Miércoles, 12 Agosto 2020 02:27

La Corte ordenó crear el Comité de Emergencia Ambiental para detener los incendios en el Delta

La Corte Suprema de Justicia de la Nación requirió este martes la creación de un Comité de Emergencia Ambiental “de manera inmediata” para que adopte las medidas eficaces para la prevención, control, y cesación de los incendios irregulares, en la región del Delta del Paraná. El máximo tribunal, con voto unánime, se declaró competente en una acción de amparo colectivo ambiental promovida por una asociación civil (“Equística Defensa del Medio Ambiente”) contra el Estado Nacional, las provincias de Santa Fe y Entre Ríos, y las municipalidades de Rosario y Victoria.

A criterio de la Corte, existe prueba suficiente, de carácter público y notorio, de que los incendios irregulares en los términos de la ley 26.562, masivos y reiterados en el Delta del Paraná han adquirido una dimensión que causa alarma en la población y una grave amenaza al ambiente.

Habida cuenta del sector donde se concentran los incendios denunciados, decidió citar a la Provincia de Buenos Aires y dispuso, como medida cautelar, que ese Estado provincial, así como las provincias y municipios demandados constituyan, de manera inmediata, un Comité de Emergencia Ambiental.

Ordenó, además, que dicho Comité adopte medidas para la prevención, control, y cesación de los incendios irregulares en la región del Delta del Paraná, utilizando las bases del “Plan Integral Estratégico de Conservación y Aprovechamiento Sostenible en el Delta del Paraná" (PIECAS-DP) de 2009, que contiene entre sus cometidos la problemática de los incendios

Y, además, que en 15 días corridos presenten un informe sobre la constitución del Comité de Emergencia Ambiental y las acciones efectuadas.

La Corte consideró que existen suficientes elementos para tener por acreditado que los referidos incendios, si bien constituyen una práctica antigua, adquirieron una dimensión que afecta a todo el ecosistema y la salud de la población.

Según se destacó, el Delta del Paraná es un inmenso humedal y, como tal, además de albergar una rica diversidad biológica, es un ecosistema vulnerable que necesita protección.

También recordó que esta situación no es novedosa, ya que en el año 2008 el Estado Nacional y las provincias de Buenos Aires, Entre Ríos y Santa Fe, se habían comprometido a la elaboración de un “Plan Integral Estratégico para la Conservación y Aprovechamiento Sostenible en el Delta del Paraná” (PIECAS-DP), entre cuyos objetivos se previó la necesidad de encontrar soluciones viables y efectivas a la problemática de los incendios que afectaron diferentes zonas del Delta del Paraná.

En este plan, según el Tribunal, se previó la creación de un “Comité Interjurisdiccional de Alto Nivel para el Desarrollo Sostenible de la Región del Delta del Paraná”.

Sin embargo, puntualizó que en estas circunstancias resulta evidente que estas medidas no lograron una solución perdurable.

Respecto al encuadramiento legal, la Corte dijo que la cuestión planteada está contemplada en diversas normas jurídicas y el caso presenta, prima facie, aspectos que encuadran los hechos denunciados en la figura legal de la “emergencia ambiental”. 

“Los incendios deben detenerse o controlarse de inmediato. La intervención de la justicia será para fortalecer las labores de fiscalización por parte de los Estados en el ejercicio efectivo del poder de policía ambiental”, se añadió.

La decisión involucra al Estado Nacional (a través del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible) junto a los gobiernos de las provincias de Santa Fe, Entre Ríos y Buenos Aires, y a las municipalidades de Rosario y Victoria a quienes requirió el informe que deberá ser presentado en el plazo de 30 días corridos.

El Litoral (Santa Fe)

 

Lorenzetti: "Un camino errado puede llevar a un colapso ambiental"

Por Ricardo Luis Lorenzetti

Las Naciones Unidas (ONU AMBIENTE), la Unión Internacional sobre conservación de la naturaleza (UICN), el Instituto Judicial Global en Derecho Ambiental, todos organismos que integro, han expresado su preocupación por los incendios masivos ocurridos en zonas tan distantes como Australia, Siberia, Amazonas, y ahora el Delta del Paraná. 

Los incendios, la falta de agua, el deshielo de los glaciares, las enfermedades de origen animal como el coronavirus, el calentamiento global, la extinción de especies, y muchos otros fenómenos son indicios de un camino errado que puede llevar a un colapso ambiental.    

Por eso es tan urgente reaccionar.   

 La Corte Suprema ha considerado que en las islas del Delta, “hay un ecosistema vulnerable que necesita protección, porque es un inmenso humedal y como tal, además de albergar una rica diversidad biológica, cumple múltiples y fundamentales funciones como la recarga y descarga de acuíferos, el control de inundaciones, la retención de sedimentos y nutrientes, la estabilización de costas, la protección contra la erosión, la regulación del clima y una extensa lista de bienes y servicios al hombre”.   

