“No es un problema nuevo y de hecho los gobiernos anteriores no lo han sabido reconocer. Pasó con el kirchnerismo, que nunca entendió la cultura chacarera, ni supo diferenciar a los productores chicos y medianos”, apuntó también el dirigente.
Ya habían reclamado por la apertura de importaciones, por el ajuste en organismos agropecuarios clave y por la crisis de las economías regionales. Pero la entidad asegura que ahora se profundiza la “pérdida de soberanía” con los proyectos en los que está trabajando el gobierno.
Uno de ellos es la tan ansiada modificación de la Ley de Tierras, que flexibiliza su compra por parte de inversores extranjeros, y se suma a los beneficios impositivos encuadrados en el régimen de incentivo a las grandes inversiones (RIGI).
“Para que venga un fideicomiso o un pool de siembra ni siquiera les preguntan de dónde sacan los dólares, pero cuando un chacarero le quiere comprar la parte del campo a su hermano, por ejemplo, no lo puede hacer”, lamentó el dirigente.
Y agregó: “El mismo presidente dice que los evasores son héroes, pero nosotros somos los estúpidos fiscales que pagamos los impuestos y no tenemos ningún beneficio”.
Tampoco pasó por alto el tema semillero. La adhesión al UPOV 91, asegura Príncipe, “no es siquiera una idea original del gobierno de Milei, sino una imposición de Estados Unidos”. Y es un conflicto que ahora recrudece con la reciente decisión de endurecer los controles para avanzar sobre el “uso propio”.
“Es una contradicción constante. Casi en paralelo que el jefe gabinete entra al régimen de inocencia fiscal, a nosotros nos dicen que los mismos particulares ahora pueden venir este medirnos nuestra semilla y agregarnos un costo extra. Por eso somos los estúpidos fiscales de Argentina”, insistió el dirigente.
Volviendo a aquel fatídico discurso de Iraeta en el congreso Maizar, se percibe entonces por qué hay un sector que se niega a aplaudir al gobierno, aún cuando ha decidido enfocarse en una de las medidas macro más demandadas, como lo es la rebaja de derechos de exportación.
“El único reclamo que le he escuchado a la sociedad rural son las retenciones, pero no es la única política pública. Y lo ilustra un sencillo ejemplo: hay retenciones cero para la lechería y para las economías regionales, pero no tienen rentabilidad y están en quebranto”, afirmó el titular de Bases Federadas.
Bichos de Campo – Lucas Torsiglieri