Las ventas al extranjero sumaron 90 mil toneladas res con hueso. Es decir que del total producido, el 36% se vendió a los mercados internacionales. La participación de los exportadores en el negocio cárnico se está incrementando y llegando a niveles récord.
En tiempos normales, la exportación de carne se llevaba 1 de cada 4 kilos producidos, entre 20 y 30% del total. También hubo picos a la inversa, ya que cuando Guillermo Moreno trababa los embarques de ese alimento, unos 15 años atrás, la participación de la exportación se redujo a un magro 6%.
Las empresas exportadoras nucleadas en el Consorcio ABC se quedaron, según datos de esa misma cámara empresaria, con el 41,1% de la faena. Cada vez su participación en el negocio es mayor.
Si se agregan las empresas exportadoras que no están en el ABC, estas industrias se quedan entonces con cerca del 50% de la faena. Parte de lo producido lo vuelcan al mercado interno. En definitiva, pisan cada vez más fuerte en el negocio de la hacienda vacuna y el comercio de carne, deslazando a figuras más tradicionales como los matarifes.
Esto se da en un contexto de fuerte caída de la oferta ganadera, lo que deja como claro perdedor al consumo doméstico que en agosto llegó a un piso de 41 kilos anuales por habitante. Otra vez los títulos trágicos sobre el menor consumo de carne en la historia.
Ese escenario era el que preveían los frigoríficos exportadores en 2022.
Consultado por este contexto, el exportador Fausto Brighenti dijo que “las proyecciones de USDA (Departamento de Agricultura de los Estados Unidos) y de analistas internacionales es que la faena en Argentina seguirá cayendo por el proceso de retención de vientres”.
Luego agregó: “El consumo se mantendrá en estos niveles, por debajo de lo que teníamos; la exportación seguirá pisando fuerte y la demanda interna recibirá más carne importada, tal como sucede en otros países como Uruguay y Estados Unidos”.
En efecto las importaciones de carne vacuna sumaron 30.000 toneladas pesos producto este año, duplicando el volumen alcanzado en los mismos meses del 2025.
El comercio ganadero y el de carne están asistiendo a un cambio muy importante, con la exportación consolidándose y ganando terreno. Las industrias frigoríficas del consumo, por su lado, están perdiendo terreno y muchas están alertando por la crisis que viven.
Esto lo vienen manifestando tanto entidades como Cainca, que representa a los frigoríficos de Buenos Aires, como Fifra, que representa a los de Córdoba, Santa Fe y Entre Ríos. Es que los costos industriales se incrementan notablemente al tiempo que cae la faena y su participación en el negocio, lo que encarece el costo por cada kilo producido de carne.
Bichos de Campo – Nicolás Razzetti