Los irregulares afectan gravemente el ambiente, se pierden bosques, se afecta la función de humedales, se cambia abruptamente el uso del suelo, desaparecen innumerables especies de origen subtropical, de la vida silvestre, de la flora y de la fauna, y la biodiversidad.    

También afectadas la salud pública y la calidad de vida de los habitantes de ciudades vecinas, incluso la de los que viven en la zona y viven de sus recursos.    

Hay numerosas leyes aplicables al tema y sobre todo vinculadas a la protección del ambiente así como la prohibición de quemas sin autorización. Pero el problema central es su aplicación.

Existen sanciones administrativas, penales, así como responsabilidad civil por daños que están perfectamente reguladas en nuestro sistema legal.    

Pero el problema central no es una persona o un incendio, sino una acumulación de malas prácticas a lo largo del tiempo que son acentuadas por un contexto de sequía y bajante del río.    

La solución no es entonces enfocada en una causa, sino en cambiar un proceso que haga sustentable el uso y goce del recurso.    

El Delta es un humedal calificado internacionalmente como “Ramsar” con referencia a la convención internacional que protege los humedales. Por esta razón necesita de un análisis integral, que reformule los usos, establezca incentivos adecuados, mejore los controles, eduque e informe.    

Es decir que el centro de la política pública es el humedal, lo que no se puede hacer adecuadamente si la zona está dividida en provincias, municipalidades y juzgados diferentes. Por esta razón la Corte convoca a todos a formar un comité integral.    

La experiencia muestra que, en estos casos, es necesario incrementar las fuentes de información y las diversas perspectivas. Por eso es importante el aporte que hagan las universidades, las organizaciones no gubernamentales, y los ciudadanos, para que el conocimiento colectivo mejore las deficientes aproximaciones unilaterales.    

La Corte Suprema dictó una medida cautelar en el inicio de un proceso judicial, convocó a las máximas autoridades de la región, y pide informes y lo hizo de modo unánime.    

Es importante que este inicio nos sirva a todos los ciudadanos para entender que no hay salud humana sin salud de la naturaleza, y que el derecho al ambiente incluye también el deber de cuidarlo.    

El autor es juez de la Corte Suprema de Justicia de la Nación

El Litoral (Santa Fe)

 

Productores desaprensivos y cazadores furtivos, en la mira por los incendios

En la zona de Villa Ocampo una decena y media de bomberos, más personal del Ejército y Protección Civil, y numerarios municipales, trabajan contrarreloj para sofocar cinco grandes focos de incendios en la zona del humedal Jaaukanigás, el ecosistema de gran biodiversidad que se extiende en el noreste de la provincia de Santa Fe.   

Hora tras hora el panorama se vuelve más dramático ante el recrudecimiento de las llamas que devoran todo a su paso, avivadas en buena medida por la sequía reinante y, sobre todo, por el persistente viento sur que desde la tarde del lunes sopla sin cesar por estos lares.   

Se calcula, en base a estimaciones de Bomberos de Villa Ocampo, que solo en esa zona se consumieron más de 4.000 hectáreas en la zona ribereña, con el consecuente daño ambiental que todavía es difícil de cuantificar por la inusitada magnitud alcanzada.

El jefe de la agrupación bomberil ocampense, Silvio Jaime, dijo a MIRADOR PROVINCIAL, que “se activaron más grandes los frentes con el viento el sur, el objetivo que era cubrir 5 kilómetros de zona afectada fue cumplido con las brigadas que trabajaron el lunes. El martes salimos a mañana para trabajar en otros focos. Hay para varios días más de trabajo”.    

Eso en cuanto a los humedales, pero en la “zona de pastos, rural y semiurbana hay focos grandes como el que combatieron bomberos de Florencia y Las Toscas en la zona de El Rabón que afectó a una estancia de más de 200 hectáreas”, aseveró.    

Remarcó que “todo está en zona roja, porque el viento rotó para el lado sur”, y agregó que, además, en la zona de la Cuña Boscosa hay incendios de grandes proporciones.

Sobre la cantidad de superficie dañada hasta el momento, refirió que “lógicamente que es estimado, habría que hacerlo con un satélite, pero unas 4.000 hectáreas se van quemando, y siguen quemándose”.   

Consultado por las causas de los incendios, Jaime estimó que es “difícil de comprobar” pero de acuerdo a su experticia se pueden atribuir a tres factores: “La quema indiscriminada de campos por parte de productores; la caza furtiva donde van y queman un pastizal para sacar los carpinchos, por ejemplo, y se les va la mano; y la gente dañina que va y prende fuego”.

El Litoral (Santa Fe) – Gustavo Capeletti