Desde el Centro Argentino de Ingenieros Agrónomos (Cadia) retoman esa propuesta y, tras el galardón otorgado en Suiza, hablan de la posibilidad concreta de llevar adelante una “revolución verde perenne” que reemplace a la agricultura anual tradicional.
Se estima que 7 de cada 10 hectáreas productivas se encuentran cultivadas con especies anuales, es decir, que tienen un ciclo de vida específico y cumplen su función sólo durante una temporada. Siempre se asoció a los cultivos de soja, maíz, trigo con esas características, pero la biotecnología está logrando modificarlas genéticamente para que, sin perder sus características principales, se conviertan en cultivos perennes.
La idea no se basa únicamente en un ahorro económico -derivado de una menor aplicación de insumos y de horas de trabajo en el lote- sino también, y fundamentalmente, de lo que significa en términos de impacto ambiental. Desde Cadia señalan que puede tratarse de una auténtica “revolución” porque los cultivos perennes muestran luces verdes en varios aspectos clave.
En primer lugar, permiten un “mayor aprovechamiento de los recursos” ya que, al tener temporadas más largas, desarrollan un sistema radicular más extenso que protege el suelo de la erosión y es más eficiente para capturar nutrientes y agua. Además, extienden la vida de las plantas, incrementan la producción de biomasa aérea y de semilla, y le dan mayor resistencia al estrés biótico y abiótico. Como ayudan a ahorrar en aplicaciones, insumos y labores, también reducen el impacto en los suelos y contribuyen a una mejor huella de carbono, explicaron.
El desarrollo argentino se inscribe en una serie de trabajos que avanzan en la misma dirección, y que permiten empezar a pensar con cierta certeza que las próximas décadas los cultivos anuales tendrán competencia firme.
Detrás de ello están otras prestigiosas instituciones, como el estadounidense The Land Institute en Salinas, que ha comenzado a desarrollar variedades de trigo perenne. “Para el año 2050, una docena o más de cultivos de cereales perennes crecerán en las tierras agrícolas del mundo, incluidos cereales, legumbres y oleaginosas adaptados regionalmente”, señalan desde esos laboratorios.
“El futuro es un continúo avance en el sentido de mayor conocimiento y mejor aplicación de los recursos tecnológicos, para encontrar un equilibrio entre la productividad y la regeneración del suelo. Una agricultura de precisión con base biotecnológica”, agregan desde Cadia, que consideran todas estas señales suficientes de que la “revolución verde perenne” está en marcha.
Bichos de Campo