En términos generales, el estado de los cultivos es favorable: el 95 % se encuentra en condiciones buenas a muy buenas, con presencia de lotes excelentes.
En cuanto a la soja tardía, la superficie implantada llegó a 595.000 hectáreas, levemente por encima del ciclo anterior. El desarrollo del cultivo fue adecuado en la mayor parte del área, aunque se mantienen focos de riesgo en sectores bajos con anegamientos, donde se requieren monitoreos específicos.
Panorama dispar en otros cultivos de la campaña gruesa
El resto de los cultivos presenta un escenario heterogéneo, fuertemente influenciado por las condiciones climáticas recientes.
En algodón, la cosecha avanza con lentitud en el norte provincial, especialmente en el departamento General Obligado, donde las lluvias retrasaron las tareas y afectaron la calidad de la fibra. En los departamentos Vera y Nueve de Julio, los rendimientos promedian entre 1.800 y 2.000 kg/ha, aunque persisten problemas en lotes anegados que podrían quedar sin recolectar.
El sorgo granífero, con una superficie de 120.000 hectáreas (10 % menos que el ciclo anterior), retomó la cosecha en el sur y centro del área, con rindes que oscilan entre 40 y 55 qq/ha. La evolución del cultivo muestra disparidad según fechas de siembra y condiciones ambientales.
En cuanto al maíz tardío, se implantaron 89.000 hectáreas, lo que representa un crecimiento del 25,8 % respecto a la campaña anterior. El estado general es positivo, con un 95 % de los lotes en condiciones buenas a muy buenas.
Por su parte, el arroz continúa su cosecha con demoras en los departamentos San Javier y Garay, donde las lluvias interrumpieron las labores. Los rendimientos promedian los 6.000 kg/ha y 6.900 kg/ha, respectivamente.
Condiciones hídricas y perspectivas
El comportamiento de los suelos sigue siendo un factor determinante en la evolución de la campaña. En las zonas altas y medias se observa una mejora gradual en la infiltración, mientras que en sectores bajos persisten problemas de encharcamiento y drenaje insuficiente.
Estas condiciones no solo inciden en el tramo final de la cosecha gruesa, sino que también comienzan a perfilar el escenario para la próxima campaña fina. La disponibilidad de agua útil y la recuperación de los lotes serán claves para definir estrategias productivas en los próximos meses.
En este contexto, el cierre del maíz temprano aparece como uno de los datos más destacados de la campaña, aportando volumen y eficiencia en un año atravesado por contrastes climáticos y productivos.
El Litoral, Santa Fe