Jueves, 14 Mayo 2020 02:28

Coronavirus: Basterra ponderó el "compromiso de todos los actores de la cadena agroindustrial"

El ministro de Agricultura, Ganadería y Pesca, Luis Basterra, ponderó ayer el "compromiso de todos los actores de la cadena agroindustrial" para garantizar la provisión de alimentos y cuidar la salud de los trabajadores en medio de la pandemia de coronavirus. En un reportaje con la agencia Télam, el ministro aseguró que no hay en estudio un nuevo esquema de retenciones y dijo que el sistema de segmentación para productores de soja menores a las 1.000 toneladas anuales "está muy avanzado" y que "ya está en su faz instrumental".

A continuación los principales tramos del reportaje:

Télam: ¿Cómo es el desempeño del sector al enfrenar la pandemia y cuál fue la articulación público-privada que existió para que siga en marcha?

Luis Basterra: El mundo no estaba preparado para enfrentar una pandemia. Nunca tuvo un escenario en el cual se trabajasen alternativas ante una situación como esta, por lo tanto hubo que adaptarse de manera muy acelerada a un escenario nuevo. La gran ventaja del sector es que está acostumbrado a lidiar con pandemias de tipo animal y vegetal, como la fiebre aftosa.

En este marco, dentro de los equipos técnicos del Ministerio comenzamos a analizar qué pasaba si llegaba a entrar el virus y con la llegada del primer caso en marzo disparamos un mecanismo de identificación de las actividades críticas para cumplir con los objetivos de sostener la provisión de alimentos y el flujo de comercio internacional que permitieran garantizar las divisas que el país requiere ante el tremendo desequilibrio económico que nos dejó el gobierno anterior.

Cuando aparece el primer caso el procedimiento se acelera y más aún cuando en un frigorífico un trabajador resultó ser un caso positivo. Ahí tuvimos el primer evento en el cual se interrumpió la actividad por diez días y nosotros tomamos la dimensión de que había que protocolizar las actividades para que no se frenen.

Con la declaración del aislamiento, se tomó la decisión de declarar como actividad esencial a la producción agropecuaria y, a partir de esto, con un fuerte compromiso del sector y del Estado, trabajamos en la definición de los protocolos para alcanzar un modelo más institucionalizado, de forma tal de que formalmente se tuviera que cumplir con determinados procedimientos ante la aparición de casos positivos.

T: ¿Cómo quedó la relación después del paro agropecuario con la Mesa de Enlace?

LB: Lo cierto es que el cese de comercialización no fue homogéneo, porque Federación Agraria no adhirió. Además, la movilización que se hizo en Expoagro fue muy escasa y salvo algunos puntos muy limitados en los cuales se intentó interrumpir la circulación de vehículos, el paro no se sintió.

El único rubro que lo sintió fue el de las carnes porque los consignatarios adelantaron las compras para frigoríficos y estos adelantaron sus compras porque había incertidumbre de cómo podía llevarse adelante el paro.

Después del cese y ante la pandemia nosotros convocamos a todos los actores y a la Mesa de Enlace para comentar cuál iba a ser el abordaje de lo que veíamos venir, porque todavía no se había definido el aislamiento, pero nosotros empezamos a operar los protocolos.

En función de eso, tuvimos muy buena receptividad de las cuatro entidades, pero también de las cadenas, los frigoríficos, pesqueros. Sin intentar minimizar el rol de la Mesa de Enlace, el sistema agropecuario comprende mucho más que las cuatro entidades. De movida la agricultura familiar comprende un conjunto de individuos que no está representado por ésta.

Hemos tenido muy buena articulación con los sistemas de primera transformación de la materia prima y lo que he de destacar es el compromiso que asumieron todos los actores, tanto las gremiales como los sectores empresarios de cada uno de los eslabones del sistema agroalimentario. También respondió muy bien el sector de la logística.

Logramos articular protocolos, acuerdos y acciones que garantizaron la salud y la vida de las personas.

T: ¿Hay en estudio un nuevo esquema de retenciones?

LB: No.

T: El sistema de segmentación, ¿para cuándo está?

