Lunes, 27 Julio 2020 08:20

Soja en cuarentena: cayó fuerte la proporción de exportaciones con valor agregado

El sector agropecuario ha ganado más protagonismo en el marco de la pandemia, pero al profundizar el análisis de esa cadena productiva surgen luces amarillas, particularmente en el complejo de productos de la soja, rubro que lidera desde hace dos décadas las exportaciones argentinas y es un sostén insoslayable de la economía. Entre marzo y junio de este año, los embarques de poroto subieron un 50% y los de harina cayeron un 10%, respecto del mismo período de 2019. En ese marco, la molienda industrial de la oleaginosa cayó 15,3%, respecto del mismo mes del año pasado y 9,7% en relación a mayo de este año, según reflejaron el ministerio de Agricultura de la Nación y la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR).

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“Menor capacidad de pago, el sacudón del mercado energético y el stock récord de aceite golpean a la industria insigne del comercio exterior argentino”, advirtieron Emilce Terré y Javier Treboux, del Instituto de Estudios Económicos de la entidad rosarina.

Además de los factores de la coyuntura, que vienen afectando en mayor o menor medida a todos los sectores económicos a nivel mundial, la industria de crushing local ha tenido que enfrentar problemas particulares: los movimientos en los precios del poroto de soja se han movido para arriba y los de los subproductos del rubro (harinas y aceites) han caído.

Esto sucede porque China tiene predilección por la soja en grano y lo paga bien. Entonces las exportadoras que venden sin procesar ofrecen mejor precio a los productores argentinos y captan más mercadería que las fábricas.

En este punto, vale destacar que hasta 2018 los subproductos de la soja tenían una diferencial de 3% menos en las alícuotas de retenciones, en concepto de estímulo al agregado de valor industrial. Desde que el gobierno de Mauricio Macri lo eliminó, las procesadoras de soja acusaron el golpe. Varios analistas creen que fue la primera ficha de un efecto dominó incluso para el Grupo Vicentin, que hasta declararse en cesación de pagos lideraba el ranking de volúmenes de molienda.

Más poroto, menos harina

Con todo, en la comparación anual de marzo-junio, las exportaciones de poroto registraron 2,8 versus 4,1 millones de toneladas, entre esos meses de 2019 y el mismo período de este año. Mientras tanto, la harina de soja bajó de 10,8 a 9,7 millones de toneladas.

En ese sentido, Terré destacó que la variación es en términos relativos, no en valores absolutos. “Lo más probable –explicó- es que a lo largo de toda la campaña igual se exporten más subproductos que porotos. No proyectamos que el volumen de granos exportados sea al final del año mayor a de las harinas y aceites, pero la foto de la situación de los últimos cuatro meses indica que, en relación al mismo período del año pasado, aumentan las cantidades sin procesar y bajan las procesadas”.

Al final de 2020 se espera que la industria siga captando más soja de los productores, en valores absolutos, estima Terré.. Y fundamenta: “Eso tiene que ver con varias cuestiones, entre otras que el poroto argentino sin procesar ha perdido bastante proteína en los últimos años. El contenido proteico es inferior comparado con otros países, por lo cual le quita atractivo al grano sin procesar. Es más competitivo si se industrializa, y se elabora la harina High Pro que se destina al consumo forrajero, para alimentar a los rodeos ganaderos”.

Los “precios chinos” marcan el ritmo

El significativo repunte que las exportaciones de poroto de soja sin industrializar han tenido en esta campaña con relación a la previa es producto, según los especialistas de la BCR, de "un movimiento en precios relativos que afecta negativamente a los márgenes de la industria. Desde principios de abril, momento en el que comienza a generalizarse la cosecha de la soja en la Zona Núcleo argentina, las empresas que tienen plantas de molienda llevan las de perder contra las que venden al exterior poroto sin procesar". Esta diferencia llegó a un máximo de 10 US$/tn a favor de la exportación sobre el "precio fábrica" en términos de capacidad de pago a los productores y acopios que les entregan mercadería.

En junio último se procesaron 3,64 millones de toneladas de soja, según el reporte ministerial. Esa industrialización acumulada en el ciclo comercial 2019/20 asciende a 11,34 millones de toneladas frente a los 12,1 millones del ciclo anterior durante el mismo periodo.

La caída referida se basa en una merma de la oferta. El sector productivo comercializó un 46% de la cosecha iniciada en marzo, pero concretó pocas ventas en el último mes. “Para ingresar la producción restante al circuito comercial, se esperan mejores precios partir de la demanda de China que está reactivando compras para abastecer sus necesidades domésticas”, analizaron desde la BCR.

En marzo pasado, la situación era inversa, porque la demanda asiática estaba afectada por el Covid-19. Desde abril, el precio de la harina cayó en relación al poroto, como casi todos los commodities agrícolas, pero en el caso del grano de soja cuando China superó el pico de contagios por coronavirus y empezó a normalizarse, salió a abastecerse de poroto y eso dio relativo sostén a los precios hasta ahora. En ese marco, los precios de exportación de poroto sin industrializar mostraron un incremento del 6,2%, mientras que el precio de la harina registró una baja del 3%. Así, la industria oleaginosa que -con base en el Gran Rosario, el mayor nodo del mundo en ese rubro- es el principal aportante de divisas a la economía argentina fue perdiendo vitalidad en los últimos meses.

