Pero el capítulo especial estuvo en el ingreso para la foto grupal de la abuela Graciela. Ella es la que siempre se encarga de mandarles las provisiones para atravesar todos los días de exposición, la que hace que las picadas siempre estén completas, pero no suele estar en las exposiciones por la tensión que le provoca. Sin embargo, esta vez llegó a la Sociedad Rural de Rafaela y celebró con todos.
En las cabañas de Holando las familias son fundamentales, ya que todos trabajan, todos ayudan. En este caso los abuelos son la referencia. “Ellos nos acompañan en todo lo que queremos hacer y son los que más contentos están con todo”, señaló Nazareno.
Bruno, que es un apasionado de las vacas, decidió dejar el pádel para dedicar sus fines de semana al campo. Vive en Rafaela y se instala en la cabaña en Ataliva siempre que no haya escuela o práctica de fútbol. Junto con los adultos, él estaba una semana antes de la jura descargando vacas y todos los implementos para atenderlas, listo para el trabajo de exposición que es complejo, pero entretenido.
El más chiquito quiere estudiar veterinaria y seguir ligado a los animales. Nazareno, por su parte, ya se ocupa de la parte reproductiva y de los registros técnicos de la cabaña, evaluando toros, lactancias y datos productivos. “Me pone muy feliz venir acá, estar con los chicos y presentar animales”, aseguró, convencido de que su lugar está en el campo.
El triunfo de “Cristal” de La Luisa como Gran Campeón Hembra fue también un símbolo de la genética que la familia construyó en Ataliva y que hoy se proyecta en exposiciones nacionales e internacionales.
Los primos ya tienen en agenda la Fiesta Nacional de la Cosechadora en San Vicente, la Fiesta del Holando que se hará a fin de mes en Brandsen; y para principios de octubre en San Francisco. Ya sin vacas y de visita, estarán en unos días en Expo Prado 2026.
Los chicos están listos para afrontar el desafío de seguir con una tradición que se actualiza constantemente, que no deja desvanecer una cultura de campo que fascina.
“El Holando significa familia, pasión por los animales y estar siempre unidos”, resumió Nazareno. Bruno dijo que para él las vacas son “una fiesta”. El disfrute es parte del esfuerzo y en esa conjunción todo el equipo de trabajo es fundamental, “ellos son como parte de la familia, sienten un amor muy grande por los animales, a veces más que nosotros”.
Estos dos primos comparten la misma pasión, sostienen el futuro de la Cabaña La Luisa que se renueva en cada exposición y que durante el año se reafirma con la venta de ejemplares, de genética y que se complementa con los tambos, acrecentando el orgullo de ser fundamento de la lechería argentina y con un gran nivel internacional.
Bichos de Campo – Elida Thiery