Miércoles, 08 Julio 2020 02:28

Chaco quiere tener presencia propia con el girasol

“Debemos hacer un razonamiento lógico: si pretendemos sostener el cultivo de girasol, tenemos que saber dónde estamos parados, articular un nexo de unión entre productores y técnicos para establecer objetivos claros para defender nuestra producción, porque hasta aquí sembramos, cosechamos y otros se llevan nuestro girasol”, evaluó ante la consulta de NORTE RURAL el asesor privado Mariano González. Las materias grasas, a nuestros productores se pagan a 45 y 60 días, cuando deberían ser al mismo día que se acredita la mercadería”, añadió en forma enfática.

Para esta campaña 2020/2021, hay una estimación de siembra de 296.500 hectáreas. Cabe indicar que el mapeo a través de imágenes satelitales determinó que el Chaco en la última campaña de girasol (2019/2020) implantó un total de 224.056 hectáreas, y tiene al departamento Almirante Brown con cabecera en Pampa del Infierno como el de mayor superficie sembrada, con 31.049 hectáreas seguido de cerca por el departamento Independencia con cabecera en Campo Largo con 29.220 hectáreas.

Segundo después de la soja

El cultivo de girasol -dice- es muy importante para el Chaco dado que ocupa el segundo lugar, luego de la soja en hectáreas es un cultivo que agrega valor por su aceite y entrega una oxigenación económica en una época clave donde empezamos con la siembra de la gruesa, ya sea maíz o soja,  por tanto debemos seguir impulsándolo.

El técnico considera que para elevar la media de rinde que se ubica en los 1800 kilos por hectárea “debemos trabajar en fertilización, en fechas de siembra y en identidades adecuadas a cada lote”.

El factor lluvias y la rotación

También, sostiene González en la charla con NORTE RURAL, debemos saber que cuando el año viene normal de lluvias, podemos impulsar un segundo cultivo sobre el girasol, cosa que no se da en un cultivo de alto rinde, sino que cumplirá en el sistema de rotación para el próximo año para volver hacer un buen algodón o una buena soja en fechas óptimas.

Cuestión esencial: darle valor

Para impulsar el cultivo de girasol “en el Chaco debemos hacernos valer como provincia o como región, dado que por aquí empieza todo el proceso girasolero de la Argentina”, sostiene Mariano González.

Señala que “nuestro girasol cosechado aquí, regresa industrializado días más tarde a nuestra mesa, es tremendo y hasta deprimente ver esto, de que no somos capaces de capturar ese valor porque las Industrias nos nublan la situación, y de esta manera perdemos visibilidad y perdemos el entusiasmo para este cultivo”, advierte.

Los pro y los contra del girasol

De manera sintética, el técnico y asesor privado muestra a NORTE RURAL un trabajo hecho sobre el potencial del girasol, pero también mostrando la otra cara de la moneda a través de un análisis FODA, de Fortalezas, Oportunidades, Debilidades y Amenazas.

Advierte el técnico que la Argentina es un jugador clave del mercado internacional de aceites vegetales, por lo que resulta una imperiosa necesidad revisar la situación actual y las perspectivas del mercado global.

Las variaciones en la producción, consumo y comercio de los diferentes tipos de aceites vegetales que compiten en el mercado (soja, palma, colza, girasol, etc.) condicionan los precios de exportación de cada uno de ellos afectando la balanza comercial argentina y en esto, la región NEA necesita fortalecer su visión sobre este cultivo.

En cuanto a las fortalezas, habla el técnico de un cultivo conocido por el productor , y que existe germoplasma disponible para alta productividad y que, aunque fuera de la provincia, hay una industria procesadora instalada, eficiente y competitiva.

En cuanto a las oportunidades, Mariano González habla de la existencia de nuevas tecnologías en desarrollo, de una cadena de Valor organizada, ASAGIR, con actividad relevante. A ello suma que es un cultivo estratégico para ciertos ambientes y rotaciones y finalmente, que hay un potencial incremento de la demanda de su aceite.

En cuanto a las debilidades, hace una observación: hay una histórica baja inversión en investigación, sumando una baja competitividad del cultivo y un Mercado de pequeña escala.

En las amenazas, habla de incrementos en la producción de los países competidores, de la alta competitividad de cultivos pares y nivel de insecticidas en granos.

Diario Norte (Chaco)