Pero el crecimiento no se explica solamente por una mayor demanda. También hubo una evolución significativa de los equipos. "En 2023 teníamos un dron de tan solo 30 litros, con una capacidad de 8 o 9 hectáreas por hora, y hoy estamos hablando de un dron de 100 litros, con una capacidad de 30 a 36 hectáreas por hora", explicó Solís.
A eso se suma una mayor variedad de modelos. Mientras que años atrás un único equipo debía adaptarse tanto a un productor extensivo de soja con más de 10.000 hectáreas como a un productor hortícola de cuatro o cinco hectáreas, actualmente existen drones de 20, 50, 70 y 100 litros. "Hay un dron para cada necesidad, lo que aumenta el nicho de mercado actual", resumió.
Del equipo al servicio
La expansión del mercado también obligó a las empresas comercializadoras a modificar su estructura. A medida que aumentó la cantidad de equipos y se incorporaron nuevos cultivos, fue necesario ampliar los equipos de investigación y desarrollo para estudiar cómo utilizar los drones en cada caso. "Prácticamente trabajamos sobre todos los cultivos de Argentina, lo cual nos llevó a salir con el equipo de investigación y desarrollo a generar casos de estudio sobre cómo se usa la herramienta en cada caso, ya que el dron no se utiliza de la misma manera en todos los cultivos", explicó Solís.
El crecimiento también trajo nuevos desafíos en materia de servicio posventa. Con más equipos trabajando en el campo, aumentó la necesidad de contar con repuestos, técnicos y distribuidores capacitados. "Los equipos no se rompen cuando están guardados, sino cuando están trabajando en el campo, y un dron parado representa mucha pérdida de dinero para el cliente", advirtió.
Teckron debió ampliar su estructura, capacitar a su red de distribuidores y desarrollar herramientas financieras diferentes según el perfil de cada productor y la región del país. Actualmente, según detalló Solís, la compañía cuenta con más de 30 personas y una red de más de 80 puntos de venta capacitados en las áreas comercial, técnica y de posventa.
En ese contexto, sostuvo que el negocio dejó de consistir simplemente en vender un equipo. "Hoy en día, nuestra labor no es simplemente vender un producto y entregarlo, sino brindar un servicio completo al productor", afirmó.
Ese acompañamiento comienza antes de la compra, con la elección del equipo adecuado para cada necesidad, continúa con la financiación y se extiende hasta la implementación y el servicio técnico. El principal obstáculo, según Solís, también cambió. "Hoy en día, la gran traba no es si el dron funciona o no —porque eso ya está probado—, sino quién maneja la herramienta", aseguró.
La falta de mano de obra capacitada llevó a la empresa a desarrollar una academia para formar a los usuarios como pilotos de drones. "No necesitamos drones más productivos —los que están en el mercado ya lo son—, sino empresas que hagan que esos drones realmente resulten productivos, rentables y eficientes para los productores", planteó.
Llevar la balanza hasta las vacas
La tecnología también empieza a encontrar aplicaciones en la ganadería. Luis Porras, de Ganader IA, presentó durante el encuentro un caso que parte de una idea sencilla: si llevar los animales hasta la balanza genera costos, estrés y demanda de trabajo, ¿por qué no llevar la balanza hasta los animales?
"Nosotros surgimos al escuchar al productor. Vimos que la tarea del pesaje de ganado es fundamental y todos quieren hacerla, pero tiene trabas como el estrés que genera en el animal todo el movimiento, las largas jornadas que conlleva y la frecuente falta de personal para realizarla", explicó Porras.
A partir de ese problema, desarrollaron un sistema que utiliza drones para realizar el pesaje sin necesidad de trasladar los animales hasta una balanza física. "Como el problema recurrente era llevar el ganado a la balanza, decidimos cambiar el paradigma y llevar la balanza al ganado", resumió.
El hecho de que los productores ya estuvieran familiarizados con los drones agrícolas facilitó la incorporación de esta nueva aplicación. "Cuando les mencionábamos el uso de drones para ganadería, nos decían: 'Sí, mi vecino usa un dron en la agricultura y funciona, así que traeme el dron que quiero probarlo'", contó.
Pero la adopción de la tecnología necesitaba algo más que entusiasmo, necesita resultados concretos. Por eso, la startup realizó una experiencia de validación durante seis meses, con dos lotes de características similares y ubicados a la misma distancia de la balanza. Uno de los grupos fue trasladado hasta la balanza física una vez por mes, mientras que el otro fue pesado cada 15 días mediante el sistema de drones. Los resultados, según Porras, fueron significativos. El ensayo mostró un ahorro del 80% en el tiempo de trabajo. Una tarea que habitualmente demandaba unas ocho horas pasó a realizarse en aproximadamente 30 minutos.
Además, hubo un impacto productivo. Durante los seis meses del ensayo se registró un incremento del 21% en la ganancia diaria de peso y, al cierre del período, un beneficio de 15 dólares por animal. "Gracias a este cambio de movilizar la balanza hacia el ganado, le permitimos al productor obtener información valiosa en períodos de tiempo que hoy quedan vacíos, mejorando la productividad y evitando que el ganado pierda ese engorde necesario para optimizar sus ciclos productivos", explicó.
Capacitación: el próximo cuello de botella
Si bien la tecnología avanza y aparecen nuevas aplicaciones, la capacitación se perfila como uno de los principales límites para su expansión. Ante la consulta sobre las barreras que todavía enfrenta un productor para adoptar drones, Solís volvió sobre el mismo punto: "La principal barrera es el personal: quién maneja el equipo".
Según explicó, en algunos establecimientos la tarea puede recaer en los hijos de los productores, pero no siempre existe interés o disponibilidad. En otros casos, el productor considera que sus trabajadores de campo todavía no cuentan con la preparación necesaria. Por eso, Teckron comenzó a ofrecer en sus puntos de venta una academia de DJI, con cursos de dos a tres días destinados a brindar herramientas para el manejo seguro de los equipos.
La capacitación también fue abordada desde el sector público. Desde el Inta, Tallarico destacó la experiencia desarrollada junto con la Federación Agraria Argentina y el ICBA, a partir de un curso de capacitación sobre drones aplicados a la ganadería. "Ha sido una experiencia interesante en cuanto a la articulación interinstitucional. Creo que esa es la clave para alcanzar a la mayor cantidad de productores e interesados en el sector", señaló.
La convocatoria mostró, además, el interés que existe alrededor de estas herramientas. El curso tuvo 1.800 inscriptos y 300 personas que aprobaron la capacitación. "Pero más allá de las cifras, el foco real de la capacitación estuvo puesto en la integración de la tecnología", remarcó.
Ese parece ser, justamente, el próximo paso para los drones en el agro argentino. La tecnología ya demostró que puede mejorar tiempos, reducir costos y aportar información para tomar mejores decisiones. Ahora el desafío pasa por integrarla a la dinámica cotidiana de las empresas agropecuarias, capacitar a quienes deben utilizarla y construir alrededor de los equipos un ecosistema de servicios que permita convertir una innovación tecnológica en una herramienta productiva y rentable.
La Capital – Patricia Martino