La llegada de estas precipitaciones se produjo en un momento clave para la campaña fina. La semana pasada, la Bolsa rosarina había informado que la siembra de trigo en la zona núcleo avanzaba sobre el 45% de la superficie prevista, un ritmo que supera en nueve puntos porcentuales el promedio de los últimos cinco años para esta fecha. Sin embargo, también advertía que la continuidad de las labores dependía de nuevas lluvias en sectores donde la humedad superficial comenzaba a resultar insuficiente. Por eso, en la entidad creen que el aporte de agua puede transformarse en un estímulo adicional para el cereal.
“Hay zonas que, con estas lluvias, este milimetraje extra, en el sur de Córdoba va a incentivar un poquito a sembrar tal vez un poco más”, afirmó Russo. El especialista señaló que incluso comenzaron a consultar a productores y técnicos si este nuevo escenario podría traducirse en una ampliación del área sembrada. “Da una sensación de que este va a ser un año muy bueno para las gramíneas”, sostuvo.
El cambio de escenario resulta relevante porque apenas unas semanas atrás la propia Bolsa de Comercio de Rosario había reducido en 500.000 hectáreas su proyección nacional de siembra de trigo para la campaña 2026/27. En ese momento estimó una superficie de 6,6 millones de hectáreas, frente a los 7,1 millones del ciclo anterior. El principal motivo era el fuerte aumento del costo de la urea y los ajustados márgenes económicos del cultivo.
Para Russo, además, estas lluvias podrían ser una señal de un escenario climático favorable para los próximos meses. “Nos da una señal de que va a ser un año que puede ser muy interesante para el trigo”, sostuvo. Y agregó: “Desde la Bolsa pensamos que este año puede ser mejor todavía que el año que pasó. No superexcelente como el del año pasado, pero sí un año muy bueno en valores normales”.
Desde la Bolsa de Cereales de Buenos Aires también destacaron el efecto positivo que tuvo la disponibilidad de agua para el avance de la campaña.
Según explicó Cecilia Conde, especialista de la entidad, la buena oferta hídrica inicial en las regiones del centro y el norte del país favoreció una emergencia adecuada de los lotes tempranos y permitió que la siembra alcanzara un avance récord del 32,4% del área proyectada al 3 de junio. Sin embargo, el agua no genera el mismo efecto en todas las regiones. Mientras favorece la implantación del trigo, en algunos sectores complica la finalización de la cosecha gruesa. Conde advirtió que las precipitaciones recientes provocaron situaciones de saturación hídrica en áreas del sudeste bonaerense, la Cuenca del Salado y el centro de Buenos Aires. Allí, los excesos de humedad dificultan el ingreso de las máquinas y ralentizan la recolección de soja y maíz.

De acuerdo con la especialista, la finalización de la cosecha dependerá ahora de que se establezca un período de tiempo más estable que permita el drenaje de los excedentes acumulados.
Respecto de las próximas semanas, los especialistas consideraron que el escenario seguirá siendo favorable para el avance de la siembra. Germán Heinzenknecht, climatólogo de la consultora Applied Climatology, destacó que las precipitaciones dejaron un balance positivo en gran parte de la región agrícola. El especialista señaló que durante los próximos días predominarán condiciones más estables, con mayor presencia de sol y una reducción gradual de la humedad ambiental. Además, anticipó que hacia el próximo fin de semana podría regresar cierta inestabilidad, aunque sin lluvias significativas.
Según explicó, si bien hubo zonas donde los acumulados fueron menores, la humedad disponible resulta suficiente para sostener el ritmo de implantación del cereal. “La zona núcleo quedó un poquito más corta, pero bien para seguir sembrando la fina. Hubo salteos, que quiere decir lluvias de 10 milímetros, no de 30. De todas maneras, estamos al inicio del trimestre de invierno, con lo cual con poquito se arregla”, indicó. De cara a los próximos días, anticipó una mejora de las condiciones para las tareas a campo. “Esta semana vamos a tener bastante más sol. Vamos a empezar lentamente a salir de ese ambiente tan húmedo”, afirmó.
Para el próximo fin de semana se espera algo de inestabilidad y un descenso gradual de las temperaturas, aunque sin eventos de importancia. “No se ven lluvias grandes y empieza a entrar un poco más de frío. No es grave todavía el frío que se viene, no es tan importante”, explicó.
La Nación – Pilar Vazquez