Lunes, 13 Julio 2020 02:25

Escala el conflicto pesquero y la "guerra del langostino" amenaza exportaciones por u$s 500 millones

En los últimos días se agudizó el conflicto pesquero entre las empresas pesqueras dedicadas a la captura y exportación de langostino (en la jerga, tangoneros) y el Sindicato de Obreros Marítimos Unidos (SOMU), una pulseada por salarios, que pone en riesgo exportaciones por u$s 500 millones. Ya se perdió un mes de los cuatro meses de temporada. 

Un comunicado emitido ayer por la Cámara de Armadores de Pesqueros y Congeladores de la Argentina (CAPECA), la Cámara Argentina Patagónica de Industrias Pesqueras (CAPIP) y el Consejo de Empresas Pesqueras Argentinas (CEPA) asegura que "es falso lo que sostiene el gremio que las empresas estén proponiendo una baja del 40% del salario. Se propone un incremento que va del 5 al 10% con relación al salario cobrado en 2019".

Y aclararon, además, que no se pesifica la parte variable del salario, lo que se propone es tomar el valor de referencia actual del langostino en el mercado internacional y "no a valores de hace 14 años". 

Tras fracasar las gestiones ante los ministerios de Agricultura y Trabajo, el SOMU declaró un paro en la flota congeladora la semana pasada, al que se sumó ahora el bloqueo de acceso de camiones a las plantas procesadoras de Puerto Madryn, afectando también a la flota fresquera. Según fuentes empresariales ya debieron tirarse 500 toneladas de langostino.

El origen del conflicto es el valor tomado como referencia para liquidar el componente variable de salarios de los marineros. Mientras el convenio colectivo toma los u$s 9000 la tonelada vigentes en 2006, en los últimos años ese valor fue bajando y con la pandemia por Covid-19 se ubicó en u$s 4700.

Fuentes empresariales estiman que "el precio bajó un 20% con la pandemia" y afirman que el punto de equilibrio hoy está en torno a u$s 6000 la tonelada.

"Salir a pescar en estas condiciones implica una pérdida de US$ 1271 por tonelada. Las empresas corren riesgo de quebrar y de tener que bajar sus persianas, y los trabajadores de perder sus puestos de trabajo".

El Cronista – Carlos Boyadjian