LB: Está muy avanzado. Tenemos que terminar de chequearlo con AFIP que es la que nos provee los datos de la evolución de entrega de los sujetos que estaban incluidos como sujetos de la segmentación. Estamos en la faz instrumental, para que sea aplicado a los sujetos que efectivamente estaban comprendidos dentro del marco de la Ley.

T: ¿Se puede esperar una nueva Ley de Semillas a la brevedad? ¿Está en estudio algún proyecto?

LB: Entendemos que es un tema de debate. Hay opiniones que entienden que es necesario rediscutir la forma en que se remunera, se retribuye, a distintos actores de la generación de lo que son los materiales genéticos. Nosotros entendemos que hay campos que deben ser normados.

Por una parte, en lo que son los recursos genéticos se requiere una legislación, a nuestro entender previa a la discusión de una Ley de Semillas, que garantice que los recursos genéticos son de propiedad del Estado Nacional y de los estados provinciales de acuerdo a la Constitución Argentina. Y que aquellos que son producto del mejoramiento ancestral por parte de las comunidades indígenas o del mejoramiento a lo largo del desarrollo de la agricultura familiar y los mejoramientos por selecciones masivas tienen que ser reconocidos a la agricultura familiar, campesina e indígena.

Con ese marco de garantías de esos derechos, nosotros podemos discutir lo que es el reconocimiento a los obtentores de variedades y ajustar lo que es el reconocimiento a la propiedad intelectual que se aplica sobre los eventos genéticos que hoy están regulados por una ley, que es la Ley de Patentes y no la de Semillas.

Entendemos que tiene que haber un sola norma que regule todo lo que son las creaciones fitogenéticas incluidas los eventos y los términos en qué se hagan. Hay que abrir un gran debate para que cada actor de una innovación reciba la justa retribución y no tenga un poder de negociación diferenciado respecto a otros actores dentro de la cadena.

T: Salió a luz un proyecto que presentó la senadora Silvia García Larraburu para la creación de un símil de lo que en su momento fue la Junta Nacional de Granos ¿Qué opinión tiene?

LB: Ese es un proyecto que presentó una senadora por Río Negro y que lo hizo en 2013. En todos estos años no ha logrado el consenso parlamentario. Desde el Ejecutivo nosotros no tenemos previsto promover ninguna institución de esta característica. No obstante, eso está en el campo del Poder Legislativo y creo que éste se expresó bastante claro. El oficialismo se expresó diciendo que no forma parte de la agenda parlamentaria.

La agricultura familiar "tiene un alto compromiso en producir alimentos saludables"

Basterra sostuvo que la agricultura familiar en Argentina "tiene un alto compromiso en la producción de alimentos saludables" y aseguró que lo "que el mercado no le ofrece a la agricultura familiar, tiene que ser provisto por la comunidad a través del Estado".

"Para nosotros, la agricultura familiar tiene un alto compromiso en producción de alimentos saludables y de generar una política de realización cultural en determinados segmentos de la población argentina", indicó Basterra en diálogo con Télam.

El funcionario nacional remarcó que "el gran desafío para la agricultura familiar es que no sea considerada un sujeto de acción social sino que sea considerado un sujeto productivo que demanda un abordaje social para su permanencia dentro del sistema productivo. Esto significa que lo que el mercado no le ofrece a la agricultura familiar tiene que ser provisto por la comunidad a través del Estado".

"Es el caso, por ejemplo, de las tecnologías. Es probable que las grandes empresas de tractores, pulverizadoras, fitosanitarios, pongan el foco sobre lo que es la agricultura de escala y, muchas veces, la familiar no le representa un objetivo de renta", puntualizó.

Sin embargo, consideró que "el gran desafío es que avancemos en desarrollos tecnológicos adaptados para la agricultura familiar, que respete los patrones culturales para que recuperen el conocimiento tanto de la agricultura familiar, como la campesina o las modalidades de producción indígena para fortalecer nuestro acervo cultural, para recuperar identidades que muchas veces la globalización atentó y a la vez pueda significar a esas familias oportunidades de progreso y realización plena de sus individuos".

"Tenemos que aspirar a que un agricultor familiar y su familia puedan acceder a lo mismo que un habitante urbano: vivienda, educación, recreación y que sea parte de un sistema productivo", concluyó.

Télam