Y para lograrlo no alcanza con elegir un buen híbrido. La fecha de siembra, la densidad, el historial de herbicidas del lote y el momento de cosecha pueden terminar definiendo cuánto de ese potencial llega efectivamente al tanque de la cosechadora.
Entre esas decisiones, Maizar pone especial énfasis en no mandar al sorgo al final de la ventana de siembra. Una implantación demasiado tardía puede impedir que el cultivo exprese buena parte de su potencial productivo. También plantea ajustar la densidad cuando las condiciones ambientales lo permitan y prestar atención al denominado carryover (residuos) de herbicidas en el suelo.
La oportunidad aparece, además, en un contexto en el que el sorgo vuelve a encontrar argumentos para ocupar un lugar más importante en las rotaciones. El cultivo permite diversificar los planteos agrícolas, aporta a la estructura y estabilidad del suelo y puede integrarse tanto a sistemas agrícolas como ganaderos.
Hay también una razón coyuntural que juega a su favor, y es que el sorgo no es hospedante de la chicharrita del maíz (Dalbulus maidis), por lo que puede formar parte de estrategias de diversificación frente a uno de los principales problemas sanitarios que enfrenta actualmente el maíz.
A eso se suma el crecimiento de la oferta genética. Según Maizar, cada año se incorporan entre 65 y 70 nuevos híbridos, con materiales orientados a diferentes ambientes y destinos productivos.
La innovación incluye tecnologías de tolerancia a herbicidas, como las basadas en imidazolinonas —entre ellas iGrowth, Suron y Palladium—, materiales con tolerancia al pulgón amarillo y avances en calidad y digestibilidad para silaje, incluidos los híbridos BMR, de nervadura marrón.
En otras palabras, el sorgo dispone hoy de un arsenal genético bastante más amplio que el de años atrás. La discusión pasa ahora por conseguir que esa mejora deje de verse solamente en los ensayos y empiece a aparecer también en el promedio nacional.
“Con genética adecuada y un manejo más preciso, el sorgo tiene la oportunidad de recuperar productividad y consolidar su lugar como una alternativa estratégica para la agricultura y la ganadería argentina”, resume Maizar.
Bichos de Campo