El informe también cuestiona la idea de que eliminar retenciones desfinancia al Estado, al sostener que la pérdida inicial se compensa en apenas dos años mediante la mayor recaudación por otros impuestos y el impulso de la actividad económica.
“La pérdida de recaudación por DEX para la Nación es compensada por dos vías”, señala el reporte: por un lado, la mayor rentabilidad amplía la base del Impuesto a las Ganancias y el tributo a los Débitos y Créditos; por otro, la expansión productiva genera un efecto multiplicador en toda la economía.
En ese sentido, el trabajo afirma que desde el ciclo 2029/30 la recaudación nacional supera al escenario actual, y que hacia 2036 el Estado obtendría u$s296 millones adicionales eliminando retenciones.
A nivel provincial, el impacto sería inmediato: al tratarse de un impuesto no coparticipable, su eliminación no implica pérdidas directas, pero la mayor actividad económica incrementa la recaudación de Ingresos Brutos y Sellos. Para 2036, las provincias sumarían u$s989 millones adicionales.
En conjunto, el informe indica que el punto de quiebre fiscal se alcanza en 2028, con un único año negativo en 2027, cuando la primera baja de alícuotas implicaría un costo de u$s153 millones.
A partir de allí, el escenario se vuelve positivo: hacia 2036, la recaudación consolidada entre Nación y provincias superaría en u$s1.286 millones anuales al esquema actual.
De esta manera, la BCR concluye que eliminar las retenciones constituye una reforma con beneficios sostenidos en producción, divisas y recaudación, con un costo de transición limitado y temporal frente a ganancias crecientes en el tiempo.
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