En todos los casos la mayor parte de las operaciones tuvieron como destino molinos localizados en el Gran Buenos Aires o la región norte de la provincia de Buenos Aires, donde precisamente se concentran las industrias especializadas en la elaboración de harinas con destinos diferenciados.
Se trata de volúmenes ínfimos si se considera la enorme cosecha de 27,8 millones de toneladas levantada en esta campaña, según estimaciones de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires.
Si se toma la referencia del trigo condición cámara para exportación con entrega en el puerto de Bahía Blanca, que en los últimos dos meses cotizó en un rango de 296.500 a 337.800 $/tonelada, es factible advertir la magnitud de los premios convalidados.
Además de la escasez de partidas de calidad, en la presente campaña la industria molinera debió también lidiar con las dificultades para originar cereal a partir del segundo trimestre de 2026, dado que, con una cosecha tan voluminosa de maíz y girasol –sumando además las ventas más acotadas de soja–, el grueso de los productores generó la liquidez necesaria para afrontar compromisos por asumir en el primer tramo del año.
Valor Soja