“Con una industria procesadora con capacidad de molienda cercana a los 69 millones de toneladas anuales, la capacidad ociosa de la actividad alcanza casi el 40%, a partir del menor procesamiento que se registra por la menor producción y también por la competencia del sector exportador”, indicaron los analistas de la bolsa rosarina.

Aceite y biodiesel, complicados

El valor del aceite de soja también cayó un 0,2%; en este caso, a las condiciones generales se suma el desplome de la demanda de energía que perjudica al biodiesel. En nuestro país, abril último marcó la menor producción mensual del biocombustible en los últimos 11 años. Ese mes se produjeron 44.793 toneladas de biodiesel, lo que implicó una caída interanual de un 85%, con caídas del 70% en las ventas al corte para el mercado interno, y una baja del 75% en las exportaciones mensuales. El último dato menor en producción se registra en enero de 2009.

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Producto de esta menor demanda interna del aceite de soja para producir biodiesel (demanda mayormente intra-fábrica), los stocks de aceite de soja en manos de las industrias se ubican en el máximo desde agosto de 2008. Las existencias de aceite en las plantas totalizaban al primero de junio 460.000 toneladas, lo que implica un incremento de un 18% en relación con el mes anterior y un impresionante incremento interanual de 177%. El aliciente es que entre marzo y junio se pudo colocar parte del excedente de aceite por menor demanda interna, logrando un crecimiento interanual del 13% en las exportaciones: de 1,8 a 2 millones de toneladas.

Perspectiva histórica

Los primeros datos oficiales de producción de soja argentina datan de la campaña 1941/42 cuando se produjeron 1.200 toneladas, consignó Terré. Pero recién a fines del siglo pasado, junto con la instalación del complejo industrial aceitero, este cultivo comienza a cobrar gran relevancia. Al comenzar esta centuria, Argentina ya producía 30 millones de toneladas, casi el triple de lo cosechado una década antes. Y hace diez años, la producción alcanzó 50 millones de toneladas, la misma cantidad en la que ahora está “amesetada”.

A la par del aumento de la producción general de soja, hubo variaciones hacia el interior del complejo. "En 1986, Argentina exportó por primera vez más harina que poroto: 3,16 versus 2,54 millones de toneladas. Y desde entonces se mantuvo esa tendencia: el año pasado fueron 28 y 9 millones de toneladas, respectivamente", precisó Terré.

El volumen procesado se multiplicó por 5 entre 1990 y 2010. Las exportaciones de harina de soja argentina que representaban el 2% del total mundial en 1980 superaron el 20% en 1990. En el 2017 alcanzaron el valor más alto con 48%. “En 2018, la sequía hizo que caiga al 43% pero lo trascendente en términos de tendencia estructural es que no se recuperó después", advierte Terré, y ensaya una hipótesis: "La tensión comercial EE.UU.-China hizo que el gigante asiático saliera a buscar proveedores alternativos de poroto de soja, siendo sobre todo Brasil pero también Argentina, los países a los que les compra poroto con precios sostenidos. China tiene la política de comprar el poroto, para industrializarlo internamente agregando valor y fomentando el empleo fronteras adentro”.

Consultado también por Clarín, el director de la consultora DNI, Marcelo Elizondo, puntualizó que “como producto primario (grano), hasta 2002 la soja venía detrás del trigo y del maíz en el lote de exportaciones. Pasó al primer lugar en 2003, pero últimamente volvió a ceder el liderazgo si se computa sólo las versiones en grano de cada cultivo, tras el crecimiento que tuvieron el maíz y el trigo en los últimos 5 años”.

El experto en comercio exterior contextualizó la relevancia de este sector, más allá de este momento inusual, en este año todavía en curso. “El sector agroproductivo en 2019 exportó 42.110 millones de dólares sobre un total de 65.000 millones de dólares y dejó un saldo favorable de divisas en la balanza comercial intrasectorial de 37.535 millones de dólares, sumando tanto los productos primarios (PP) como los manufacturados de origen agropecuario (MOA). En el último año, completo, desde Argentina se exportaron 22.483 millones de dólares de PP y 19.627 millones de dólares de MOA.

Hacia el interior del complejo soja, David Miazzo, economista de la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA), precisó que en los 16.943 millones de dólares exportados durante 2019 por el complejo soja, que implica el 26% de las exportaciones argentinas totales, se contabilizaron 8.906 millones de dólares por harinas y pellets, 3.642 millones de dólares en granos, 3.621 millones de dólares en aceites, y 775 millones de dólares en biodiesel.

En definitiva, los especialistas consultados coincidieron en que los mayores volúmenes de las exportaciones de soja aún hoy corresponden a subproductos manufacturados. Pero, como se dijo, los números relativos de cada subrubro del complejo sojero están mostrando un fuerte dinamismo.

Clarín – Mauricio Bártoli