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Martes, 21 Julio 2026 02:27

El consumo de carne vacuna cayó más de 11% en el primer semestre y tocó su menor nivel en 30 años

La carne vacuna ocupa un lugar central en la mesa de los argentinos, pero ese vínculo viene atravesando cambios profundos en los últimos años. Los vaivenes de la economía, la evolución de los precios relativos y las decisiones que toman los frigoríficos a la hora de definir qué parte de la producción se destina al mercado interno y cuál se envía al exterior terminan moldeando, mes a mes, cuánta carne llega finalmente a los hogares. El primer semestre de 2026 dejó en evidencia hasta qué punto esos factores pueden combinarse para golpear el consumo.

Según el último informe económico de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (Ciccra), el abastecimiento del mercado doméstico de carne vacuna cayó 11,5% en la comparación interanual durante enero-junio de este año. El consumo aparente se ubicó en 1.019.430 toneladas res con hueso, casi 132 mil toneladas menos que en el mismo período de 2025. Fue, además, el peor primer semestre de los últimos 30 años.

La entidad explicó que esa retracción respondió, principalmente, al menor poder adquisitivo de los hogares, golpeado por el encarecimiento de la carne vacuna en relación con otros alimentos. En ese sentido, el promedio de los últimos doce meses del consumo per cápita se ubicó en 47 kilos por habitante al año, un nivel 8,2% inferior al registrado un año atrás, lo que equivale a 4,2 kilos menos por persona.

Precios en alza y menor poder de compra

El informe de Ciccra señala que “el abastecimiento del mercado doméstico experimentó una caída de 11,5% anual, producto del menor poder de compra de los hogares, explicado por el aumento que registró el precio relativo de la carne vacuna en el último año”. Esa suba de precios no fue pareja entre los distintos cortes, pero sí generalizada.

De acuerdo con los datos que releva el Indec y que la cámara recopila en su informe, el rubro carnes y derivados acumuló un incremento de 45% en los últimos doce meses, muy por encima del 33,5% que marcó el índice general de precios al consumidor en el mismo período. Dentro de ese rubro, fueron los cortes vacunos los que más treparon, con un alza de 53,6% anual, mientras que el pollo entero, que compite como sustituto en las decisiones de compra de muchas familias, aumentó a un ritmo bastante menor, de 29,9% anual. Esa brecha ayuda a explicar por qué buena parte de los consumidores optó por reducir las cantidades adquiridas o por volcarse hacia otras proteínas.

Menos producción, pero también más exportaciones

La caída del consumo interno no puede explicarse únicamente por los precios. También influyó la dinámica de la oferta. En el primer semestre se faenaron 6,02 millones de cabezas de ganado vacuno, un 8,9% menos que en igual período de 2025, en el marco de un proceso de menor disponibilidad de hacienda para faena que la industria viene atravesando desde hace tiempo. Esa menor faena se tradujo en una producción de carne vacuna de 1,428 millones de toneladas, con una baja de 6,2% respecto de igual semestre del año pasado.

Sin embargo, la producción no cayó al mismo ritmo que el consumo. La razón está en que las exportaciones tomaron un camino inverso: en los primeros seis meses del año sumaron 408,6 mil toneladas, un 10,2% más que en el mismo período de 2025. Esto significa que, del total de carne vacuna producida en el país, una porción mayor que en años anteriores se destinó a los mercados externos y una porción menor quedó disponible para el consumo local. Según Ciccra, la proporción de la producción que fue a exportación pasó de 24,4% a 28,6% entre un semestre y otro, mientras que la que se destinó al mercado interno bajó de 75,6% a 71,4%.

El nivel más bajo en tres décadas

Al observar la serie histórica, que se remonta a mediados de la década de 1990, se encuentra que el primer semestre de 2026 aparece como el más bajo en materia de consumo interno de carne vacuna. Ni siquiera los años más complicados de las últimas tres décadas, marcados por crisis económicas o por procesos de liquidación de hacienda, habían registrado un nivel de abastecimiento doméstico tan bajo como el de este año.

Cabe aclarar que, al tratarse de una serie que la propia cámara actualiza y corrige con el correr del tiempo, los valores más antiguos pueden sufrir ajustes menores en informes futuros. Aun así, la tendencia de fondo resulta clara: la primera mitad de 2026 marcó un piso histórico para el consumo de carne vacuna en el país.

Este resultado se da, además, en un contexto particular para el sector. Ciccra viene señalando en sus últimos informes que la ganadería argentina podría estar transitando el final de una fase de liquidación de existencias que se extendió por tres años, en la que los productores enviaron a faena una proporción mayor de hembras de la habitual. En los últimos meses, ese proceso mostró signos de desaceleración, lo que eventualmente podría traducirse, más adelante, en una recomposición del rodeo y en una mayor disponibilidad de hacienda. Pero, por el momento, esa transición todavía no impactó en el nivel de consumo, que siguió retrocediendo.

Lo cierto es que la combinación de menor producción, mayor participación de las exportaciones y precios relativos más altos terminó configurando el escenario menos favorable de los últimos treinta años para el consumo de carne vacuna en la Argentina. El informe de Ciccra ilustra esa dinámica también a nivel de cortes específicos: en la comparación interanual a junio, la carne picada común fue la que más subió de precio, con un 56,2%, seguida por el asado, con 54,3%. Ambos son cortes de alto consumo popular, lo que ayuda a dimensionar por qué la caída del abastecimiento interno no se distribuyó de manera pareja, sino que golpeó especialmente a los productos que suelen integrar la dieta cotidiana de buena parte de los hogares argentinos.

Infobae