Lunes, 03 Agosto 2020 02:45

A pocos días del concurso, el activo de Vicentin se redujo en casi $ 100 mil millones

Diez días antes de solicitar la convocatoria de acreedores (y casi dos meses después de anunciar su “estrés financiero”), las cuentas de Vicentin mostraban una posición que en nada se parecían a lo que luego se exhibió en la Justicia. Al 31 de enero de 2020, su patrimonio ascendía a 151.384 millones de pesos, cifra que contrasta fuertemente con los 2.482 millones que expuso al momento de pedir su concurso preventivo. Esta gran diferencia agiganta las sospechas sobre maniobras irregulares, que la propia firma suscita al no presentar su último balance. La lupa se posa principalmente sobre el activo de la compañía, que se redujo en 95.394 millones de pesos.

Hasta ahora, la última información oficial de Vicentin previa al concurso databa de julio de 2019, a través de su balance trimestral (que no fue auditado, por lo que dicha información debe ser asumida como provisoria). La empresa tiene fecha de cierre de ejercicio el 31 de octubre, pero todavía no presentó los estados contables correspondientes al año 2019, aludiendo que aún se encuentra “en proceso de cierre”.

Las cifras que dan cuerpo a este artículo contemplan el balance de sumas y saldos de Vicentin SAIC al 31 de enero de 2020, entregado por el contador Omar Adolfo Scarel en cumplimiento a un requerimiento promovido por el Dr. Ezequiel Zabale -titular del Juzgado Civil y Comercial N° 3 de Rosario-, en el marco de una causa iniciada por un acreedor de la agroexportadora. Scarel es uno de los síndicos titulares de la compañía, tal como lo acredita la última acta de asamblea ordinaria (celebrada el pasado 19 de marzo), que consta en el expediente judicial del concurso.

Al sumar los saldos de las cuentas de activo, las mismas ascienden a $ 197.364.379.935. Cuando el 10 de febrero Vicentin solicitó su concurso, expuso que su activo era de $ 101.969.463.859, es decir, casi la mitad. En relación al pasivo, mientras que al 31 de enero estaba en $ 45.980.375.245, diez días después se elevó a $ 99.486.824.753 (poco más del doble). Entre los dos momentos analizados, la diferencia de activo y pasivo pasó de $ 151.384.004.690 a $ 2.482.639.106: una variación negativa de 98,36%.

A la hora de analizar la composición de las cuentas, se destaca lo sucedido con el rubro Bienes de Cambio, que refleja básicamente los activos en mercadería. Prácticamente se esfumó en un lapso de diez días, pasando de $ 105.380.794.444 a $ 610.617.851 (una diferencia negativa del 99,4%).

Según la información provista por Vicentin, al 31 de enero las dos principales cuentas de Bienes de Cambio eran Materia Prima y Productos Elaborados, que tenían un saldo positivo de $ 86.698.628.965 y $ 18.605.525.452 respectivamente. En cambio, en el informe de activos y pasivos presentado al momento de solicitar el concurso, las cuentas de Bienes de Cambio tenían saldos muy inferiores: Materiales e Insumos (por $ 523.399.555), Productos Elaborados ($ 41.070.566) y Productos de Reventa ($ 46.147.730).

Interrogantes

Salvo los responsables de la agroexportadora, nadie sabe a ciencia cierta cuál es la explicación que arroje luz sobre estas siderales diferencias. El balance del 2019 podría ser una pieza clave para entenderlas, pero a juzgar por la información contable que la propia Vicentin puso a disposición de la Justicia (donde constan los saldos iniciales de las cuentas, que terminan siendo los insumos para confeccionar los estados contables), la explicación tendrá que venir desde otro lado.

Cómo se movió el patrimonio de la firma es la pregunta que persigue a todos los acreedores, incluso a los bancos extranjeros -poseen gran parte de la deuda-, que solicitaron un proceso de “discovery” ante la Justicia de Nueva York. “No está claro qué causó el abrupto fracaso de Vicentin. ¿Se exageraron las cuentas de la compañía todo el tiempo? ¿Fue despojada indebidamente de sus activos?”, se preguntan las entidades financieras, según la reproducción del trámite que planteó el Banco Nación en un escrito ingresado días atrás en la Justicia de Reconquista.

“El Consorcio solicita la asistencia del Tribunal para obtener los registros financieros que están disponibles únicamente en Nueva York y que son necesarios para llegar a la verdad de una situación que reúne todas las características de las principales irregularidades financieras internacionales”, aseveran los bancos internacionales, en un trámite que se cursa ante el juez Alvin Hellerstein, de la Corte del Distrito Sur de Nueva York.

El propio Banco Nación solicitó un estudio de fondo sobre el tema Vicentin. Fue encargado a los analistas Alejandro Gaggero y Gustavo Zanotti, quienes brindan su hipótesis: “El vaciamiento acelerado debiera ser buscado tanto en un aumento considerable en los pasivos (es decir, a través de las fuentes de financiamiento) como debido al distorsionamiento en la composición de los activos y su valuación (es decir, en el destino del financiamiento), o bien, por ambos fenómenos”, indican.

Nuevos plazos

Luego de varios pedidos, el juez Lorenzini solicitó el pasado 29 de junio la presentación del balance 2019. Sin embargo, la empresa sigue sin hacerlo: en un escrito presentado la semana pasada, su apoderado manifestó que dichos estados contables “no han sido considerados por el Directorio y tampoco se cuenta a la fecha con borradores del balance o de la memoria, que naturalmente, es recién elaborada luego de contarse con los estados contables ya preparados y considerados por el Directorio”.

El abogado de Vicentin planteó que el balance no pudo realizarse puesto que la firma “enderezó todos sus recursos humanos a la atención de los numerosos reclamos que se acumularon, así como la búsqueda de alternativas para superar de la forma mas rápida y satisfactoria aquellas circunstancias”. Asimismo, dijo que existía una “sugestiva obstinación” de algunas partes respecto a ese tema, quienes -a su juicio- “van de a poco develando que el verdadero interés detrás de su insistencia es absolutamente ajeno a este proceso concursal (...), que no ha sido pensado ni estructurado para satisfacer la curiosidad ni evacuar sospechas de ningún tipo”.

Tras analizar los argumentos de la compañía, Lorenzini brindó un plazo de 40 días hábiles judiciales, bajo apercibimientos de ley, para elaborar el balance y la memoria correspondientes al ejercicio económico cerrado el pasado 31 de octubre.

El Litoral (Santa Fe) - Juan Chiummiento