La expectativa está puesta ahora en el inicio de las tareas productivas y en que esta medida permita sostener la actividad mientras se avanza hacia una solución de fondo para la empresa Verónica y sus trabajadores. En tanto, esta tarde, en la sede Sunchales de Atilra se realizará una reunión de dirigentes zonales donde se informará sobre el alcance de este reciente acuerdo para reactivar la planta de Suardi. No se descarta que también se evalúen alternativas similares (trabajo a fasón) para las otras dos industrias desactivadas.
La firma Lácteos Verónica es propiedad de la familia Espiñeira. Fue fundada en 1923 en la provincia de Buenos Aires y posteriormente adquirida por inmigrantes españoles de Galicia, estableciéndose desde la década de 1960 en la cuenca lechera santafecina. Hasta hace unos años, Verónica supo procesar más de un millón de litros de leche diarios.
La crisis de la firma se produjo en el último trimestre de 2025, cuando se paralizaron las tres plantas ubicadas en esta provincia, cuando el sector de la producción láctea enfrentaba una considerable caída. La producción de Verónica estaba orientada a la elaboración de quesos, manteca y leche en polvo. Exportaba a Argelia, a mercados de África y Medio Oriente. Entre enero de 2020 y abril de 2025, las ventas al exterior sumaron más de US$102 millones. Esa cifra contrastó luego con la decisión de cesar operaciones argumentando insolvencia financiera y económica, lo cual llevó al cese del cobro salarial, y la pérdida de otros beneficios, que se tradujo en protestas en las localidades donde está asentada Verónica.
En varias ocasiones tanto trabajadores como funcionarios provinciales hablaron de un supuesto vaciamiento de la empresa, ya que hubo un hermetismo manifiesto, ya que muchas veces la firma desistió de responder los requerimientos oficiales para conocer decisiones sobre el futuro de la empresa. El conflicto involucró a 700 trabajadores en total que tenía la empresa, en las tres plantas, a fines del año pasado. Muchos de ellos se vieron obligados a buscar otro trabajo, por lo que se desconoce cuál sería el número de operarios disponibles en la actualidad en cada una de ellas.
La Nación – José E. Bordón