Jueves, 25 Junio 2020 02:28

Por menor producción y exportación de soja, el Fisco recaudará u$s 1000 millones menos vía retenciones

En medio de la pandemia de coronavirus, la retracción del comercio internacional por el parate económico derivado de las cuarentenas le pegó fuerte a los valores de las materias primas, entre ella la soja, principal fuente de ingreso de divisas del país. Esa difícil situación se potencia ahora con el fin de la cosecha sojera local, que finalizó la semana pasada con una producción total de 49,6 millones de toneladas, 10% por debajo del ciclo previo y dio lugar a algo que no ocurría desde 1998: que el maíz le gane en volumen a la oleaginosa.

La menor producción impactará en todos los números de la economía, desde el aporte que el complejo sojero hará en este 2020 a la economía, estimado en una retracción de algo más de u$s 1500 millones, o 9,5% contra el año anterior. 

Esa situación, es decir menor producción y precios internacionales bajos, también pegará en los ingresos de dólares por exportaciones, con una pérdida de u$s 1800 millones y en las cuentas fiscales, vía derechos de exportación, que desde marzo están fijados en 33% para la soja, calculando una caída de u$s 1000 millones interanual.

La Bolsa de Cereales de Buenos Aires dio por finalizada la semana pasada la cosecha de soja 2019/20 y en su trabajo de cierre de la campaña sojera, que estuvo atravesada por el cambio de Gobierno, en diciembre, y una sequía en el verano que se extendió en algunos casos por más de 60 días y dejó daños irreversibles en el cultivo que a principios de la siembra, en octubre pasado, se perfilaba alcanzar las 51 millones de toneladas. 

Entre sus conclusiones, advierte que la caída productiva, sumada a la baja de precios internacionales, derivará en una retracción de las exportaciones del complejo sojero (poroto sin procesar, aceite y harina de soja) de 9,61% para este ciclo, hasta u$s 16.927 millones.

La caída en las ventas externas del principal complejo exportador derivará, además, en una merma en los ingresos al Fisco vía retenciones, hasta los u$s 6188 millones, una pérdida de 14,17% contra el año anterior. 

Así el aporte del complejo soja al Producto Bruto Interno (PBI) quedará en este ciclo en u$s 14.415 millones,  es decir 9,49% menos que el año pasado.

Desde la Dirección de Estimaciones Agrícolas de la Bolsa porteña remarcaron que durante el ciclo 2019/20 se destinaron 17,4 millone de hectáreas a la siembra de soja en Argentina, en línea con la campaña previa y 7 % por debajo al promedio de los últimos cinco años. 

La producción final alcanzó las 49,6 millones de toneladas, 10% menos que la campana anterior y 5,3% por debajo del promedio de los últimos cinco años.

En tanto, el rinde promedio nacional recolectado durante la campaña que acaba de finalizar fue de 29,4 quintales por hectárea, lo que implica una merma de 12,2% contra el ciclo 18/19.  Negocios a paso lento Las estimaciones sobre la producción y su implicancia en la economía llega en momentos en que los productores se desprendieron ya de la mitad de la cosecha, con una avalancha de negocios que fueron cerrados antes del recambio de Gobierno de diciembre para cubrirse de la suba de retenciones que finalmente ocurrió. 

Desde ese momento, los negocios se fueron realizando a cuentagotas y, con precios internacionales deprimidos y una demanda externa a la que todavía le cuesta arrancar en medio de la pandemia, los productores llevan vendidas algo más de 25,1 millones de toneladas de la campaña que acaba de finalizar. 

Ese volumen representa el 50% de la cosecha estimada, y apenas 16 millones fueron comercializadas con precio, por lo que hay todavía 33,9 millones de toneladas de soja sin precio, entre lo ya comprometido y lo que está en manos del productor.

De acuerdo con los datos oficiales de comercialización,  a esta altura del año pasado, se habían comercializado 26,4 millones de toneladas correspondientes a la campaña 2018/19, de las cuales 16,6 millones de toneladas tenían precio fijado, sobre una producción total de 55,1 millones de toneladas.

En tanto, las declaraciones de venta al exterior (DJVE), es decir los compromisos de exportación, las cerealeras llevan declaradas 5,8 millones de toneladas, contra 4,3 millones de toneladas que habían informado hace un año. 

Respecto a la nueva campaña 20/21, que comenzará a sembrarse en la primavera, los negocios vienen más que lentos. La industria y exportación apenas declaró negocios por 577.400 toneladas, de las cuales solo el 0,1% tiene precio.

Ese volumen negociado equivale al 30% del comercializado a esta altura de 2019, precisó el área de Research de la corredora de granos Zeni, cuando se llevaban declaradas poco más de 1,9 millones de toneladas de la campaña nueva.

El Cronista – Paula López