Desde el punto de vista económico, Fertilizar sostiene que la fertilización sigue siendo rentable, incluso con mayores costos. En un planteo de trigo con rendimiento esperado de 3.000 kg/ha sin fertilizar y 5.000 kg/ha con aplicación de nitrógeno, la diferencia de margen puede alcanzar los 220 dólares por hectárea. El costo del análisis de suelo ronda los 5 dólares por hectárea.
La relación insumo-producto se ajustó respecto de campañas anteriores, pero se mantiene favorable. Actualmente se requieren 8,9 kg de trigo para comprar 1 kg de nitrógeno, mientras que cada kilo aplicado genera en promedio 20 kg de grano. En fósforo, la respuesta media es de 50 kg de trigo por kilo aplicado.
Ciarlo remarcó además la importancia de definir correctamente el momento de aplicación, especialmente en nitrógeno, con esquemas de fraccionamiento entre siembra y macollaje para mejorar la eficiencia y reducir pérdidas.
En cebada, el manejo nutricional también resulta determinante, aunque con diferencias según el destino. En el caso de la cervecera, el objetivo es cumplir con un rango de proteína entre 10% y 12%. “Se debe fertilizar para la proteína y no para el rendimiento cuando el destino es maltería”, explicó Pablo Prystupa.
Según detalló, cada punto adicional de proteína requiere alrededor de 82 kg de urea por hectárea en un cultivo de 4.000 kg/ha, con un costo estimado de 78 dólares. En cebada forrajera, en cambio, la estrategia se orienta a maximizar rendimiento.
En este escenario, desde Fertilizar concluyen que el potencial de la campaña está dado, pero su resultado dependerá de la disponibilidad de nutrientes y de las decisiones de manejo. “Si hay agua, manda la nutrición”, señalaron.
Bichos de Campo