En ese escenario, las empresas proveedoras tuvieron un papel relevante al subsidiar parte de las condiciones financieras, mientras que las entidades bancarias ampliaron su participación.
A esto se sumó una extensión de los plazos que permitió a los productores adelantar decisiones de compra, especialmente frente a la expectativa sobre la evolución de los precios internacionales de los insumos.
“El 80% de las operaciones ya se pactan en dólares, una proporción que prácticamente consolida una tendencia que venía creciendo en los últimos años. En términos de costos, las tasas promedio ponderadas dentro de la plataforma se ubicaron cerca del 2% para las operaciones en dólares y alrededor del 40% para aquellas denominadas en pesos”, dijeron en Nera.
La evolución de las tasas también modificó el escenario. Tras el fuerte incremento registrado durante el año pasado, en un contexto de incertidumbre electoral, el costo financiero comenzó a descender y acumuló una baja cercana a los 30 puntos porcentuales en la comparación interanual. La tasa base se ubicó actualmente en torno al 33% para pesos y entre 5% y 6% para dólares.
Buscan financiarse mirando la cosecha
Más allá de las tasas de referencia, el informe muestra que una parte importante de las operaciones se cerró en condiciones todavía más favorables. Más de la mitad del volumen financiado en Nera correspondió a líneas por debajo del promedio ponderado, mientras que algunas promociones llegaron incluso a ofrecer tasa cero en dólares.
La lógica detrás de esa búsqueda es concreta: calzar el vencimiento de la deuda con el momento en que el productor genera sus ingresos. En ese sentido, las líneas a 360 días continúan entre las herramientas más demandadas, porque permiten trasladar el pago hasta la cosecha y cancelar el compromiso con el grano vendido o disponible.
“Lo que vemos es que el productor busca principalmente estirar los plazos y hacerlos coincidir con su ciclo productivo”, explicó Saraceni en una nota realizada por Infocampo. Esa necesidad de sincronizar crédito e ingresos se convirtió así en uno de los principales criterios detrás de las decisiones financieras del campo.
Granos y la ganadería
La evolución del financiamiento no se limita a los préstamos tradicionales. Los granos comenzaron a ocupar un lugar cada vez más importante como respaldo de las operaciones: durante el período analizado se utilizaron más de 260.000 toneladas como garantía, con la participación de acopios, corredoras, exportadoras y cooperativas.
El maíz representó el 43% de los granos utilizados como respaldo y la soja, el 40%, mientras que el trigo explicó otro 12%. Además, el 69% de los contratos se pactó con precio a fijar, una modalidad que permite al productor conservar mayor flexibilidad frente al momento de comercializar su producción.
En ganadería también aparecen nuevas herramientas. La demanda de crédito estuvo orientada principalmente a nutrición, mejora genética, invernada y retención de vientres, mientras que el resurgimiento de las líneas denominadas en dólares acompañó la dinámica de la actividad. En ese segmento, Nera incorporó además el Crédito Ganadero Garantizado, que permite utilizar los animales como respaldo para acceder a financiamiento de libre disponibilidad.
Una nueva frontera financiera
El crecimiento de estas herramientas se apoya, además, en una red comercial que ya reúne a más de 2.000 proveedores de insumos, agronomías y consignatarias de hacienda. La plataforma integra servicios de distintas entidades bancarias y busca ampliar progresivamente la oferta disponible para los productores.
Para Saraceni, el desafío que viene no pasa solamente por aumentar el volumen de crédito disponible, sino por lograr que las herramientas financieras se integren cada vez más al momento en que el productor toma sus decisiones. En esa transformación, la tecnología aparece como el puente entre la necesidad de financiamiento y una oferta más precisa.
El propio informe plantea que el próximo salto estará dado por la combinación de crédito, datos e inteligencia artificial, con herramientas capaces de personalizar las propuestas, mejorar la evaluación del riesgo y desarrollar nuevos productos respaldados por activos reales del campo.
Infocampo