Las razones que explican este fenómeno son circunstanciales: los sucesivos ataques en la zona del Mar Negro imposibilitan que los barcos maiceros ucranianos lleguen al norte africano, cuyos países son compradores tradiciones del cereal europeo.
Según explicó Preciado Patiño, la oferta exportable de maíz en el mundo para la campaña 2025/26 asciende a 221 millones de toneladas, siendo responsables del 89% de la provisión del cereal Estados Unidos, Brasil, Argentina y Ucrania.
Este último país tiene una participación del 10% en el comercio mundial. No obstante, la guerra con Rusia y el constante ataque a los puertos y barcos en la zona del Mar Negro prácticamente paralizaron la exportación del grano amarillo desde dicho origen.
“El maíz ucraniano tiene serios problemas para salir de sus puertos por la guerra, con bombardeos a las terminales, los buques, las industrias. Están destruyendo toda la infraestructura logística. De esta manera, al mundo se le complica abastecerse de esa mercadería, porque ya no es seguro fletar un barco a Odesa (la principal ciudad portuaria de Ucrania) porque corres el riesgo de que te lo hundan, además de que la prima es altísima. Además, con la sequía que hay en Europa, una de las alternativas que exploraba Ucrania para sacar la producción era el Danubio, pero las aguas están muy bajas. Entonces, de cuatro jugadores, hay uno que quedó afuera”, sostuvo Preciado Patiño.
Esta situación encuentra a Argentina en una situación excepcional respecto a la producción de maíz, cuya cosecha se encamina a un récord absoluto de 71 millones de toneladas, según el Gobierno. Si se toma en cuenta que el consumo interno del cereal se ubica en torno a los 21 y 22 millones de toneladas, “hay 50 millones de toneladas para exportar, más lo del año pasado que no se embarcó”.
“Así que nos convertimos en un origen muy buscado y estamos llegando a estos mercados del norte de África, que comúnmente son abastecidos por el Mar Negro, con volúmenes importantes y, lógicamente, a buenos precios”, dijo Preciado Patiño, que de todas maneras aclaró: “por supuesto, hay que entender que esto es coyuntural, si la guerra termina, volvemos a la situación previa”.
Para el analista de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), Matías Corradi, es lógico que los países africanos vean a Argentina como el proveedor indicado de maíz, debido que “tuvimos una cosecha récord, además de que nuestro país tiene un perfil altamente exportador, que consume mucho menos internamente de cualquiera de los otros exportadores y que todavía tiene un saldo exportable bastante interesante, con precios competitivos”.
“Entonces, al estar tan competitivo, tiene sentido que estemos llegando y manteniendo un ritmo de exportación tan interesante”, concluyó Corradi.
Por su parte, el gerente de research de la consultora MaxAgro y profesor de la Universidad Austral, Dante Romano, este panorama no solo abre una oportunidad de seguir exportando a dichos destinos aún más, sino que también abriría nuevos mercados para el país.
“Para adelante se abre un panorama muy interesante: Argentina tiene un saldo muy importante, está competitiva en precio y está ganando mucho mercado en esa zona. Pero, además, Europa está con una cosecha mala y van a tener que importar 7 millones de toneladas más de maíz, por lo que ahí se abre otra oportunidad”, detalló Romano.
El especialista sostuvo que es posible que el suministro a Europa corra por el lado de Brasil, pero que eso dejará espacio “para colocar maíz en otros mercados”, ya que el gigante sudamericano “tiene una producción cada vez más alta, pero también el consumo interno mayo, por lo que su saldo exportable no sube”, lo que haría que una demanda extra pueda ser aprovechada por Argentina.
Clarín – Juan Manuel Colombo