“Tenemos el porcentaje de proteína más bajo, pero tenemos el total de key aminoácidos más alto relevado analíticamente. Tenemos un perfil de aminoácidos espectacular y eso es un paso muy grande para la industria argentina”, destacó Orlando.
Otra cuestión instalada en el conocimiento general es el llamado efecto dilución que indica que, a mayor rendimiento, menor contenido de proteína de soja en grano. Pero el estudio reveló que este principio no se cumple en el caso de los aminoácidos clave ya que no se diluyen cuando se eleva la proteína cruda. “A medida que fue cayendo un 2% la proteína, los key aminoácidos se mantuvieron, puede que la lisina haya bajado un poco, pero la compensaron los otros aminoácidos clave”, detalló Accoroni.
“Realmente hay una ventaja en los key aminoácidos respecto de Brasil y Estados Unidos. Brasil tiene mayor contenido de proteína, pero su perfil de aminoácidos es peor porque estos aminoácidos esenciales son más bajos”, subrayó la ingeniera.
El mapa de la proteína
La investigación construyó un mapa nacional de la proteína en soja, considerando ocho regiones productivas con distintas características agronómicas, en el que intervinieron 115 Agencias de Extensión del Inta, nueve Centros Regionales y cuatro laboratorios que analizaron muestras y encuestas a productores sobre manejo. Según contó, Cecilia Accoroni, ingeniera química del Inta Oliveros, los resultados revelaron que en el sudeste de Córdoba y el NOA se registran los mayores niveles proteicos, en tanto, en la zona núcleo y Entre Ríos se hallan los más bajos.
Por otro lado, el contenido de aceite de los porotos argentinos fue de 23,1% (promedio 4 años), más elevado que el promedio internacional. Aquí, Santa Fe centro lidera los porcentajes, seguido por la zona núcleo, Santa Fe centro y sur.
Clarín – Kitty Vaquero