En la misma línea, Gerardo Leotta, investigador principal del Conicet y asesor del Consorcio de Frigoríficos Exportadores ABC, destacó el trabajo sanitario que realiza el país a través del Senasa. Mencionó especialmente el Plan Nacional de Control de Residuos e Higiene en Alimentos (CREHA), destinado a garantizar inocuidad y minimizar riesgos sanitarios.
“Se está trabajando muy bien con muestreos aleatorios. El año pasado se analizaron más de 10.000 muestras de distintos residuos y eso lo financia la industria frigorífica”, explicó Leotta. No obstante, advirtió que algunos mercados manejan límites máximos de residuos diferentes, lo que obliga a una actualización permanente de los controles.
Más allá del frente sanitario, la cadena ganadera argentina enfrenta otro desafío clave: la trazabilidad ambiental. Aunque el Reglamento Europeo 1115/2023, que exigirá productos libres de deforestación desde el 2020 en adelante, comenzará a aplicarse plenamente recién el 30 de diciembre de 2026, el sector ya trabaja contrarreloj para adecuarse a la nueva normativa.
Pese al ruido generado por la suspensión a Brasil, el impacto comercial inmediato sería acotado. La Unión Europea no representa hoy un mercado determinante ni para Brasil ni para la Argentina. En el primer cuatrimestre del año, Brasil exportó alrededor de 40.000 toneladas al bloque europeo, mientras que la Argentina embarcó unas 18.000 toneladas en el trimestre. Para tener en cuenta, Brasil exportó en total en 2025 casi 4 millones de toneladas, mientras que Argentina alcanzó casi el millón de toneladas.
“En el mejor de los casos, el extra que podría recibir la Argentina sería insignificante y no cambiaría la ecuación del mercado”.
El acuerdo Mercosur-Unión Europea tampoco aparece todavía como un factor decisivo. Si bien desde el 1 de mayo comenzó a regir de manera provisional una reducción arancelaria, la nueva cuota de 99.000 toneladas equivalentes res con hueso aún no se activó porque los países sudamericanos no lograron consensuar cómo distribuirla.
En términos reales, esa cuota representa unas 65.000 toneladas peso producto y recién alcanzaría su funcionamiento pleno en 2031. Para este año, el volumen disponible equivale apenas a unas 8.000 toneladas peso producto para todo el Mercosur.
Mientras tanto, la Argentina mantiene un fuerte posicionamiento en nichos premium como la Cuota Hilton: ya se encontraba ejecutado en un 95% de las 30 mil toneladas antes de su finalización prevista para el 1 de julio.
Clarín – Esteban Fuentes