El país euroasiático ocupa el quinto lugar a nivel mundial en superficie de pastizales y dispone de 61 millones de hectáreas aún sin explotar. En ese país, el sector ganadero representa cerca del 40% del PIB agrícola y más del 60% de la población bovina es de la raza local Kazak White Head. El stock ganadero alcanzó 8,5 millones de cabezas en 2025, según los datos de la Embajada en el país.
En ese escenario, el gobierno kazajo desplegó un esquema agresivo de incentivos: líneas de financiamiento con tasas del 2,5% a diez años y subsidios directos de hasta US$1500 por cabeza adquirida. Además, proyecta incorporar 140.000 animales por año hasta 2030.
Desde el lado argentino, el subsecretario de Mercados Agroalimentarios e Inserción Internacional, Agustín Tejeda Rodríguez, destacó que el país está en condiciones de abastecer esa demanda: “Sabemos que tienen un ambicioso programa hacia adelante de crecimiento. La Argentina está en condiciones de hacer una producción importante de genética bovina”.
También subrayó avances sanitarios recientes: “Hemos conseguido muchos acuerdos sanitarios bilaterales el año pasado, aunque quedan aspectos logísticos por resolver”.
El interés kazajo se concentra principalmente en razas como Angus y Hereford, valoradas por su adaptabilidad climática y calidad de carne. “Para nosotros lo más importante es el fondo genético del ganado”, sostuvo Dauren Salykov, director de la Unión de Criadores de Ganado de Kazajistán y presidente de la Asociación de Angus de Kazajistán.
“Queremos desarrollar el suministro ganadero entre ambos países, según raza, genética y región. Lo más importante para nosotros es el fondo genético del ganado y su documentación. Nos interesan tanto animales en pie como embriones. Es un programa de un año, con la expectativa de consolidar a América del Sur como socio ganadero en cinco años”, precisó.
La relación ganadera entre ambos países no es nueva. En la década de 1950, durante la era de Joseph Stalin en la exUnión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), Kazajistán importó reproductores desde Sudamérica —incluyendo la Argentina y Uruguay— para mejorar su raza local. “Los resultados fueron muy buenos, por eso hoy vuelven a buscar esa genética”, aseguró Amadeo Derito, presidente de la Asociación Argentina de Angus.
Ese antecedente, según remarcaron en la jornada, refuerza la actual estrategia kazaja: mejorar la calidad de carne para abastecer mercados cercanos con alta demanda, como China y Rusia. La ubicación geográfica del país —entre Asia y Europa— le permite proyectarse como un proveedor regional clave.
Ambos países cuentan con un memorándum de cooperación en ciencia y tecnología a través del INTA, aunque desde la delegación kazaja consideran que esa relación “es limitada” y debe evolucionar hacia proyectos concretos, transferencia tecnológica y comercio efectivo. “La cooperación requiere una transición hacia la implementación práctica”, sostuvo Berdalin.
Sentados en forma de “u”, el contraste entre los productores de ambos países era evidente: del lado kazajo, productores visiblemente más jóvenes; del argentino, trayectorias más largas y perfiles más experimentados. La escena, casi simétrica, dejaba ver no solo una diferencia generacional, sino también dos momentos distintos del desarrollo ganadero puestos a dialogar cara a cara.
Los empresarios ya avanzan en contactos directos con productores argentinos. “Estoy seguro de que en nuestra próxima visita estaremos seleccionando cabezas para exportación”, anticipó Salykov.
El cónsul honorario de Kazajistán en la Argentina, Santiago Deluca, enmarcó la visita en una estrategia más amplia del país euroasiático: “Kazajistán tiene un sistema productivo interesante, en un territorio muy grande, pero con la necesidad de volver a desarrollarlo”. Según señaló, el sector ganadero atravesó un proceso de retroceso más que de estancamiento.
El diplomático destacó que las razas de la Argentina ya demostraron adaptabilidad en condiciones similares. “Se ha comprobado que tienen buena resistencia climática, lo que las hace adecuadas para el desarrollo ganadero en Kazajistán. Hubo una disminución en la cantidad de madres y una cuestión de precios que afectó la producción. Lo que buscan ahora es rehacer su sistema productivo ganadero. La Argentina exporta calidad, desde reproductores de pedigree hasta embriones. Puede colaborar con Kazajistán para reconstruir su esquema productivo", afirmó.
El avance de Kazajistán como futuro exportador de carne genera una lectura ambivalente en el sector argentino. “¿Nos van a competir en el mercado chino? Probablemente sí. Pero si no vendemos nosotros, van a comprar en otro lado”, advirtió Derito, en referencia a compras previas del país asiático en Brasil y Uruguay.
En tanto, según los empresarios, para la Argentina, la oportunidad pasa por capitalizar su principal activo: la genética. Con un rodeo donde más del 70% tiene influencia Angus, según destacan, el país cuenta con una ventaja competitiva consolidada a nivel global. Uno de los aspectos en evaluación es la ruta de exportación de los animales vivos, aunque uno de los esquemas que contempla es el paso desde el Mar Negro hacia el Mar Caspio vía Georgia; se analizan alternativas más directas y eficientes.
La Nación – Belkis Martínez