Vale recordar que la suba del precio internacional del crudo se trasladó directamente a los surtidores en las últimas semanas, lo que generó reclamos de distintos sectores por la suba de los costos que enfrentan para desarrollar sus actividades desde la logística productiva al transporte urbano.
El nuevo precio fijado “es el valor al cual deberán ser llevadas a cabo las operaciones de comercialización en el mercado interno” y explicó que la baja en el valor se da a partir de que “las actuales condiciones del mercado de biodiesel ameritan la determinación de un nuevo precio”.
En los considerandos, se recordó que la secretaría energética está facultada para “determinar la metodología de cálculo de los precios a los cuales deberán llevarse a cabo la adquisición de biocombustibles para el cumplimiento de su mezcla obligatoria con los combustibles fósiles, la cual deberá garantizar una rentabilidad determinada, considerando los costos de elaboración, transporte y el precio para el producto puesto en su planta de producción”.
En el caso del bioetanol, elaborado a base de caña de azúcar y a base de maíz para cortar las naftas, aún rigen los precios fijados en enero. Los precios de los biocombustibles son parte de los costos que se reflejan en los surtidores, por lo que cada variación implica una modificación de los valores de la venta de nafta y gasoil al público.
La Capital