El OCLA aclaró que su película es la más completa, pues implica informes sobre el 64% de la producción lechera total. Pero aclaró además que “en escenarios como el actual, donde hay un deterioro de los ingresos reales de la población con destino al rubro alimentos y bebidas en general por la mayor participación de otros destinos del ingreso, hacen que proliferen las ventas informales que obviamente ninguna estadística puede registrar”.
“Además han crecido fuertemente productos que por precio sustituyen el consumo de lácteos, como rayados, bebidas con lácteos, margarinas y otros similares”, avisó el Observatorio como tendencia de esta crisis.
Lo cierto es que el consumo de leche registrado en el mercado interno es inferior al del año anterior y uno de los más bajos de la serie histórica. Solo fue inferior en el primer cuatrimestre de 2024, luego de la devaluación de diciembre de 2023, provocada durante el cambio de gobierno.
Buena parte de la producción de leche cruda que no pudo comercializarse en dicho canal, claramente se derivó hacia productos no tan perecederos, como los quesos.
“Para los quesos, el principal rubro de destino de elaboración y comercialización de productos, se da una situación donde el volumen se ha recuperado en su totalidad. Claramente fue este rubro el que absorbió gran parte del crecimiento del volumen, junto con las exportaciones”, indicó el OCLA. Ahí si, la serie muestra el mejor desempeño en la última década.
El panorama de las ventas de lácteos agrega que “según se indica en distintas fuentes de empresas y consultoras, el mayor volumen colocado se logró a expensas de sacrificar precios con diferentes ofertas y promociones, se priorizó el consumo por precio, al peso (fraccionados) y con prevalencia de productos más commodities (cremoso, barra y duros ‘frescos’) que especialidades. Se vieron en varias situaciones precios de primeras marcas, incluso por debajo de marcas de un nivel inferior”.
Bichos de Campo