La mejora fue particularmente significativa en trigo y girasol. En el caso del trigo, la participación de los impuestos cayó 18,2 puntos porcentuales respecto de junio, mientras que en girasol la baja fue de 8,1 puntos.
El informe vincula este comportamiento con la mejora de los precios internacionales y locales, en un contexto marcado por las tensiones geopolíticas entre Rusia y Ucrania y sus efectos sobre la logística.
“El aumento de los precios de los granos, junto con la baja de la urea, permitió que el resultado económico o la ganancia del productor mejore. Pero el Estado todavía se queda con una porción mayoritaria de esa renta”, señaló Antonella Semadeni, economista de FADA.
Qué impuestos explican la carga
Dentro del total de impuestos que afronta una hectárea agrícola, la mayor parte corresponde a tributos nacionales no coparticipables, que representan el 55,6%. Los principales componentes son los derechos de exportación y el impuesto a los créditos y débitos bancarios.
En segundo lugar, aparecen los impuestos nacionales coparticipables, con el 35,7% del total. Allí se encuentran principalmente el impuesto a las Ganancias y los saldos técnicos de IVA. Los impuestos provinciales explican el 7,8%, mientras que los municipales representan el 0,9%.
Los derechos de exportación redujeron su peso dentro de la estructura tributaria luego de las bajas aplicadas desde diciembre de 2023. Para los principales cultivos, la alícuota de soja pasó del 33% al 24%; la de maíz, del 12% al 8,5%; la de trigo, del 12% al 5,5%; y la de girasol, del 7% al 4,5%.
Como consecuencia, los impuestos nacionales no coparticipables representan actualmente el 55,6% del total, el nivel más bajo desde junio de 2019, según la serie del índice con esta desagregación.
Precios más altos y urea más barata
La menor participación de los impuestos sobre la renta agrícola se dio en un contexto de mejora de los precios de los granos. En septiembre, el trigo aumentó 11% frente a junio y quedó 18,7% por encima de septiembre de 2025.
La soja avanzó 13,5% en el mercado local, hasta ubicarse en torno a USD 371 por tonelada, mientras que el maíz subió 7,6% respecto de junio y 10% interanual. El girasol registró una mejora del 20% en el mercado internacional.
A la vez, algunos costos mostraron una evolución favorable. El precio promedio de la urea cayó de USD 730 por tonelada en junio a USD 570 en septiembre. Así, para comprar una tonelada de urea se necesitaron 2,9 toneladas de maíz y 2,4 de trigo, frente a las 4 y 3,4 toneladas, respectivamente, que se requerían tres meses antes.
“Hoy, tanto para maíz como para trigo, se necesitan menos toneladas de grano que en junio para comprar una tonelada de urea”, dijo Nicolle Pisani Claro, economista jefa de FADA.
No todos los costos tuvieron la misma evolución. Los fletes aumentaron 3% en pesos respecto de junio, aunque registraron una baja del 2% medidos en dólares. En comparación con septiembre de 2025, acumularon una suba del 44% en pesos y del 30% en dólares.
La carga tributaria también varía según la provincia. El promedio nacional de 58,2% se ubicó en 56,9% en Córdoba, 56,1% en Buenos Aires, 53,9% en Santa Fe, 54,7% en La Pampa, 58,4% en Entre Ríos y 55% en San Luis.
El informe aclara que un porcentaje más elevado no implica necesariamente que en esa provincia se paguen más impuestos en términos de pesos. El resultado depende también de los rindes, los precios, los costos, los fletes y la estructura de impuestos provinciales y municipales de cada territorio.
Infobae