Miércoles, 12 Agosto 2020 02:25

Cuenca del Salado. El paso técnico que va de la draga a la pastura

Por Marcelo Palese.

No es una novedad las obras de dragado del Río Salado y los beneficios que impulsan a una Cuenca que precisa una puesta en práctica integral vinculada a la ingeniería agronómica. Superada la etapa del refulado de 18 meses en los márgenes del río, y los nuevos estatus de arroyos, afluentes, perfiles despejados, defensas costeras sólidas, y el alejamiento de la ocurrencia de inundaciones extraordinarias por desbordes -pasarían de 1:7 a 1:21 años-, la secuencia progresiva de modificaciones de los suelos afectados por la fluctuación de los perfiles de napa podrían indicar la habilitación de nuevos sectores del campo y el de un manejo profesional que se adecue al inédito "cuadro" de convivencia físico-químico y biológico.

Aún los diagnósticos de los suelos -en su mayoría- para la Cuenca del Salado se dirimen entre los parámetros primarios tales como potencial hidrógeno (pH), conductividad eléctrica, tasa de fósforo y nivel de materia orgánica; y los más avanzados arriesgan una extensión en profundidad hacia los 40 cm subsuperficiales.

Con esa información, seguramente surgirá una recomendación de interpretación claramente parcial, y se habrá omitido una fase para solo aportar una fertilización fosforada con ocasional refuerzo de nitrógeno, atendiendo así con restricciones corto-efectiva al amplio arco de verdeos, pasturas y eventualmente algún campo natural de buena performance de respuesta.

En ese escenario será indispensable para minimizar impactos asociar a la actual capacidad de lectura de instrumentales de precisión y decodificar el suelo a otros índices y parámetros, a la acción física, a macro/micro fauna, y comportamiento biológico.

Según cita Stroud, la esencialidad de la micro-fauna del suelo al metabolizar mayor tasa de calcio permitió realizar lecturas cuatro veces mayor para el fósoro, dos más para el potasio, 7 veces el azufre, cinco veces el manganeso comparadas con las que no la contenían.

Los nuevos viejos términos como ácidos húmicos -constituyente principal de carbono orgánico- demuestran que ante la presencia de calcio y magnesio contribuyen a ensambles entre partículas de suelo más estables y con ello a agregados que van a elevar la calificación del suelo. Para muestra será válido contemplar información local monitoreada en sendas jaulas de refugio de Tapalqué, Chascomús, Castelli y Saladillo.

Jaulas Tapalqué

Población rizobios nodulantes trébol blanco. Los aportes sucesivos de 110 kg/ha de fosfato di-amónico durante 10 años la lectura fue de 1x102 nmp/g, mientras que por el solo aporte de azufre más calcio secuencial (sin aporte de fósforo extra) la lectura arrojó 7x102 nmp/g, confirmando así los beneficios de complementar prácticas de nutrición de suelos.

Materia seca: la evolución de los pastos rubrica una vez más la necesidad de asistir primero al suelo. A 120 días de haber comenzado la adición de nutrientes nunca antes aportados, las jaulas con tratamiento de magnesio y de calcio registraron incrementos de 12% y 24% respectivamente.

Calidad en el pasto: la adición al suelo de calcio permitió un crecimiento en la captura del cobre (sin aporte extra de éste micronutriente) con lecturas en el tejido 17% superior a la no tratada. Y, en esa línea, las tasas de fósforo en tejido registraron lecturas de 25% y 42% con calcio y magnesio respectivamente superiores a las jaulas no tratadas.

Jaulas Chascomús

Lectura de disponibilidad de nutrientes: con aporte de macro dosis de poli-sulfuro de calcio luego de 12 meses permitió corregir el suelo e incrementar los siguientes indicadores: Cobre: de 0,7 ppm a 3,1 ppm; P-1: de 18 ppm a 40 ppm; P-2: de 30 ppm a 65 ppm; Zinc: de 3,9 ppm a 5,1 ppm.

Jaulas Castelli

Incrementos en la materia seca: en alfalfa luego de 100 días de adicionados al suelo los cationes nutricionales, la medición perforó los 6700 kg/ha frente a los 4700 kg/ha del testigo.

Jaulas Saladillo

Los sendos registros en suelo permitieron confirmar los beneficios de aportes combinados de cationes nutricionales. Lo trazado en las parcelas con adición de calcio y hierro rindió promedio 9502 kg/ha de materia seca y los registros en el suelo fueron de: 14,1 ppm. de P-1, 25,64 ppm. de P-2; 4,0x10-3 de rizobios/gramo de suelo; una FDA (actividad enzimática global) 71,95 ug/F/h; la FA (fosfatasa ácida) dió una lectura de 1.329,5 ug PN/g/h.

Las parcelas sin tratamiento marcaron promedio 6127 kg/ha de materia seca y los registros fueron: 21,8-1 ppm de P-1; 42,05 ppm. de P-2; 1,35x10-3 rizobios/gramo de suelo; un FDA de 38,75 ug/F/h; una FA de 309 ug PN/g/h.

Las lecturas de ácido húmico, fúlvico y huminas de 0,66; 0,03; 0,96 respectivamente estarían indicando una actividad superior cuando fueron estimuladas por aportes de materiales naturales donde el suelo reconoce y acepta la señal como un constituyente propio o cercano, generando un "up-grade" en términos de fertilidad.

Atender al complejo suelo a través de la lectura de todos los constituyentes, interpretarlos y aportar estrictamente cationes de perfil nutricional (tampoco es un hallazgo, lo hizo Plinio antes de la era cristiana con ausencia de conocimientos científicos) contribuye a modificaciones sustantivas del suelo que se complementan y sinergizan con otras prácticas manidas permitiendo balancear la relación de macro y micro poros, fortalecer enlaces entre partículas de suelo promoviendo agregados más estables, excitar la actividad enzimática, elevar la bio disponibilidad de cada nutriente aportado (capitalizando una importante fracción del fertilizante aplicado) y la performance del mineral nativo.

Apilados en conjunto "derramarán" mayores índices de productividad en períodos de respuestas breves -en 12 meses o menos--, y amortización de tres a cuatro años con resultados que fomentará a la cadena a promover una amigable práctica agrícola.

En síntesis, amplificar una interpretación integral de los índices y parámetros del suelo consolida y da robustez a los conocimientos para una proyección sostenible de un recurso natural finito, frágil y no renovable.

El autor es consultor privado

La Nación