Martes, 09 Junio 2020 02:45

Vicentin: una jugada que descoloca y cambia todo el tablero agroindustrial

No fue con la temida reedición de una Junta Nacional de Granos, pero con la intervención y proyecto para la posible expropiación de la empresa Vicentin, con proceso judicial en marcha y con más de 2600 productores damnificados y bancos públicos entre sus acreedores más importantes, el Gobierno hace pie y con fuerza en el sector con el que más se enfrentó en otras épocas y en el semestre que lleva en el poder. 

Ese sector, el agropecuario, es a la vez el principal generador de divisas que por estos días tiene en vilo a toda la administración nacional, producto primero de la liquidación de más de 25% de la cosecha antes de la asunción del presidente Alberto Fernández  y que en estas semanas se refleja en un ritmo más que lento en las ventas de soja y otros granos por parte de los productores, en medio de una baja de los precios internacionales de las materias primas y las incertidumbres sobre el ritmo de devaluación del peso para los próximos meses. 

La entrada del Estado en Vicentin resulta estratégica y reconfigurará el negocio agropecuario local de acá en más. Es que la firma es o era hasta su caída en cesación de pagos- de las principales agroexportadoras del país, y la única de capital exclusivamente nacional. 

En los últimos tiempos, Vicentin seguía como la sexta exportadora de granos, soja y derivados del país y en sus mejores épocas llegó a posicionarse como la cuarta mayor exportadora del agro, entre pesos pesados como la china Cofco (estatal) y los gigantes Cargill, ADM y Bunge, entre otros.

Solo en 2019, fue la principal exportadora de aceites y harina de soja y girasol, con más de 7,4 millones de toneladas embarcadas, más de 20% del total embarcado el año pasado por ese rubro, que explica la mayor cantidad de ingreso de dólares. 

“Que el Estado cuente con una empresa testigo en el sector es algo muy importante, es una medida estratégica. Favorece a la Argentina para lograr la soberanía alimentaria”, remarcó Fernández al anunciar la intervención y la decisión de declarar a Vicentin de utilidad pública y sujeta a expropiación.  

La seguridad alimentaria no es una consigna nueva. En el gobierno de Néstor Kirchner y en los de Cristina Kirchner se apeló a ella cuando se frenaron las ventas externas de carne, en el primer caso, o se intervino el mercado de trigo y también cárnico a través de autorizaciones previas para “garantizar la mesa de los argentinos”. Fueron episodios, que junto con las subas de derechos de exportación, enemistaron al kircherismo con el campo hasta el enfrentamiento de 2008 por las retenciones móviles.  

El anuncio de este lunes tomó por sorpresa a gran parte de los actores de la cadena del agro, y llegó en momentos en que la mesa de enlace de las cuatro entidades rurales (CRA, SRA, Coninagro y FAA) tenían un encuentro vía videoconferencia con el presidente del Banco Central (BCRA), Miguel Pesce, luego del alerta sectorial por las recientes restricciones cambiarias para que importadores accedan al mercado libre de cambios (Mulc), que a criterio de los ruralista implicaría que los insumos del campo, como fertilizantes o fitosanitarios, cotizaran al dólar blue. 

Una jugada fuerte e inesperada, coincidían distintas fuentes de la cadena agroindustrial consultadas por El Cronista ante la decisión del Gobierno de hacerse de Vicentin. Es que un rescate o un acuerdo para que otro jugador privado se hiciera cargo estaba en los planes. 

Que el Estado entre fuerte al mercado granario, y de la mano de Gabriel Delgado ("un experto en temas agropecuarios, como lo definió el Presidente) no estaba en agenda ni de los productores damnificados, ni de los operadores del mercado de granos (fuertemente golpeado por la crisis de Vicentin y de varias corredoras de granos), ni de los exportadores top. Se trata de una movida imprevista, que cambiará sin dudas el mercado agrario local sin dudas.

El Cronista – Paula López