Lunes, 24 Agosto 2020 02:28

Inta Marcos Juárez: claves del lote para preparar la soja que viene

Se realizó esta semana (en la modalidad virtual) la tradicional jornada de soja del INTA Marcos Juárez para poner en foco todo lo ateniente al devenir de la oleaginosa mirando hacia atrás para evaluar resultados y mirando hacia adelante para tomar decisiones a partir de datos y conocimiento. Evaluación de comportamiento varietal, enfermedades, insectos (principalmente chinches), malezas, incidencia de suelo y clima en el rendimiento, fertilización y nuevas fuentes y tecnologías nutricionales, fueron algunas de las temáticas desplegadas durante más de tres horas por siete especialistas.

Silvina Bacigalupo, del INTA Oliveros, mostró resultados de la evaluación de 4 campañas en las que analizaron las variables edafo-climáticas que más inciden en la determinación del rendimiento para el sur de Santa Fe. A pesar de ser una zona bastante acotada, encontraron diferencias en radiación, temperaturas y lluvias, lo que se manifestó en diferencias de rindes de 2000 a 4500 kilos por hectáreas. Lo que más varió fue el número de granos que osciló de 1.345 a 3.000.

“Las lluvias está claro que son esenciales, pero también es muy importante la capacidad de infiltración, un detalle fundamental en cultivos de secano que valoran cada milímetro para convertirlo en rendimiento, la calidad física de los suelos, entonces, es clave”, dijo.

Microgránulos

Para hablar de fertilización, nuevas fuentes y tecnologías para fertilización fosfatada en soja, quien mejor que Gustavo Ferraris, del INTA Pergamino, quien primero repasó la importancia del fósforo en el cultivo de soja. “Es un elemento asociado al crecimiento de las plantas, cuando una planta tiene deficiencias de fósforo alcanza menor biomasa y desarrollo radicular, puede explorar menos por recursos y termina rindiendo menos”, advirtió Ferraris.

Otros datos que mostró el ingeniero del INTA es al igual que pasa con otros nutrientes “hay una correlación entre rendimiento y absorción de fósforo que llega al el 95% (93% para el nitrógeno)” y recordó que “por cada kilo de fósforo absorbido se producen 209 kilos de soja”.

Se calcula que se necesitan 4 kilos de fósforo por cada tonelada de grano cosechado. “Una característica saliente de este elemento es que tiene un alto índice de cosecha, es decir, un 88% de lo absorbido por la planta se va con el grano, tiene gran poder de extracción”, remarcó.

Finalmente, al referirse a las distintas fuentes o formatos en los que se puede suministrar o aportar el fósforo, se refirió a los beneficios de una cada vez más extendida como los microgránulos.

“Por cada gránulo de fertilizante tradicional, en ese mismo peso entran 20 microgránulos de modo que en 5 kilos de fertilizante se pasa de 200 gránulos a 4000 microgránulos, lo que le da 400 veces más de superficie específica y eventualmente posibilidad de contacto con la raíz”, relató Ferraris.

Asimismo, dijo que hay muy poco o nulo riesgo de fitotoxicidad sobre semillas y plántulas y remarcó que ofrece la posibilidad de integrar otros nutrientes importantes como zinc para gramíneas o boro, cobalto y molibdeno para soja.

“A su vez, se ha ensayado y se está usando el agregado de otras sustancias como moléculas que son hormonas de crecimiento, insecticidas, también se está evaluando el uso de bacterias fijadoras de nitrógeno para soja y hasta moléculas que degraden herbicidas residuales, con lo cual, lo transforma en mucho más que una simple fuente de fertilizante”, se entusiasmó Ferraris.

Frente a las malezas, el conocimiento

“Es sabido, no hay recetas ni productos mágicos en la carrera por achatar la curva de resistencia de malezas que viene creciendo a razón de 4 biotipos por año desde 2010, la clave es la inteligencia y el conocimiento para adoptar las mejores herramientas químicas en el momento adecuado, pero, sobre todo, para poder acompañar ese control con mayores intensificaciones y cultivos de servicio que den la pelea”, resumió el asesor del Grupo Más Hectáreas, José Luis Zorzín.

Al estilo del Chapulín Colorado en la serie mexicana interpretada por Roberto Gómez Bolaños, Zorzín preguntó ante el avance de las malezas, ¿Y ahora quien podrá defendernos? “Ni los herbicidas ni la biotecnología, hay poco y nada en el horizonte, no hay molécula mágica sino que hay que romperse la cabeza para encontrar la mejor estrategia rotando cultivos e intensificando”, dijo.

“Tenemos estudiado que a medida que aumentamos la biomasa de rastrojos en seis años de rotaciones intensivas continuas se bajó la presencia de malezas, también se redujo la cantidad de aplicaciones y baja la cantidad de unidades toxicológicas”, dijo Zorzín.

Aunque advirtió: “Ojo, no van a tener todas las soluciones el primer año ni tampoco van a gastar, a mí me gusta decir invertir, menos en las primeras campañas, esto es algo que hay que hacer en el mediano plazo, lleva tiempo pero da sus dividendos económicos y ambientales”. Algo nada despreciable puesto que la sociedad está poniendo el ojo cada vez más en cómo hace las cosas el campo.

Como cierre, en lo que respecta a la elección de cultivares, Cristian Vissani, del Equipo de Mejoramiento de Soja del Inta Marcos Juárez, resumió: “Vean las tablas de rendimiento relativo de la RECSO (la Red de Evaluación de Cultivares de Soja), tengan en cuenta la estabilidad a lo largo de diferentes campañas (el gráfico SHUKLA), el comportamiento sanitario principalmente cancro, phytophthora y muerte súbita y ajustar la fecha de siembra con el grupo de madurez (hay ensayos de INTA que sigue trabajando en esto)”.

Clarín – Juan I. Martínez Dodda