producciones regionales.

“Ahí estamos lejos de la cima, estamos muy atrasados, nos está faltando implementación de tecnologías de calidad y digitalización de las actividades”, apuntó Méndez.

Clarín – Juan I. Martínez Dodda