Viernes, 31 Julio 2020 20:00

El precio del maíz sumó la cuarta semana bajista consecutiva en la Bolsa de Chicago

El 30 de junio quedó lejos, no solo en el almanaque, sino también en las pizarras de la Bolsa de Chicago. Aquel martes, el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA, por sus siglas en inglés) sorprendió al mercado al recortar de 39,25 a 37,23 millones de hectáreas su estimación sobre el área sembrada con maíz para el ciclo 2020/2021 y el valor del cereal aumentó un 3,9%. Las mejoras se acentuaron en las ruedas posteriores y la semana terminó con una ganancia del 7,6% para la posición septiembre, que subió hasta los 135,23 dólares por tonelada. Hoy, tras una jornada con subas de 10 centavos de dólar, el maíz completó la cuarta semana bajista consecutiva en el mercado estadounidense y el contrato septiembre resignó luego de las cinco ruedas otro 3,2%, al cerrar con un ajuste de 124,40 dólares por tonelada, un nivel incluso más bajo que el vigente antes del fuerte ajuste en la superficie dedicada al grano grueso que, según el propio USDA, tendría un impacto negativo sobre el volumen de la cosecha de unos 25 millones de toneladas.

Las razones de lo fugaz de la mejora de las cotizaciones del maíz estadounidense son dos: existencias muy abundantes y clima favorable para el desarrollo de los cultivos.

Sobre el primero de los fundamentos, siempre según las últimas estimaciones del USDA, la campaña 2019/2020 en los Estados Unidos dejaría como remanente 57,10 millones de toneladas, un volumen superior a los 56,41 millones dejados por el ciclo 2018/2019, pese a que entonces la cosecha fue de 364,26 millones de toneladas, contra los 345,89 millones de la temporada que está próxima a cerrarse.

En la comparación entre las dos campañas citadas surgen dos datos clave para entender el remanente abundante de maíz que se sumará a la cosecha 2020/2021: exportaciones y etanol. El volumen de las ventas externas cayó un 14,1%, de 52,48 a 45,09 millones de toneladas, producto de la firme competencia de la oferta sudamericana y de Ucrania, y el uso de maíz para la producción de etanol descendió un 9,8%, de 136,61 a 123,19 millones de toneladas, en buena medida por la pandemia, que destruyó la demanda de combustibles por efecto de las restricciones impuestas para procurar contener al Covid-19.

Entonces, los 57,10 millones de toneladas de maíz con que arrancará el nuevo ciclo agrícola estadounidense cuando durante la segunda semana de septiembre comience la cosecha se sumarán a un volumen que hasta el momento el USDA proyecta en 381,02 millones de toneladas, para completar una oferta de 438,12 millones, un 8,2% mayor a la del ciclo 2019/2020, de 402,30 millones.

Para lograr "despachar" esa oferta, los dos factores que condenaron (en materia de precios) al ciclo comercial precedente deberán recuperarse en forma notable, es decir, las exportaciones deberán fluir y la industria del etanol deberá salir de una crisis que va más allá de las contingencias derivadas del Covid-19.

Pero a lo dicho anteriormente hay que sumar el clima, el otro gran fundamento bajista de las últimas cuatro semanas. Ocurre que las buenas condiciones climáticas en las que se desarrolla el maíz podría alterar el volumen de la cosecha estadounidense y agravar todavía más el cuadro. Hoy, en su pronóstico extendido de 8 a 14 días, el Servicio Meteorológico de los Estados Unidos auguró para las principales zonas agrícolas del medio oeste (zona núcleo para maíz y soja) temperaturas entre normales a por debajo de los registros promedio y lluvias mayores a las marcas usuales.

El lunes pasado el USDA elevó del 69 al 72% la proporción de maíz en estado bueno/excelente y la ubicó muy lejos del 58% vigente un año atrás. Con ese dato, más las previsiones meteorológicas que acompañarían lo que resta de la etapa crítica para la definición de los rendimientos de las plantas, los operadores ya elucubran con rindes que podrían oscilar de 114 a 115 quintales por hectárea, que sobre los 34 millones de hectáreas que llegarían a la cosecha implicarían una cosecha de entre 387,60 y 391 millones de toneladas.

El miércoles 12 de agosto el USDA publicará su nuevo reporte mensual de estimaciones agrícolas y allí abandonará los rindes de tendencia usados hasta el momento (112,04 quintales por hectárea fue el dato de julio) y proyectará según los datos de campo. Entonces, la imagen de la oferta comenzará a quedar más clara y quizás, se recordará el ajuste del área sembrada del 30 de junio como la acción que evitó el colapso de las cotizaciones del maíz.

Firmeza en el mercado local

El activo programa de embarques de maíz argentino para las próximas semanas mantuvo firmes los precios del cereal en el mercado disponible local, donde los exportadores elevaron hoy de 130 a 135 dólares por tonelada las ofertas por el grano con entrega sobre las terminales del Gran Rosario. No obstante, más allá de esta suba y tras dos semanas alcistas consecutivas, el valor del cereal concluyó el segmento comercial con una baja de un dólar frente a los 136 dólares vigentes el viernes anterior.

Sobre los puertos del sur no hubo cambios hoy, dado que los exportadores pagaron 145 y 140 dólares por tonelada de maíz disponible para Bahía Blanca y para Necochea, respectivamente.

En su informe sobre carga de buques programada, la Bolsa de Comercio de Rosario indicó que en el período del 29 del actual al 30 de agosto deben salir de las terminales del Gran Rosario 1.449.700 toneladas de maíz; desde Bahía Blanca, 515.288 toneladas; desde Necochea, 223.522 toneladas, y desde otros puertos, 68.500 toneladas del grano grueso.

Acerca del maíz de la nueva cosecha, para las descargas entre marzo y mayo, las propuestas de los compradores también subieron para el Gran Rosario de 130 a 135 dólares, pero en ese caso, el balance semanal reflejó una merma de US$5 frente a los 140 dólares del viernes anterior. Para Bahía Blanca las propuestas se mantuvieron estables hoy, en 147 dólares por tonelada, pero quedaron abajo de los 150 dólares vigentes al cierre de la semana pasada.

Las pizarras del Matba Rofex reflejaron una suba de US$0,50 para el contrato septiembre de maíz, que cerró con un ajuste de 139,60 dólares por tonelada, mientras que la posición diciembre bajó US$0,50 y quedó en 143 dólares. En el balance de la semana, ambos contratos quedaron con saldo negativo frente a los 141,50 y a los 142,50 dólares del viernes pasado, respectivamente.

La Nación - Dante Rofi