Viernes, 17 Julio 2020 02:26

El movimiento de suelos crece en Santa Fe

El trabajo con maquinaria pesada va adquiriendo una mayor preponderancia en cualquier sistema productivo. Al punto que para el Ingeniero Agrónomo Rubén Favot significó una apuesta estratégica, luego que en su San Javier natal la actividad arrocera fuera decreciendo en volumen y productividad. “A partir de ahí me dediqué a prestar este servicio. La formación profesional ayuda y sirve de base. Además, realicé muchas capacitaciones de posgrado en el tema y fui acumulando experiencia, y ese es un plus diferencial” le cuenta a Campolitoral.

En principio, la actividad se centraba en el manejo de pastizales y del monte, pero con el paso del tiempo fue observando que el manejo o movimiento de suelos trae grandes ventajas frente a quienes no lo realizan.

“Vimos que había una necesidad y cada vez más teníamos consultas puntuales y una demanda creciente, que comenzamos a desarrollar a pleno desde 2013”, recuerda.

A medida que los clientes fueron reconociendo las ventajas del trabajo, fue acrecentando el volumen de los desafíos y la diversificación del emprendimiento. Tenemos un enfoque global y productivo, que incluye el asesoramiento de tipo integral a nivel de sistema.

“Al principio eran movimientos de suelos comunes: la limpieza de un canal y de algún campo. Pero de apoco fue creciendo en importancia la puesta en valor del monte nativo, para recuperar ese monte”. En este sentido, Favot explica que una máquina trabajando en un monte no necesariamente está “haciendo un desastre”, sino que se puede utilizar (y de hecho lo están haciendo con buenos resultados) para intervenirlo de manera virtuosa.

“El monte natural a través de los años -y por malos manejos- ha sufrido la invasión de plantas que no son las deseables del sistema. Se trata de especies invasoras que ensucian el monte con arbustos que le quitan capacidad de producción de forraje y por ende de carne”, explica.

Entonces, Favot apunta a la importancia de sacar esas plantas no deseables (aromitos, talas, garabatos, arbustos bajos), dejando lo que es la arboleda original (algarrobos, ñandubays y árboles de buen porte) para que el sistema cuente de buena radiación solar y quede “como un parque”.

El especialista explica que normalmente en nuestra zona hay entre 70 y 200 algarrobos por ha, dependiendo del lote. Esos no se tocan. Y esta práctica permite triplicar o hasta cuatriplicar la capacidad productiva. Un campo sucio tiene cero productividad, porque al no llegar la luz al suelo no crecen las especies forrajeras nativas.

Silobolsas más seguros

Otra de las crecientes demandas de esta industria apunta a la construcción estable y segura de silobolsas. Respecto de esto, la nivelación y el relevamiento de altimetrías, laboreos, confección de calles internas con mejorados, pendientes de drenaje (para que cuando llueva no se inunden), y el cercado para mantenerlo seguro con un tejido olímpico o un alambrado perimetral, constituyen algunas de las prácticas más demandadas hoy en día.

“La conservación, nivelación y trazado de curvas de nivel son aspectos muy importantes, ahí está la base del origen de la SD. Permite el control de pendientes para eliminar los encharcamientos, las cárcavas, y la pérdida de Materia Orgánica para el recurso suelo”, agrega Favot.

En los sistemas ganaderos, los sistemas de retención de agua en los campos bajos se hacen con curvas de nivel para retener el vital recurso. “Ahora estamos haciendo un dormidero, con un terraplén que se eleva aproximadamente un metro y permite generar un espacio de 5 m² por animal, y en función a la cantidad de cabezas, diagramar las dimensiones”. Lo afirma en relación a que eso permite intensificar el pastoreo, algo que va enganchado con la administración del sistema productivo.

Para el campo y la ciudad

Finalmente, explica que los beneficios de este recurso no se agotan en la zona rural, sino que en la ciudad también crece fuerte la demanda. “El movimiento de suelos para la parte turística, de la mano del refulado para rellenar terrenos bajos sobre el río, o en loteos, construcciones y bajadas de lancha”.

Por último, remarca el novedoso uso de una draga, que permite operar en zonas con hasta medio metro de agua de profundidad. “En todas las zonas ribereñas con acceso al río y en la parte de islas se usa cada vez más. Hay loteos y barrios privados con problemas de acceso y necesitan de este servicio” inclusive comunas y municipios que también requieren de nuestros servicios”, manifiesta.

Campolitoral